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Investidura ERC avanza que está en el "no", exige diálogo con Sánchez y que se reconozca que el de Catalunya es un conflicto político

El acuerdo suscrito entre el PSOE y Unidas Podemos para un gobierno de coalición habla de "garantizar la convivencia en Catalunya", pero desde ERC insisten en que el conflicto "no es de convivencia, es político", y exigen su reconocimiento.

La portavoz de ERC, Marta Vilalta / ERC

Noviembre no es julio. La sentencia del Tribunal Supremo sobre los presos del procés y la campaña electoral han movido la posición de ERC, que se abstuvo en la investidura fallida de Sánchez hace casi cuatro meses, hacia el "no". Tampoco con el preacuerdo entre el PSOE y Unidas Podemos para conformar un gobierno de coalición.

La encargada de anunciar esta negativa ha sido la portavoz y secretaria general adjunta de la formación catalana, Marta Vilalta, que ha enumerado los elementos por los que a su juicio ERC no puede dar el "sí" o la abstención a una investidura de Pedro Sánchez. Estos motivos tienen que ver con la sentencia del procés y con la actitud y los mensajes del PSOE durante la campaña electoral, pero también con el contenido del preacuerdo firmado con Pablo Iglesias.

Antes de la repetición electoral, en plena negociación de la investidura fallida del candidato socialista, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ya había advertido de que tras la publicación de la sentencia del procés, facilitar una investidura del PSOE iba a ser más difícil.

Vilalta le ha recordado esto a PSOE y a Unidas Podemos y ha afirmado que "ya advertimos de que en septiembre sería un escenario mucho más difícil. Hemos visto a Sánchez aplaudir esta sentencia". Pero la resolución del Supremo no es el único motivo que ha cambiado ese escenario.

Una de las cuestiones que más ha pesado en el cambio ha sido la estrategia de Sánchez respecto a Catalunya y al independentismo durante la campaña electoral. A ERC le ha molestado sobremanera el endurecimiento del tono del presidente del Gobierno en funciones, que durante el único debate televisivo que se produjo en la campaña anunció que reintroduciría la convocatoria de un referéndum ilegal en el Código Penal y que "traería" a Carles Puigdemont de Bruselas, una medida que le costó una afrenta al líder socialista con los fiscales españoles.

También recuerdan desde la formación catalana que Sánchez le negó el diálogo a Torra en plena ola de protestas en Catalunya. "Hemos visto a Sánchez aplaudir la sentencia del Supremo contra los políticos independentistas, hemos visto cómo negaba reiteradamente el diálogo con la Generalitat; un Sánchez que en campaña ha propuesto medidas en contra de la educación y de los medios de comunicación en Catalunya, y que ha amenazado con reintroducir en el Código Penal la convocatoria de referéndum y con un nuevo 155. Ha cambiado mucho el escenario desde julio", ha insistido Vilalta.

"Si no hay cambios, no hay nada que hacer"

Tampoco le gusta a ERC el preacuerdo firmado entre los socialistas y los de Iglesias de cara a constituir un gobierno de coalición. En el punto 9 del documento, ambas formaciones hacen referencia a la situación del territorio y se comprometen a "garantizar la convivencia en Cataluña y la normalización de la vida política".

Para la formación independentista situar el conflicto en un problema de convivencia se traduce de facto en negar el "conflicto político". Sin embargo, Vilalta ha reconocido que la posición de su partido no es definitiva y ha marcado una serie de exigencias para que ERC se pueda plantear facilitar la investidura de Sánchez.

La portavoz ha exigido que Pedro Sánchez se siente a dialogar para resolver el conflicto. En ERC apuntan a que el interlocutor no puede ser alguien distinto al PSOE o al Gobierno en funciones, es decir, Iglesias. También exigen que los socialistas reconozcan que el de Catalunya es un problema político y no de convivencia. "Tienen que reconocer que aquí hay un conflicto político, no de convivencia, que requiere una solución democrática, por la vía del diálogo. Si esto no se da, no hay nada que hacer", ha concluido Vilalta.