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Huelga feminista del 8 de Marzo El 8M descoloca a la derecha y lleva a Rajoy y Rivera a lucir lazos morados

El desborde de la huelga feminista y de los días que la han precedido deja a la vista las costuras de ambos partidos en esta materia. Ni PP ni Ciudadanos apoyan la huelga, pero han ido variando y suavizando sus estrategias: han pasado de intentar vincularla a la extrema izquierda a suavizar tonos, abogar por la "igualdad real" y pedir "respeto" para quienes participen.

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El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el líder del grupo parlamentario PPE en el Parlamento Europeo, Manfred Weber (d), y el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani (i), durante la primera jornada de trabajo en Valencia sobre política de innovación europea y agricultura . EFE/Kai Förste

El desborde de la huelga feminista del 8-M ha cogido con el paso cambiado a la derecha. En lo que va de jornada, en la que los sindicatos cifran en 5,3 millones el número de trabajadores que han secundado los paros parciales, y se están registrando multitudinarias manifestaciones por todo el territorio, los líderes de los principales partidos de la derecha, Mariano Rajoy y Albert Rivera, se han visto impelidos incluso a lucir el lazo morado del Día de la Mujer, como también lo han hecho la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal.

Esto supone un cambio de rumbo considerable: de criticar la huelga e intentar vincularla en exclusiva a la extrema izquierda -el PP intentó asociarla a Podemos, Ciudadanos a la CUP-, en esta jornada y en los días que la precedieron los dirigentes de ambos partidos han suavizado tonos y han pedido "respeto" para las mujeres que decidan ejercer su derecho a dejar de trabajar este 8-M.

Estos giros, el rechazo del presidente del Gobierno a la "huelga a la japonesa" de Cristina Cifuentes e Isabel García Tejerina; las consignas de "¡Ser ministra es igualdad!", que varias activistas han coreado hoy a la titular de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Dolors Montserrat; o los balones fuera del portavoz del PP en la Asamblea de Madrid, Enrique Ossorio, que ha vuelto a cargar contra el líder de Podemos, Pablo Iglesias, acusándolo de actuar como un "macho neandertal", evidencian que el cambio de tono no es suficiente, que los conservadores no tienen un discurso claro en la materia.

Tampoco tienen un discurso unánime en lo que respecta al feminismo, y ni siquiera algo parecido a una definición común. Así, mientras Montserrat afirmaba el miércoles que para ella es "una etiqueta", el vicesecretario Pablo Casado lo identificaba hoy con "la admiración por nuestras madres y nuestras mujeres", y la portavoz del PP en las Corts Valencianes, Isabel Bonig, se declaraba defensora de un "feminismo no radical, sino aliado con el hombre".

En unas semanas, el PP ha pasado de afirmar que la huelga es "elitista, insolidaria e irresponsable", que la manifestación del 8-M "es la de Pablo Iglesias", o que favorece "el enfrentamiento" entre hombres y mujeres, a apostar por mensajes algo más conciliadores, y a enfatizar que defienden "la igualdad real". Eso, y que la igualdad se defiende el 8-M, pero también "los 364 días restantes".

El tercer pilar de su argumentación es la defensa de los esfuerzos del Gobierno en la materia, incluso con alguna mención al Pacto de Estado contra la Violencia Machista, al que el Ejecutivo todavía no ha dotado con los 200 millones de euros comprometidos. 

Montserrat presume de que el PP es "el partido de la igualdad". "Que nadie dé lecciones"

Por otra parte, los conservadores se han asegurado de mantener una intensa agenda sobre igualdad estos días, y en especial este 8-M, contraprogramando así la huelga. Este jueves, en el acto central de su partido, en Logroño, la ministra del ramo incluso presumía de que el PP es "el partido de la igualdad". "Que nadie dé lecciones", exigía Montserrat, celebrando que "muchísimas" mujeres hayan optado por ir a trabajar porque "este es el camino" para "continuar defendiendo la igualdad de oportunidades, la igualdad real y efectiva de todas las mujeres de este país".

La excepción que confirma la regla entre las filas del Partido Popular la encarna la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor. Así, y aunque ha mantenido actividades en la agenda de la Cámara Baja este jueves, y a pesar de que tampoco ha hecho huelga, Pastor ha dado un paso más que su formación para afirmar que la huelga de este jueves "no va de partidos". "Es transversal y va de mujeres". Anteriormente, Pastor ya había alzado la voz contra actitudes y dinámicas machistas.

Cs, la "igualdad real" y el rechazo al "anticapitalismo"

El concepto "igualdad real" también está en boca de Ciudadanos, y a él se ha remitido en varias ocasiones la líder naranja en Catalunya, Inés Arrimadas. El domingo, en el programa El Objetivo, Arrimadas incidió en que hay que "respetar" a las mujeres, hagan huelga o no, para insistir en que ellos apuestan por las "medidas concretas y los acuerdos para avanzar en la igualdad real".

A finales de enero, Arrimadas fue la primera dirigente de peso en su partido en rechazar la huelga feminista, y entonces afirmó que no compartían todas las reivindicaciones incluidas en el manifiesto del 8-Maunque también reconoció que no lo había leído.

Recientemente, el líder de su formación, Albert Rivera, ratificó que no apoyarían la huelga feminista, justificándose en que no se puede confundir "capitalismo con feminismo". "Ni Inés Arrimadas, ni yo ni Ciudadanos apoyamos el manifiesto pero tampoco el PSOE, ni el PP, porque ahí vemos a la CUP", insistió Rivera.

Este jueves,y a diferencia de Rajoy, Rivera apenas publicaba un único mensaje en su perfil de Twitter, a primera hora, mientras desde la cuenta del presidente del Gobierno y del PP se lanzaban mensajes sobre igualdad, pero también sobre otros tantos asuntos. Ambos perfiles, eso sí, recogían la imagen de los dos líderes con sus respectivos lazos morados prendidos en sus chaquetas.

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