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Huelga general en Catalunya El soberanismo vuelve a mostrar músculo con movilizaciones masivas en Catalunya

La huelga general convocada por la Intersindical CSC, pero con el apoyo de partidos y entidades independentistas, tiene un seguimiento desigual en los centros de trabajo, pero provoca múltiples manifestaciones en toda Catalunya. La que se ha hecho por la tarde en Barcelona ha sido la más numerosa.

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Miles de personas abarrotan la Diagonal de Barcelona este jueves en la manifestación unitaria de la jornada de huelga general en Catalunya. EFE/Marta Pérez

La capacidad de movilización del soberanismo sigue intacta. Con un carácter descentralizado, acciones en todo el territorio y con Barcelona como epicentro de las concentraciones más multitudinarias, la huelga general de este jueves ha tenido una incidencia importante en Catalunya. Seguramente no tanto por el impacto en los centros de trabajo -si bien en determinados sectores no ha sido menor- sino por la cantidad de manifestaciones que ha generado, muchas con un volumen de asistentes importante.

Porque sí, era una huelga general -convocada por la Intersindical-CSC, entre otras cuestiones para reclamar la derogación de la reforma laboral-, pero a nadie se le escapaba el fuerte contenido político que también tenía, fundamentalmente para denunciar el juicio al proceso independentista que se desarrolla en el Tribunal Supremo. De hecho, los partidos y entidades independentistas han apoyado una protesta bien vista por el Govern de la Generalitat, que había suspendido su agenda pública para este jueves.

Después de una mañana marcada, sobre todo, por las decenas de cortes de carreteras -la mayoría de los cuales no se alargaban mucho rato por la actuación de los Mossos d'Esquadra, que han cargado en varios puntos y han hecho cuatro detenciones-, al mediodía ha habido numerosas manifestaciones, con unos 15.000 asistentes en el centro de Barcelona, unos 9.000 en Girona y unos 5.000 en Sabadell, si bien se han hecho marchas en decenas de ciudades más. La tarde, después de algún esporádico corte de carretera más -por ejemplo, en las Terres de l'Ebre-, ha estado protagonizada por las grandes manifestaciones que se han desarrollado, nuevamente, en decenas de municipios, si bien han sido bastante más numerosas que las del mediodía.

El seguimiento del paro laboral ha sido muy desigual. Según los datos del Departamento de Trabajo de la Generalitat, en el metro de Barcelona se ha situado en el 12%, en los Ferrocarriles de la Generalitat en 8%, en Renfe sólo ha sido del 3%, pero ha subido hasta el 23,7% en el caso de los funcionarios, y a casi el 30% en el caso de la enseñanza obligatoria, para llegar prácticamente al 70% en las universidades. En el comercio la huelga ha tenido un seguimiento del 30%, aunque con muchas diferencias en función del territorio y de los barrios. En el centro de Barcelona, por ejemplo, se ha llegado al 50%. El tráfico viario para acceder por la mañana a la capital catalana ha caído más de un 10% y el consumo energético se ha reducido un 3,5% respecto al día anterior.

"Somos un país que avanza a golpe de huelgas generales"

La jornada ha culminado con las manifestaciones de la tarde. La de Barcelona, que como el pasado 21 de diciembre con motivo de las protestas contra el Consejo de Ministros, ha reunido a 200.000 personas según los organizadores y 40.000 según la Guardia Urbana. Más allá de la clásica guerra de cifras, el Passeig de Gràcia se ha llenado. La cabecera ha estado capitaneada por representantes de la Intersindical-CSC, la USTEC, la CGT, y también ha contado con el líder de Élite Taxi, Tito Álvarez. Mientras avanzaban, numerosos manifestantes caminaban con los auriculares sintonizados para seguir la comparecencia en el Tribunal Supremo del expresidente de la ANC Jordi Sànchez.

Entre cruce entre el paseo de Gràcia y la Gran Via -muy cerca de la sede del Departamento de Economía de la que tanto se ha oído hablar estos días en el Supremo por la concentración del día 20 de septiembre de 2017- se ha celebrado el acto político que ha cerrado la concentración. El portavoz nacional del sindicato educativo USTEC, Ramon Font, ha hablado de una huelga "de éxito" y ha asegurado: "Nos están diciendo que no podemos hablar de política en el aula. Es como decir que en biología no se puede hablar de la célula". Font ha utilizado su turno de palabra para hacer una defensa de la lengua catalana.

"Tenemos que sacudir al sistema económico y sacar adelante lo que los políticos no hacen"

En la misma línea, la representante de la Intersindical-CSC Àngels Massip ha celebrado la capacidad de convocatoria: "Según los datos que tenemos, la huelga general de hoy ha sido la de más seguimiento de los últimos años sólo superada por la del 3 de octubre de 2017". Massip ha centrado su discurso en las reivindicaciones laborales con las que el sindicato ha justificado la convocatoria: sueldo mínimo interprofesional catalán y revertir la reforma laboral. Los cánticos el público, sin embargo, han ido dirigidos en su gran mayoría a los presos y en criticar al juicio del Supremo -al que califican de “farsa”- y en las proclamas independentistas.

El manifiesto unitario lo han leído el exdiputado de la CUP David Fernàndez, la historiadora Anna Sallés, el periodista Martí Anglada y la actriz Estel Solè. "Somos un país que avanza a golpes de huelga general. Sea la feminista, la del 3 de octubre, la de los tranvías en medio del fascismo, la huelga los alquileres del 31 o la huelga de la Canadenca, que apenas hace 100 años y que dejó la ciudad a oscuras para buscar un poco de luz", ha reivindicado Fernández, seguido de cánticos por la huelga general. Después, palabras en solidaridad por los presos y exiliados, de denuncia al juicio y por el derecho a la autodeterminación: "Quieren blindar la unidad territorial del Estado y las prebendas y los privilegios que ésta garantiza", dijo Sallés. "¡Muera el Borbón!", se ha escuchado desde el público.

Manifestaciones descentralizadas

Entre los concentrados, los había muy convencidos por los discursos de los sindicatos convocantes: "Tenemos que sacudir al sistema económico y sacar adelante lo que los políticos no hacen", explicaba María Jesús Rodríguez, trabajadora de la universidad publica que hoy ha hecho huelga . La acompañaba Teresa Rubio, trabajadora de la banca y huelguista hoy: "Yo admiro a los jilets jeunes [chalecos amarillos]."Hay mucha gente precaria que no puede permitirse hacer huelga. Movilización permanente, sí, pero los sábados y por turnos".

Entre los manifestantes, perfiles de edades diversas, como es habitual en las manifestaciones independentistas. La representación de los estudiantes a última hora de la tarde ha sido mucho menor que la de la mañana, cuando han los sido protagonistas de la jornada: "Yo me he asomado por las vías de la plaza Catalunya. Yo apoyo a la gente que batalla. Tenemos que ir todos a una", explica Irene Olasz, estudiante universitaria. "Es una manera que vaya en aumento la rabia y las ganas de manifestarse".

A Enriqueta Albà y Manuel Sánchez, jubilados, no les ha hecho falta hacer huelga. También salieron el sábado pasado en solidaridad con los presos independentistas: "Como decía Junqueras, hace tanto tiempo que no hablan... Te hace salir de todo", dice Sánchez. "Está claro que el juicio será un empujón. Si tuviéramos la unión del movimiento, sin embargo, podríamos tener más fuerza", lamenta Albà. Son las 19.30 h y, desde el escenario, se desconvoca la huelga general con música de fondo, alguna gralla y unos últimos cánticos. La próxima parada será en Madrid, el 16 de marzo.

Girona, con decenas de miles de asistentes, Tarragona (7.000), Terrassa (5.000), Tortosa (5.000), Vic, Olot, Lleida, Badalona o Berga son sólo otras de las ciudades donde ha habido manifestaciones importantes durante la tarde, todas con miles de personas. Porque sea a través de una huelga general o simplemente a través de una manifestación en apoyo a los dirigentes juzgados en el Tribunal Supremo, el soberanismo se mantiene como un movimiento con una capacidad de movilización inigualable. Al menos en Catalunya.

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