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ENTREVISTA | JUAN ANTONIO DELGADO

El guardia civil de Podemos: "Fernández Díaz ha manchado la imagen de los cuerpos de seguridad"

"Tendría que buscar dinero para que todos los policías y guardias civiles tuviesen un chaleco antibalas, pero prefiere dedicar recursos a investigar a sus rivales políticos", afirma el número dos de Podemos por Cádiz, que busca completar en el Congreso su lucha sindical para normalizar los derechos de los guardias civiles con los del resto de policías

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Juan Antonio Delgado, número dos de Podemos al Congreso por Cádiz

@CdelCastilloM

MADRID.- "A mí me gustaba el servicio al ciudadano, policial, de ayuda, estar siempre ahí, en la carretera... Tú crees que te gusta, pero abres la puerta de la Guardia Civil y dices madre mía, dónde me he metido", confiesa Juan Antonio Delgado, tricornio desde 1992. Con 21 años se encontró con los salarios más bajos de los cuerpos policiales, el carácter militar de la Benemérita, carestía de medios y una "estructura no democrática" preparada para que la Guardia Civil fuera una "policía barata y obediente al servicio de los políticos".

Pero los años en los que Delgado (Cádiz, 1971) daba sus primeros pasos en el cuerpo, también los daban los movimientos sindicales que pretendían mejorar las condiciones laborales de los guardias. Pasando desde las bases a la portavocía nacional, Delgado ayudó a desarrollar la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), que pasó de ser un grupo clandestino a la figura sindical mayoritaria en el cuerpo y el único sector crítico con sus altos mandos y la Dirección General, siempre en busca de la equiparación de la Guardia Civil al resto de cuerpos policiales.

El objetivo aún no se ha cumplido, pero Delgado ha decido expandir el campo de batalla desde la lucha sindical a la política nacional. Ocupa la segunda posición en la lista al Congreso de Podemos por Cádiz. Concede una entrevista a Público a cuatro días de las elecciones generales en medio del escándalo de las conspiraciones del ministro del Interior Jorge Fernández Díaz, su antiguo responsable político que, en su opinión, "lo que tendría que hacer es buscar dinero para que todos los policías y guardias civiles tuviesen un chaleco antibalas. Pero parece que prefiere dedicar recursos a investigar a sus rivales".

La AUGC ha sido muy crítica con la labor de Fernández Díaz como ministro. Denunció su reunión con Rato, las condecoraciones a las vírgenes, su inacción frente a los suicidios en el cuerpo... ¿Se veía venir un escándalo así?

Se veía venir porque no es la primera vez que al ministro se le ve el plumero. Recuerdo unaa operación contra ETA en la que salió el comunicado de prensa antes de que empezara la operación, provocando un montón de problemas. Lo que habéis contado en Público ya es el colofón, la gota que colma el vaso para calificarlo como el peor ministro de la democracia, como un patriota de hojalata. Al final a esta gente a la que tanto le gusta hablar de España y luego actúa con esta bajeza democrática, queriendo aniquilar a tu adversario utilizando las instituciones, la Policía y la Guardia Civil. Eso era una práctica franquista. Hay que ser muy miserable para hacer eso y si tuviera un punto de decencia tendría que dimitir. Y si él no se va, si al presidente del Gobierno debería cesarlo.

Juan Antonio Delgado, en un acto de la AUGC.

¿Es este escándalo la confirmación de que los cuerpos de seguridad del Estado se están utilizando políticamente?

Por supuesto que se han utilizado. La inmensa mayoría de los miembros de los cuerpos de seguridad del Estado son gente decente que tiran para delante con todo. Pero también hay estómagos agradecidos puestos a dedo que tienen que pagar esos favores. Por eso decimos que si llegamos al gobierno una de las primeras cosas que hay que arreglar es esa, que los puestos de libre designación sean los mínimos posible. Cuantos menos mejor. Para ascender, capacidades, méritos y experiencia.


"En los cuerpos de seguridad del Estado también hay estómagos agradecidos puestos a dedo que tienen que pagar esos favores"

Una práctica usual en la Policía, aunque también en la Guardia Civil, es que cuando llega un nuevo director general lo que hace es quitar a todos los que había y poner a su gente, a los suyos. Eso se tiene que acabar. Y eso lo ha hecho [Ignacio] Cosidó [director general de la Policía] y Fernández Díaz, para poner a la Policía al servicio del Partido Popular, no de los ciudadanos y de la gente decente.

¿Crees que la ciudadanía conoce esta situación?

Creo que no conoce de la misa la mitad. Pero ya no solo de estas cosas que estamos hablando, sino de la situación precaria de los trabajadores de la Policía y de la Guardia Civil. Estamos en alerta cuatro antiterrorista, el ministro lo que tendría que hacer es ponerse a buscar dinero para que todos los policías y Guardias Civiles tuviesen como mínimo un chaleco antibalas. Pero parece que prefiere dedicar recursos a investigar a sus rivales políticos.

"La ciudadanía no sabe la precaria situación en la que trabajan la Policía y la Guardia Civil"

En la Guardia Civil cada 26 días se suicida un agente, en parte, por las duras condiciones de trabajo en el cuerpo. En cuatro años y medio, el ministro no se ha reunido ni una sola vez ni con los sindicatos de la Policía, ni con los de la Guardia Civil, los representantes legales y legítimos de sus trabajadores. Lo que le gusta es irse al Valle de los Caídos a rezar los fines de semana. En estos cuatro años no ha habido ningún avance ni en cuestión de derechos de los agentes ni en cuestiones operativas. Pasará a la historia como el peor ministro del Interior de la democracia.

¿Terminan éste tipo de situaciones manchando la imagen de todos los cuerpos?

Sí, ensucia la imagen de la Policía y la Guardia Civil. Como ministro, tú tienes que ser el ministro de todo el mundo, y no se te puede ver tanto el plumero como a Fernández Díaz, como con el tema de tantas medallas a los santos, las condecoraciones a periodistas amigos suyos. No creo que mucha gente se vea reconocida en eso, ha sido el ministro de unos pocos. Gente de su perfil, o del de Cosidó, o del director general de la Guardia Civil, [Arsenio] Fernández de Mesa, excesivamente conservador, manchan la imagen de los fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

Afortunadamente el contrapeso a todo eso lo han hecho las asociaciones y sindicatos, que humanizan a los policías y guardias civiles, y contrarrestan lo que representa el ministro. Mira como fueron los primeros en sacar un comunicado conjunto, la AUGC y el SUP [Sindicato Unificado de la Policía], que suman unos 60.000 afiliados, para pedir la dimisión de Fernández Díaz.

Estuviste 18 años en la AUGC. ¿Cómo fue ser la única oposición a todo eso, el único sector crítico en la Guardia Civil?

De los 24 años que llevo en la Guardia Civil, he estado 18 en la AUGC. Empecé como volcal, después secretario general de Cádiz, después secretario nacional de relaciones institucionales y después portavoz a nivel nacional y es duro, hay que pagar un alto precio por ser sindicalista en la Guardia Civil. Yo tengo más de 18 expedientes. A mi me han intentado tumbar… Y bueno, no han podido porque afortunadamente tenemos buenos abogados y todos los expedientes que nos ha ido metiendo Interior los hemos ganado en la Justicia civil. Pero ser sindicalista en la Guardia Civil tiene un alto precio a estas alturas de la democracia. Además, nos quieren engañar con el hecho de que ser militar imposibilita que tengamos sindicato y eso es mentira, porque en Alemania, Holanda, Dinamarca… hay sindicatos en las Fuerzas Armadas. Cuanto menos pedir que aquí lo haya en la Guardia Civil que es un cuerpo policial, no forma parte del Ejército.

¿Cuáles son los planes de Podemos en este sentido?

Nosotros no venimos con florituras ni medidas a medias. Somos muy claros: no al código penal militar para los trabajadores de la Guardia Civil. Nunca, ni cuando estén en acto de servicio. No. Nunca. Otra cosa: nosotros no prometemos subir el sueldo ni prometemos mejores medios, sino que prometemos mecanismos para que los guardias civiles puedan defender esas peticiones, es decir, sindicatos. La libre sindicación en la Guardia Civil, que es el mejor derecho que le podemos dar a todos esos trabajadores.

Porque al final lo que falta son mecanismos. Por un lado si no tienes sindicatos y además tienes el código penal militar, la estructura de la Guardia Civil no es democrática, porque le falta una representación legítima y legal de los trabajadores. En la Guardia Civil, militar quiere decir, traducido, policía barata y obediente al servicio de los políticos. ¿Cómo acabar con eso? Dando a los guardias mecanismos democráticos para defenderse: derecho sindical, derecho de manifestación completo, negociación colectiva, todos los derechos que tienen el resto de policías.

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