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El gobierno de Colau aprueba los presupuestos de Barcelona gracias a las fuerzas de la izquierda

Los acuerdos con PSC, ERC y la CUP permiten la modificación presupuestaria de 275 millones de euros. CiU, PP y Ciudadanos votan en contra

La alcaldesa Ada Colau, durante el pleno extraordinario para debatir y aprobar una modificación del presupuesto de 275 millones de euros. EFE/Alejandro García

LAURA SAFONT

BARCELONA. El gobierno municipal encabezado por Ada Colau ha aprobado la tarde del jueves en pleno extraordinario y urgente la modificación presupuestaria para el presente año 2016 en Barcelona, gracias a los votos favorables de ERC (5) y PSC (4), y la abstención de la CUP. En total, 20 votos a favor (contando los 11 concejales del partido de gobierno, BComú) y tres abstenciones de la formación anticapitalista.

Los partidos municipales de Convergència, PP y Ciudadanos, que suman 18 concejales, han votado en contra. “Habemus presupuestos”, ha celebrado el regidor de ERC, Alfred Bosch, quien lo ha considerado “un motivo de satisfacción para la ciudad”.

Después casi un año al frente del consistorio, la alcaldesa Ada Colau ya dispone de los 275 millones de euros de ampliación presupuestaria que tantas negociaciones le ha costado con los partidos de la izquierda municipalista.

La más costosa, la alianza con la CUP para conseguir su abstención. Esta formación, después de una primera negativa y de acceder a abstenerse la misma mañana del jueves tras un proceso de consulta asamblearia, ha logrado pactar con el gobierno de Colau un paquete de medidas valoradas en 5,2 millones de euros.

Lo que la CUP ha calificado como “las migas” del “pan entero” que piensan reclamar el próximo año 2017, por ahora incluye la remunicipalización de servicios básicos, la eleboración de un censo de pisos vacíos, un carné de ciudad para los sinpapeles y la lucha contra la feminización de la pobreza. La regidora de la CUP, Maria Rovira, ha criticado en el pleno que las condiciones impuestas por su formación eran compartidas con BComú: “Hemos tenido que negociar vuestro programa y vuestros compromisos”. Por ello, les ha invitado a “escuchar más a partir de ahora”.

Por el contrario, los apoyos de ERC y el PSC a la modificación presupuestaria de Colau ya estaban asegurados desde hace meses.

Esquerra se afianza los 15 millones destinados a financiar las obras de la línea L9 de metro y el Partido socialista consigue otras inversiones en equipamientos y gasto social. “Hay mayorías posibles que permiten tirar adelante políticas de ciudad”, ha defendido el regidor del PSC, Jaume Collboni. Y ha añadido: “Lo que hacemos hoy es un ejercicio de responsabilidad, de pensar en la gente por encima de los intereses de partido”.

El líder municipal del PPC Alberto Fernández Diaz, durante el pleno extraordinario celebrado para debatir y aprobar una modificación del presupuesto de 275 millones de euros. EFE/Alejandro García

El regidor de ERC, Alfred Bosch, ha destacado “la capacidad de acuerdo demostrada en estos presupuestos entre, por lo menos, tres fuerzas del cambio [en alusión a BComú, ERC y la CUP]”. De esta forma, ha aprovechado para recordar la propuesta de gobierno lanzada hace unos días a la alcaldesa de Barcelona entre estos tres partidos. Una oferta que excluiría del gobierno municipal al PSC, formación que BComú también quiere incluir en su ejecutivo. “Tenemos la herramienta [los presupuestos], pero tenemos que saber cómo y con quién se aplica”, ha razonado Bosch. El líder republicano ha sido tácito: “Colau tendrá que elegir entre la nueva o la vieja política, entre la esperanza republicana o aquellos que han mandado siempre en esta ciudad. Es complicado pactar con los que han gobernado 32 años esta ciudad”.

Rovira, de la CUP, ha secundado este argumento y ha advertido al gobierno: “La competencia de las decisiones es exclusivamente vuestra, no necesitais a nadie. Pensar si es necesario contar con el PSC”.

La derecha municipal más dura

La regidora del grupo municipal CiU, Sònia Recasens (de la escisión UDC), ha criticado que con los nuevos presupuestos “se instaura un determinado modelo de ciudad que nosotros no compartimos”. Y, con dureza, ha pronosticado: “Han aprobado que el 2017 se cierre con déficit y, por ello, con más recortes”.

“Este gobierno lidera la fragmentación política de Barcelona”, ha añadido. Especialmente severa ha sido con la CUP, formación a la que ha calificado de “antisistema” y sobre la que ha vaticinado: “El pan entero no lo tendrá, han hecho bien negociando las migas”. El republicano Bosch, en contestación, se ha sorprendido de que Convergència desapruebe unos presupuestos “que son solo una modificación de la prórroga de los presupuestos del gobierno anterior”.

Carina Mejías, de Ciudadanos, ha considerado que la modificación presupuestaria “supone un parche absoluto para asegurar el apoyo de los socios de gobierno”. Además de las incompatibilidades de programa, Mejías ha criticado que el presupuesto “supone una sumisión [del Ayuntamiento] a las arcas a la Generalitat”. El regidor del PP, Jorge Fernández Díaz, se ha sumado a esta crítica y ha censurado que “la falta de coraje de la alcaldesa” hace que se tengan unos presupuestos prorrogados y no nuevos.

Al fin del pleno, el teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, ha agradecido los apoyos a la propuesta presupuestaria y ha terminado: “Barcelona quiere lanzar un mensaje de esperanza a todas las ciudades, un año después [en el gobierno] demostramos que se puede y hay alternativa”.

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