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La hoja de ruta del PP Casado empuja a Rivera al centroizquierda para combatir la "extrema izquierda" de Sánchez

Las coincidencias políticas entre PP y Ciudadanos han ido creciendo en las últimas semanas, y hoy el líder conservador mima sus relaciones con el partido naranja, consciente de que necesitará pactar con él si quiere llegar a La Moncloa. Sostiene que el presidente del Gobierno, que ya ha reconocido que incumplirá varias de sus promesas electorales, se ha "deslizado hacia la extrema izquierda".

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Pablo Casado, momentos antes de protagonizar una nueva edición del Foro ABC-Deloitte en Madrid. EFE/Fernando Villar

El discurso de Albert Rivera sobre Catalunya era mucho más duro que el del PP mientras gobernaba Mariano Rajoy, pero con Pablo Casado al frente del partido conservador las coincidencias entre ambos son evidentes, y han ido aumentando.

Este lunes, a escasas horas de que el líder de Ciudadanos pidiera la comparecencia urgente del jefe del Ejecutivo en el Congreso de los Diputados, el presidente del PP hacía lo propio. De hecho, además de volver a exigir a Pedro Sánchez la convocatoria de elecciones generales, el líder conservador le ha retado a someterse a una moción de confianza, siempre entre proclamas a favor de una nueva aplicación del artículo 155 de la Constitución en una versión endurecida -también en consonancia con lo que pide Rivera-.

El PP apoyará a Cs para forzar que Sánchez comparezca en la Cámara Baja, en un pleno monográfico sobre la situación en Catalunya

A última hora de la tarde del lunes, la armonía política entre PP y Ciudadanos se veía reforzada por la decisión de los conservadores de apoyar su petición de forzar la comparecencia de Sánchez en la Cámara Baja, en un pleno monográfico sobre la situación en Catalunya.

En este escenario, y al calor de las encuestas, Casado es consciente de que necesitará a Ciudadanos si quiere gobernar; con mano una empuja a la formación de Rivera al centroizquierda, y con la otra agasaja a los naranjas. Así, en su discurso de este lunes en el Foro ABC, el líder conservador pidió a Cs que volviera a su "espacio fundacional", afirmando que el centroizquierda está hoy "huérfano".

Su estrategia para "optimizar esfuerzos" con los naranjas es que el PP vuelva a ser el partido "hegemónico" del centroderecha, la referencia para todos los votantes a la derecha del PSOE; el mismo Partido Socialista que ha renunciado a buena parte de sus promesas electorales con su llegada al Gobierno, y al que, pese a ello, Casado vende como "deslizado" hacia la "extrema izquierda".

A su vez, el líder del Partido Popular se deshace en elogios a la formación naranja: Si hace apenas un año, cuando gobernaba Rajoy y Casado era vicesecretario de Comunicación del PP, los de Rivera eran "oportunistas" en lo que tenía que ver con Catalunya, hoy los describe unidos al PP en lo que respecta al "respeto a la Constitución y la defensa de la unidad de España". Comparten "lo esencial", no son "rivales", y hasta lar relación que mantiene con Rivera es "excelente".

Casado es consciente de que necesitará a Ciudadanos si quiere gobernar; con mano una empuja a la formación de Rivera al centroizquierda, y con la otra agasaja a los naranjas

Incluso ha tenido palabras para Manuel Valls, candidato a la Alcaldía de Barcelona -impulsado por Ciudadanos-. A juicio de Casado fue un "gran primer ministro de Francia, un gran ministro del Interior". Y, aunque el PP mantiene que irá a las municipales de mayo de 2019 con sus siglas, también reitera su llamamiento al diálogo para poder sumar en ciudades como Barcelona: Ciudadanos es hoy necesario para los conservadores, toca reducir la intensidad de las críticas a los naranjas.

Baste el ejemplo de la portavoz de Cs y líder del partido en Catalunya, Inés Arrimadas: el pasado viernes, Arrimadas aseguró que Casado "seguramente habría estado imputado" de no haber sido aforado, tras la decisión del Tribunal Supremo de no mantener la imputación del líder conservador por las irregularidades en torno a su máster universitario en la Universidad Rey Juan Carlos. El PP optó por no hacer ruido ante estas palabras.

De hecho, con la dimisión de Carmen Montón como ministra de Sanidad por el escándalo de sus estudios, y los casos de los ministros Dolores Delgado (Justicia) y Pedro Duque (Ciencia, Innovación y Universidades), el PP y Ciudadanos han mantenido estrategias similares: ambos han exigido las comparecencias de estos ministros, ambos reprobaron a Delgado en el Senado, aunque sólo el PP pida hoy su cabeza política.

Además, fue Ciudadanos quien logró poner los focos sobre la tesis de Sánchez, cuando Rivera cambió su pregunta al presidente del Gobierno en plena sesión de control. Ambas fuerzas reclaman elecciones, ambas cargan con fuerza contra el Ejecutivo, ambas piden una nueva intervención en Catalunya. Ambos partidos han apostado por batallar contra los lazos amarillos, ambos reprochan a Sánchez sus "cesiones" a los independentistas. Y, hoy por hoy, no hay el menor indicio de que vayan a cambiar de línea. Más bien al contrario.