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Interior había extremado la seguridad de los políticos por temor a un atentado de ETA

Pérez Rubalcaba pone escolta a dirigentes del PP que no la tenían y a otros se la refuerza

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“Creemos que ETA va a intentar matar antes de las elecciones”. El convencimiento del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, hecho público en una entrevista televisiva el pasado 21 de febrero, se ha traducido este viernes en certera premonición.

En las últimas semanas se habían dado instrucciones a Policía y Guardia Civil para que se incrementarade manera significativa las medidas de seguridad que hasta ahora tenían los políticos del PSOE y, sobre todo, los del PP, a los que los expertos de la lucha antiterrorista consideraban que podían ser el principal objetivo de la banda armada antes de los comicios.

Según las fuentes policiales consultadas, las medidas se tradujeron, por un lado, en el aumento del número de agentes que escolta a algunos políticos, sobre todo del País Vasco, para lo que Interior ha desplazado desde Madrid un importante número de agentes de la Unidad Central de Protección. Por otro lado, el Ministerio ha decidido dotar de protección policial a algunos políticos, principalmente de Madrid, que hasta ahora no disponían de ella al considerarse que no estaban en riesgo.

Rubalcaba, al teléfono

En estos casos, ha sido el propio Alfredo Pérez Rubalcaba el que ha comunicado telefónicamente a los afectados la medida. Fuentes del PP aseguran que cuando alguno de los afectados de su partido le manifestó al ministro que no consideraban necesaria la escolta, éste les ha recalcado que no se podían negar a ella.

La Ertzaintza tampoco se ha quedado al margen de las nuevas medidas de seguridad. Un destacado dirigente del PP en el País Vasco aseguraba ayer a este diario que los actos de campaña de su partido en esta comunidad autónoma están contando durante con una presencia de agentes de la Policía autónoma vasca que califica de “mucho más importante” que en anteriores comicio. “Han blindado todos nuestros mítines”, asegura, a la vez que reconoce que en los últimos días el número de los agentes de su escolta se había multiplicado prácticamente por dos.

Los planes etarras

Las nuevas medidas de seguridad –incluidas en el nivel de alerta 3 antiterrorista puesto en marcha de manera escalonada en las últimas semanas– estaba motivada por datos llegados a los servicios de la lucha antiterrorista que apuntaban  a que ETA había ordenado a sus comandos volver al tiro en la nuca, ante la incapacidad de cometer un atentado con coche bomba similar al de la T4 de Barajas.

Hasta este viernes, los análisis policiales apuntaban a que los planes de la banda eran cometer un atentado “con mucho ruido, pero sin sangre” durante la campaña o, incluso, el mismo 9-M para combatir la sensación de debilidad que ofrece y elevar la moral de la izquierda abertzale. “Los golpes policiales parecen haber cambiado estos planes”, concluían las fuentes policiales.