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Investidura Sánchez trata de atraer a Podemos a un acuerdo en el Congreso para un Gobierno del PSOE en solitario

El presidente en funciones se reúne con los partidos minoritarios que pueden apoyar su investidura (PNV y Compromís), y deja a los de Iglesias la opción de sumarse a una mayoría en el Parlamento. No se reunirá con Podemos hasta finales de agosto.

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Pedro Sánchez tras su reunión con el rey en el Palacio de Marivent / REUTERS

Sánchez quiere llevar al Congreso 131 escaños en su segundo intento de investidura: los del Grupo Socialista, los del PNV, el de Compromís y el del PRC. Con esos apoyos, el presidente del Gobierno en funciones tratará de atraer a Unidas Podemos a un acuerdo programático elaborado a partir de algunas reivindicaciones de colectivos sociales.

El secretario general del PSOE ha protagonizado una semana intensa de reuniones en la que ha dejado ver cuál es su estrategia de cara a intentar formar Gobierno, después de fracasar en su primer intento para ser investido. La primera cuestión que ha dejado clara es que no va a negociar más una coalición con los de Pablo Iglesias.

Sánchez descartó esta opción y manifestó que había “desconfianza” entre ambas formaciones, por eso, argumentó, su apuesta ahora es la de un Gobierno del PSOE en solitario que se apoye en acuerdos parlamentarios puntuales. Estos pactos, defienden desde Moncloa, partirían de un programa político “progresista” elaborado en torno a las reivindicaciones de colectivos sociales.

El líder del Ejecutivo se ha reunido durante toda la semana con asociaciones expertas en distintas materias: feminismo, igualdad social, ecologismo, sindicatos, agricultura, ciencia, educación… Unas reuniones cuyo objetivo, según el propio Sánchez, es el de escuchar las necesidades y los asuntos urgentes en cada materia para poder elaborar un programa político que dé respuestas legislativas.

Los dos ejes de la propuesta de Sánchez para atraer a Unidas Podemos a su “gobierno a la portuguesa” son el programa político “progresista”, por un lado, y una mayoría parlamentaria estable que permita impulsar medidas, por otro. En esta mayoría también ha estado centrado el líder socialista en la última semana.

Además de los encuentros con colectivos sociales, Sánchez se ha reunido con los dirigentes de Compromís (la vicepresidenta de la Generalitat Valenciana, Mónica Oltra, y el portavoz del partido en el Congreso, Joan Baldoví), con los que tiene muy avanzado un acuerdo de investidura que implica reformas en la financiación de la Comunidad a cambio del voto afirmativo de los valencianos en el Parlamento.

Los sindicatos piden un programa y no hablan de fórmula

También se reunirá en las próximas semanas con los dirigentes del PNV. Ambos grupos lanzaron críticas al líder del PSOE por no haber negociado en su primer intento de investidura en julio. Los socialistas no llegaron a cerrar sus apoyos, y tanto el grupo vasco como el valenciano acabaron absteniéndose.

En la reunión con los sindicatos, tanto desde CCOO como desde UGT pidieron priorizar la elaboración de un programa político que, entre otras cuestiones, permitiera la derogación de la reforma laboral o una reforma del sistema de pensiones. También urgieron a Sánchez a negociar con el resto de grupos, sobre todo con Unidas Podemos, y advirtieron de que la “desconfianza” hacia los de Iglesias manifestada por el presidente del Gobierno en funciones no puede ser un obstáculo para lograr un acuerdo.

Sánchez avanzó que el PSOE también se va a reunir con las formaciones independentistas de cara a sacar adelante su investidura en septiembre

Ni Unai Sordo (CCOO) ni Pepe Álvarez (UGT) quisieron entrar a valorar cuál era la mejor fórmula para formar un Ejecutivo. Desde Unidas Podemos siempre se ha defendido el gobierno de coalición como una manera de vigilar el cumplimiento de las medidas de un hipotético acuerdo programático por parte del PSOE, dado los incumplimientos que denunciaron respecto a las medidas que se acordaron en el acuerdo presupuestario de la pasada legislatura.

El Ejecutivo va a dejar a los de Iglesias para el final en su ronda de contactos de cara a la investidura. Sánchez avanzó este viernes que iniciará las conversaciones a finales de agosto, pero lo cierto es que ya se ha sentado con Compromís y tiene agendado otra reunión con el PNV. El presidente aseguró que también se reuniría con los partidos independentistas. En la investidura fallida de julio fue la portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, Adriana Lastra, la que mantuvo reuniones con los portavoces de ERC y JxCat en el Congreso, Gabriel Rufián y Laura Borràs.

También ha dicho el líder socialista que seguirán los encuentros con los colectivos sociales durante las próximas semanas. Según apuntó, muchas asociaciones han pedido una reunión al Ejecutivo en funciones para hacer su aportación al programa sobre el que el PSOE quiere negociar con el resto de formaciones.

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