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Inés Arrimadas La descomposición de Ciudadanos obliga a Arrimadas a volver a la estrategia de frente común con el PP

Arrimadas ha rebajado el tono contra Casado y mantiene una dura ofensiva contra Sánchez a propósito de los indultos a los presos del 'procés'. Tanto es así que volverá a coincidir en Colón con PP y Vox en protesta a esta medida de gracia.

El líder del PP, Pablo Casado, junto a la presidenta de Cs, Inés Arrimadas, y el secretario general de Cs en el Congreso, Jose María Espejo, el pasado mes de febrero. Fuente: Cs (Pedro Ruiz)
El líder del PP, Pablo Casado, junto a la presidenta de Cs, Inés Arrimadas, y el secretario general de Cs en el Congreso, Jose María Espejo, el pasado mes de febrero. Fuente: Cs (Pedro Ruiz).

Los duros reproches entre la cúpula del Partido Popular y la de Ciudadanos ya son historia. El objetivo prioritario de ambas formaciones es desbancar a Pedro Sánchez de La Moncloa. Ciudadanos vuelve, así, a acercar posiciones con el mismo partido que dirige desde hace meses una OPA hostil capitaneada por su exsecretario de organización, Fran Hervías, ahora a sueldo de Génova, que ha acelerado la descomposición de Cs en diversos territorios y ha causado un cisma interno con numerosas bajas en favor del PP.

Para escenificar este acercamiento, la presidenta de los naranjas, Inés Arrimadascompartió la semana pasada un almuerzo junto al líder del PP, Pablo Casado, que aligeró la tensión acumulada entre ambos en los últimos meses. Su relación ha estado, por lo general, marcada por el buen entendimiento por sus gobiernos conjuntos —llegando, incluso, a compartir planta de despachos en el Congreso—hasta el momento en el que los naranjas impulsaron en el mes de marzo una moción de censura en Murcia junto al PSOE a fin de desbancar a su socio de gobierno, el popular Fernando López Miras tras sospechas de corrupción.

Esa decisión sirvió de excusa a la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso para convocar un adelanto electoral en la Comunidad de Madrid a fin de librarse de la influencia de Ciudadanos en el Ejecutivo. Tras una campaña electoral marcada por la polarización, Ayuso logró duplicar su resultado de 2019 y se quedó a 5 escaños de lograr la mayoría absoluta. Ahora dependerá de Vox para sacar su investidura y leyes adelante. Por su parte, los naranjas no lograron representación necesaria para entrar en la Asamblea y su candidato fue premiado por Arrimadas con un ascenso hasta la vicesecretaría general.

Pese a todo Arrimadas ha rebajado el tono contra Casado —el mismo partido que, según denunciaba Cs, ha "comprado tres bocas" para "tapar sus vergüenzas"— y mantiene una dura ofensiva contra Pedro Sánchez a propósito de los indultos que su gobierno concederá, previsiblemente, a los políticos presos que impulsaron el procés en Catalunya. Es más, Arrimadas estará junto al líder del PP y su homólogo en Vox, Santiago Abascal, en la manifestación convocada el próximo 13 de junio contra estos indultos en la madrileña plaza de Colón, reeditando así la misma fórmula que en febrero de 2019.

Por su parte, el Partido Popular se enorgullece de haber 'acabado' con Ciudadanos. La formación que preside Casado da por sentado que el proyecto de Arrimadas no sobrevivirá y solo espera que los naranjas certifiquen su desaparición en los próximos comicios generales. No obstante, antes de ello esperan sumar a algunos cargos destacados de la formación, como la vicealcaldesa Begoña Villacís, el vicepresidente andaluz Juan Marín o el portavoz nacional Edmundo Bal, entre otros nombres en los que también se encuentra la propia Arrimadas, a la que Casado le ofreció la portavocía del Congreso. Para el PP, el único entendimiento con Cs ahora para por la integración dentro de sus filas.

Potenciar los feudos donde gobiernan y el municipalismo

La dirección de Cs siempre se ha negado a fusionarse con el PP aunque cada vez hay más voces que piden esa unión a nivel nacional o, al menos, en los territorios en los que gobiernan conjuntamente, Andalucía y Castilla y León. "No quiero estar en política para defender las ideas de otros", fueron las palabras de Arrimadas este mismo viernes en Antena 3. Sin embargo, en privado, diferentes miembros de la cúpula de Cs señalan que llegado el momento deberán sopesar cuál es la fórmula más inteligente para derrotar a Sánchez.

La única capital de provincia donde gobierna Cs, en peligro 

El principal objetivo que se ha marcado la dirección de Arrimadas es potenciar los feudos donde gobiernan y también alcaldías como la de Granada, su única capital de provincia en toda España tras quedar como tercera fuerza en las municipales de 2019, con apenas 5 concejales de 27. Ahora ese municipio corre peligro después de que el que fuese candidato del partido a las municipales de 2019, Sebastián Pérez, abandonara las filas populares y se pasara al grupo mixto para forzar que se desbanque al actual regidor, Luis Salvador, de Ciudadanos, ya que asegura que pactó con este repartir el mandato 2 y 2 años y que ha incumplido al no cederle la alcaldía el pasado martes 1 de junio.

Este mismo viernes se ha reunido por primera vez desde la moción frustrada y las derrotas de Madrid y Catalunya el Consejo General de Cs, que integra a más de 100 cargos del partido. En dicha reunión  se han fijado como objetivo reforzar el municipalismo para así, poder afianzar la implantación del proyecto naranja y Salvador ha asegurado a la salida que tiene todo el apoyo de su partido para seguir como alcalde de la ciudad andaluza.

Arrimadas respalda a Marín, muy vinculado al PP

El terremoto político que se inició en Murcia entre PP y Cs se frenó en Despeñaperros. Un pacto entre Juanma Moreno, el presidente de la Junta, y el citado Juan Marín para agotar la legislatura y evitar el transfuguismo, ha mantenido desde entonces, una paz entre los socios que gobiernan en Andalucía. Las dirección nacional de Cs descartó desde el primer momento la posibilidad de una moción de censura junto a la izquierda.

Los 36 años de gobiernos consecutivos del PSOE en la Comunidad permiten entender muchas cosas de la vida política de hoy en Andalucía. Por resumirlo en un párrafo: si Moreno quiere repetir como presidente, debe andar con pies de plomo. El riesgo de despertar a la izquierda está ahí. Aunque todas las encuestas indican que el PP va a necesitar a Vox, el margen es estrecho y si la izquierda no se recupera, Ciudadanos podría ser la clave. Por tanto, mantener vivos a los naranjas con esos 3-4 escaños que aún le dan los sondeos al partido que dirige Inés Arrimadas, forma parte del plan de Moreno.

Los contextos en política suelen explicar los comportamientos —el orteguiano yo soy yo y mi circunstancia— y el terremoto de Murcia explica lo que ha hecho Arrimadas esta semana en Andalucía. Si hace unos meses, en su anterior visita a Sevilla, eludió respaldar a Marín, cuya identificación con el PP es máxima, todo lo sucedido desde entonces —con el fugado Fran Hervías, rival tradicional de Marín, en el PP—, ha llevado a la presidenta de Ciudadanos a defender su papel, sus decisiones y su espacio de liderazgo en Cs Andalucía.

Arrimadas apuesta por la estabilidad y continuidad del gobierno andaluz

Marín cuenta con oposición interna. La consejera de Igualdad, Rocío Ruiz, no ha descartado presentarse a las primarias de Ciudadanos —para ello cuenta con el apoyo del portavoz parlamentario, Sergio Romero, y de otros diputados—. El argumento principal que esgrime esta corriente es que la identificación de Marín con el PP les perjudica electoralmente. Sin embargo, tras el batacazo en Madrid, la apuesta de Arrimadas por el Gobierno andaluz, su estabilidad y su continuidad es, en este momento, inequívoca. Y esa apuesta pasa por Marín, que es quien tiene las relaciones y las complicidades con el presidente Moreno y con su mano derecha, Elías Bendodo.

Este entendimiento, estas complicidades y el propio pacto postmoción en Murcia, que sirvió a Moreno y Marín para conjurarse en agotar la legislatura —las elecciones, según Bendodo, serán el 27 de noviembre de 2022—, y que ha evitado una desbandada en Ciudadanos en Andalucía —el PP frenó por ejemplo la afiliación de la exviceconsejera de Educación— llevan a que la idea de una candidatura conjunta en Andalucía, cuando sean los comicios, siga circulando. Idea que ha sido descartada, tanto por Arrimadas, como por Moreno, como por Marín –quienes sí han flirteado con la idea– en algunos mentideros.

Las incógnitas de Igea, el eterno rival de Arrimadas

Para Arrimadas, el caso de Castilla y León es más complejo. Voces del partido naranja admiten a Público que el grupo parlamentario está "dividido" entre partidarios de Igea y personas afines a la actual dirección. Ambos se enfrentaron en unas primarias para presidir Cs el pasado año, que la segunda ganó con una amplia mayoría. Tras esa victoria, la líder de Cs dejó fuera de la Ejecutiva al vicepresidente y las tensiones entre ambos son más que palpables.

En una reciente visita de la presidenta de Ciudadanos a Castilla y León, en abril de 2021, en la que mantuvo un encuentro con el popular Alfonso Fernández Mañueco, Arrimadas evitó reunirse con Igea y el resto de consejeros de Cs, la mayoría de ellos afines al vicepresidente. El dirigente castellanoleonés lo percibió como una "humillación" y un "ninguneo" hacia el cargo que representa. Meses antes, en enero de este año, la líder naranja le reprochó que solo pensara en su asiento. "Él quiere su sillita y le da igual qué partido", dijo.

Igea sopesa confluir los próximos comicios junto al PP como independiente o con una marca propia

Esas declaraciones se produjeron después de que Igea dijera que contemplaba "todas las opciones" en el futuro, más allá de su partido, porque quiere seguir en política. Lo hizo tras la marcha de Lorena Roldán al PP, que marcó el camino a otros de sus excompañeros tras la moción de censura frustrada en Murcia. Según ha podido saber este medio, Igea sopesa confluir los próximos comicios junto al PP como independiente o con una marca propia si Arrimadas hace campaña por un candidato alternativo en las primarias de Cs.

El vicepresidente de Castilla y León es una de las pocas voces del partido que ha hablado abiertamente de alcanzar un acuerdo nacional con el PP para los próximos comicios generales. Una propuesta que ha sido desdeñada por la dirección nacional. Lo cierto es que los puentes entre él y Arrimadas están rotos, pese a que Igea trató de acercar posturas con la presidenta de Cs tras lo ocurrido en Murcia, según relatan fuentes naranjas a este periódico. 

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