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Iglesias defiende ante los empresarios una coalición con PSOE y que "la cuestión de los ministerios es lo de menos"

El secretario general de Podemos participa en la reunión anual del Círculo de Economía en Sitges, uno de los principales foros empresariales del país, donde ha presentado las líneas maestras de su programa de gobierno

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El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, durante su participación en la segunda jornada de la Reunión del Círculo de Economía de Sitges, uno de los principales foros empresariales del país. EFE/ Quique García

Tenía que haber una buena razón para que Pablo Iglesias sacase a unos cuantos periodistas de sus casas y sus redacciones para hacernos subir a un tren de cercanías (y rezar para que no hubiese ninguna incidencia) y recorrer a pie los 15 minutos que hay desde la estación de Sitges hasta el Hotel Meliá para fundirnos en un enjambre de agentes de seguridad y clones corporativos (traje azul, corbata azul y todo el equipo) yendo de la recepción a la mesa de catering y de ahí a la sala de conferencias sobre suelos impecablemente enmoquetados, dejándose llevar por las ligeras corrientes de aire acondicionado y un interminable hilo de música muzak.

Antes de que hablase Iglesias, el presidente del Círculo de Economía, Juan José Brugera, ha disparado unos salvos de lugares comunes: "Compromiso empresarial", "estabilidad política", "economía abierta". Nada digno de mención. Los empresarios dan cuenta del fin del bipartidismo, piden "el fin del conflicto catalán". Iglesias toma la palabra. Presenta sus propuestas para "encarar los desafíos políticos y sociales" de los próximos años "desde un gobierno estable y un proyecto de país". El suyo es un programa, asegura, para que “España pueda convertirse en una referencia alternativa a lo que representa Italia” con la que, dice, comparte algunas características.

“Aspiramos a formar parte de un gobierno que se convierta en una referencia europea que contraste con la solución y las propuestas que se han pretendido dar desde Italia”, insiste el secretario general de Podemos, que ha criticado, en una poco velada referencia al PSOE, “ciertas promiscuidades” que pueden provocar “incoherencias graves” si lo que en realidad se pretende “plantear un horizonte de certezas”. “No se puede hacer una cosa en campaña y otra después”, ha lanzado. Con todo, ha querido precisar que se trata de “una crítica esperanzada” a los socialistas por haber insinuado la posibilidad de alcanzar “acuerdos con Ciudadanos”. “Nos hemos presentado con programas económicos y sociales muy claros”, ha recordado Iglesias.

Las “propuestas para formar gobierno” de Podemos se hacen “desde la coherencia programática”, ha defendido Iglesias, que espera que en este sentido se forme “un gobierno de coalición” que “permita abordar grandes reformas” y se garantice “que no haya muchos procesos electorales en los próximos dos o tres años”.

Inevitable no referirse a los resultados del último ciclo electoral. Para Iglesias, “las elecciones generales han configurado un nuevo tablero político que arroja una clara mayoría de fuerzas progresistas que nos presentamos a las elecciones con programas progresistas”. Ha apelado a la última encuesta del CIS, “que revela algo muy claro: que la mayoría prefiere un gobierno de coalición progresista entre el PSOE y nosotros”. Estando en Catalunya, también era inevitable no escapar a la cuestión nacional. Iglesias ha señalado que España tiene actualmente “un sistema de cinco partidos” con un “subsistema político vasco y el catalán”.

“España sigue teniendo una tarea histórica pendiente: la inclusión del tejido emprendedor vasco y catalán en el conjunto del país”, ha afirmado al destacar que la “confrontación política” actual “está teniendo consecuencias nefastas tanto en Cataluña como para la necesaria extensión del talento empresarial”. El carácter plurinacional, ha remarcado, “se puede convertir en una ventaja competitiva para España”, algo que puede hacer a su entender un gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos frente “las tres derechas” que se presentaron “a las elecciones con un programa de contrareforma” que apuesta “por la exclusión del talento empresarial vasco y catalán”. “No se puede construir España sin el talento emprendedor y catalán”, ha reiterado. Y esto, ha apostillado Iglesias, “lo decimos donde haga falta decirlo” aunque “no resulte simpático” a “las viejas élites”.

Tres ejes de gobierno

Iglesias ha reconocido que Podemos tiene “un peso modesto” en el Congreso de los Diputados, pero que es “suficiente para contribuir a empujar cambios en España”. “No se trata de pedir sillones, sino de comprometerse con la necesidad de reformas”, ha declarado.

El secretario general de Podemos ha presentado a continuación los “ejes de gobierno que vamos a proponer a Pedro Sánchez” para que “España pueda afrontar los retos” a los que se enfrenta.

Así, Iglesias ha planteado la necesidad “inversiones estratégicas” para la “creación de empleo” y evitar la “desaceleración” económica, que podría agravarse “como consecuencia de la guerra internacional que está impulsando la administración de EEUU”. Estas inversiones se concretarían en un “plan de inversiones verde y morado” que incluría importantes cambios en la “política fiscal”, en particular desterrar “las políticas de austeridad fiscal” e “impulsar inversiones cruciales para nuestras infraestructuras” para, de ese modo, apuntalar “el crecimiento”.

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, en la Reunión del Círculo de Economía de Sitges. EFE/ Quique García

El verde del nombre tendría como fin “frenar el cambio climático” e “impulsar la transición ecológica”. Con ese objetivo se crearía un “banco de inversión para la transición ecológica” a partir de instituciones que ya existen, y se desarrollaría “un plan de rehabilitación de edificios para la eficiencia energética”. El morado tendría como horizonte “avanzar en la reducción de brecha de género”, con especial atención a los “trabajos de cuidados”. Se trataría, ha explicado Iglesias, de “reducir la brecha salarial” entre mujeres y hombres “ y de “una mayor integración de las mujeres” en un mercado laboral que no “aprovecha todo su potencial”. Esta parte del programa también pasaría por la “ampliación de los permisos de paternidad” y la “cobertura universal de la educación infantil de 0 a 3 años”.

Además, según Iglesias convendría poner en marcha “procesos de transición tecnológica” así como dar un “impulso al proceso de digitalización”, asgurando “la cobertura de Internet en todo el territorio” y aprobando “un plan de formación y alfabetización digital”.

Todo ello, por descontado, dentro de viejas reivindicaciones de la izquierda como son un “marco laboral justo”. Iglesias propuso, por ejemplo, las plataformas que llevan a una “uberización de la economía “ y recordó el reciente accidente laboral de un trabajador de Glovo en Barcelona. Para evitarlo, Iglesias propuso “limitar la temporalidad a 6 meses”, entre otras medidas.

Podemos tiene claro que hay que “acabar con la precariedad” y aunque reconoce que “es innegable” que se ha creado empleo estos últimos años, “no se han solucionado, sino que se han acrecentado los problemas de temporalidad y precariedad”. Ha recordado que su formación logró “arrancar una subida mínima al PSOE” que “no se tradujo en una destrucción de empleo”, sino que “está permitiendo mejorar progresivamente la situación laboral de millones de hogares en este país”. “Si los sueldos son bajos es muy difícil ahorrar en este país”, ha lamentado Iglesias a la hora de hablar de la urgencia de reforzar el consumo interno.

Iglesias ha anunciado que la “conciliación laboral y familiar” será una prioridad de su partido, que también tratará de que se impulsen programas para “garantizar ingresos suficientes a la población sin ingresos” como “una prestación de suficiencia” con una “cuantía inicial garantizada por adulto de 600€ al mes que aumentaría por números de personas en el hogar.”

Menos bien parecen haberse tomado los empresarios la propuesta de “reducir la jornada laboral ordinaria a 34 horas semanales” acompañando la medida “de una racionalización de los horarios” y “sin reducción de salarios.” Tampoco las “subidas en el IRPF para rentas que estén por encima de los 100.000 euros”, un “impuesto a la banca”, “un impuesto digital”, la “reducción del IVA a productos de primera necesidad” y “un impuesto a las grandes fortunas”.

En opinión del secretario general de Podemos, todo ello servirá para consolidar un proyecto “que haga de España un referente de éxito económico con justicia social en Europa”.

Iglesias responde a los empresarios

El turno de preguntas (que por su naturaleza más espontánea acostumbra a ser una de las partes más interesantes de este tipo de actos) no ha dejado prácticamente flanco sin cubrir. Todas las preguntas, eso sí, por escrito. ¿Vox? “La defensa del franquismo es dudosamente compatible con” los valores democráticos, responde Iglesias, pero “la grandeza de la democracia es que todas las opciones políticas pueden defender sus opciones con libertad”. ¿Educación? No “puede ser algo que se afrente a legislaturas”, hace falta un “el consenso de Estado” y sobre todo que “reconocer que la educación pública está infrafinanciada”. “Un Estado serio tiene que establecer como prioridad la educación pública”, ha añadido.

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, saluda al exdiputado y presidente de la patronal catalana Foment del Treball Josep Sánches Llibre, tras su participación en la segunda jornada de la Reunión del Círculo de Economía de Sitges. EFE/ Quique García

Se cuela el asunto de la Renta Básica, que Iglesias esquiva con habilidad. Según el secretario general de Podemos, “es inaceptable que en la cuarta economía de la zona euro haya tantos compatriotas en una situación de pobreza o riesgo de pobreza”. Si se quiere hablar de “eficiencia económica” hay que hacerlo, también, de “aumentar la demanda interna”, algo que “va necesariamente asociado a la mejora de los puestos de trabajo”.

¿Los resultados de las elecciones europeas? “Europa está en una situación muy grave”, ha valorado Iglesias. “El brexit no sirva por sí mismo para entender la gravedad de la crisis que está viviendo Europa”, ha continuado al argumentar que la Unión Europea se fundamentaba “en la prosperidad económica” y “la justicia social”, lo que la convertía “en una referencia mundial”. Cuando “determinadas políticas” han hecho desaparecer estos valores, que ha relacionado “con el espíritu del antifascismo de después de la Segunda Guerra Mundial”, el edificio se ha resquebrajado. O la UE “renace” como “espacio de garantía” o “no sobrevivirá”, ha sentenciado Iglesias.

Llega un dardo: ¿a qué ministerios aspira Unidas Podemos? Pablo Iglesias lo para con los dientes. “La cuestión de los ministerios es lo de menos”, dice, lo que importa es “un programa de gobierno” que “implica negociarlo todo”. “Tenemos buenos ejemplos de gobiernos de coalición que funcionan bien y además pueden permitir buenos resultados”, ha señalado al mencionar los casos de la Comunidad Valenciana y Baleares. “Ya es hora de que en España la voluntad política de los ciudadanos se pueda traducir en un gobierno de coalición”, ha valorado. Y se ha mostrado optimista: “Nos vamos a poner de acuerdo” y “va a salir bien”. Al fin y al cabo, el “CIS revela lo que quiere este país”.

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, junto al presidente del Circulo de Economía Juan José Bruguera, en la reunión anual de la asociación empresarial en Sitges. EFE/ Quique García

Después del dardo llega un misil: Catalunya. “Uno de los grandes problemas de este país ha sido no entender la riqueza” que representa “tener un país diverso”. Iglesias considera que una “España policéntrica en la que los centros cooperan y no se enfrentan sería una España más eficiente”. La pluralidad nacional “no tiene por qué ser un problema”, sino todo lo contrario: “sería una ventaja competitiva” que “nos puede abrir muchísimos campos de eficacia y desarrollo”. Y por no quedarse en el terreno de la teoría ha ofrecido un ejemplo que apoyaría: el del corredor mediterráneo que “cuestiona un viejo modelo radial”. “No necesitamos líderes políticos que hablen catalán en la intimidad” sino “que comprendan la diversidad de nuestro país”, ha replicado.

Respecto a los políticos independentistas presos, Iglesias ha admitido que “la imagen de nuestro país no es buena” en el extranjero. Las “resoluciones de tribunales extranjeros no nos dejan bien”, ha observado, y ha vuelto a reclamar que se desjudialice la política. “No podemos delegar la resolución de todos los problemas en los jueces”, ha alegado a la hora de hablar de una cuestión que, a su juicio, “solo va a tener soluciones políticas independientemente de las resoluciones judiciales.” Pero por si quedaba alguna duda: “No queremos que Cataluña se vaya de España, no estamos de acuerdo con las posiciones independentistas, creemos que han sido irresponsables a la hora de decir ciertas cosas, pero somos demócratas: no podemos ignorar la diversidad política de nuestro país, que se ha vuelto a expresar electoralmente.” No hay más solución para Iglesias que “hablar con todo el mundo.”

Alguien ha preguntado por el futuro de las negociaciones de Barcelona en Comú para mantener el Ayuntamiento de Barcelona y la oferta de Manuel Valls de apoyar a Ada Colau. Un Iglesias diplomático ha contestado que “eso tendrán que explicarlo nuestros compañeros de Barcelona en Comú.” Y llevando la cuestión a su terreno ha devuelto la pelota al tejado del PSOE, reclamando el “entendimiento de las fuerzas progresistas.” “Creo que sus electores están muy lejos de ahí”, ha asegurado, “tiene que haber una coherencia programática.”

Mañana le toca el turno a Pedro Sánchez. Le tocará recoger el guante.

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