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Investidura Sánchez, el único candidato que ha fracasado en una investidura y puede volver a hacerlo

El líder socialista se convirtió en 2016 en el primer candidato a una investidura que no logró los apoyos suficientes del Congreso para ser presidente. En algo más de una semana podría fracasar por segunda vez.

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El líder del PSOE, Pedro Sánchez, en la tribuna del Congreso de los Diputados en su fallida investidura, en marzo de 2016. EFE

A Pedro Sánchez se le pueden atribuir algunas situaciones inéditas en la historia reciente de la política. Fue el primer candidato que triunfó en una moción de censura, la que le hizo presidente del Gobierno y apartó del poder a Mariano Rajoy. Ninguna moción había triunfado antes. Pero su historial no solo contiene “triunfos”, también ha estrenado malos registros en el Parlamento.

El líder socialista fue, por ejemplo, el primer candidato que fracasó en su intento de ser investido. No logró los apoyos suficientes en el Congreso ni en primera ni en segunda votación; ni cuando necesitó una mayoría absoluta ni cuando solo precisó de una mayoría simple. Si Sánchez fracasa en su actual intento para ser presidente del Gobierno, tendrá un solo precedente: él mismo.

Fue en 2016, y su fracaso en la investidura, junto con otros elementos, terminó por bautizar a la XI Legislatura como la “fallida”, ya que las elecciones que la iniciaron, en diciembre de 2015, tuvieron que repetirse en junio de 2016 por la incapacidad de los partidos políticos de lograr un acuerdo para conformar un Gobierno.
Tras los comicios del 20 de diciembre de 2015, el rey inició, en enero de 2016, la ronda de contactos para designar a un candidato a la investidura. El PP había ganado las elecciones con 123 escaños, seguido del PSOE, que había obtenido 90.

En función de estos resultados, Felipe VI quiso elegir a Rajoy como el candidato a la Presidencia, sin embargo, el líder conservador declinó el encargo (algo que sentó otro precedente inédito) porque no se creyó capaz de reunir los apoyos necesarios.

El PSOE llegó a un pacto con Ciudadanos para tratar de atraer a PP y Podemos, pero tanto los de Rajoy como los de Iglesias rechazaron sumarse al acuerdo entre Sánchez y Rivera

La negativa de Rajoy forzó una nueva ronda de consultas del monarca y un segundo intento que, esta vez sí, se saldó con la elección de un candidato a presidir el Gobierno: Pedro Sánchez. La estrategia del secretario general del PSOE para sacar adelante la investidura se basó en un acuerdo “de centro” con Ciudadanos en el que los socialistas buscarían un gran pacto político para sumar a Podemos y los de Albert Rivera convencerían al PP de que facilitara la investidura.

Sin embargo, ni los de Pablo Iglesias ni los de Rajoy se prestaron a facilitar la investidura de Sánchez. El presidente del Congreso, Patxi López, fijó los días 1 y 2 de marzo para celebrar el debate y la votación de investidura del secretario general del PSOE. Aunque había propuesto en un principio que se celebrara en los días 2 y 3, esas fechas no harían caer unas hipotéticas elecciones en domingo, algo que nunca había sucedido.

La prueba de Sánchez, el 23 de julio

Sánchez perdió la primera votación y, 48 horas después, perdió la segunda. En ese momento, se puso en marcha la cuenta atrás de dos meses de plazo que fija la ley entre un primer intento de investidura y unas elecciones generales. En ese tiempo, el rey celebró una tercera ronda de consultas, pero se decidió no designar a un nuevo candidato, dado que el bloqueo político existente y los vetos cruzados impedían que se lograra una mayoría suficiente para formar Gobierno.

Los comicios tuvieron lugar el 26 de junio de 2016, dando inicio a la XII Legislatura, presidida en su mayor parte por Rajoy, que acabaría siendo desplazado en 2018 por la moción de censura. Sánchez afrontará la primera votación de la sesión de investidura surgida de las elecciones de abril el 23 de julio; de no obtener el respaldo de una mayoría absoluta de la Cámara (176 diputados) se volvería a repetir la votación el día 25. Si volviera a fracasar en su intento de ser presidente del Gobierno, los comicios tendrían lugar el 10 de noviembre.

Los socialistas ya han adelantado que, en caso de fracasar en este primer intento, el líder del Ejecutivo en funciones no trataría de forzar una segunda oportunidad y, por lo tanto, se producirían estas elecciones y la XIII Legislatura sería fallida. Durante la pasada semana, se han sucedido varios episodios en las negociaciones entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, todos infructuosos, para lograr la investidura.

Reinicio de las negociaciones y advertencia del PNV

Desde el PSOE insisten en que sus posiciones se han movido desde el principio, y que ahora están abiertos a incorporar al Consejo de Ministros a miembros de Unidas Podemos, pero con un matiz: el perfil de las personas que podrían ocupar estas carteras debe ser más técnico que político y, sobre todo, los socialistas rechazan, de momento, la entrada de Iglesias al Ejecutivo.

Este viernes, el presidente del Gobierno en funciones avanzó que quería que las negociaciones se reiniciaran para volver al punto de partida y tratar de encontrar una solución, y manifestó estar valorando "todos los escenarios". Sin embargo, este "reinicio" en las conversaciones se produce cuando apenas queda una semana para el primer debate de investidura.

El PNV, formación cuyos votos son necesarios para la llegada de Sánchez al Ejecutivo, ha advertido a los socialistas que si no llegan a la Cámara con un acuerdo de Gobierno, sus escaños no están garantizados en la votación. La próxima semana será decisiva para que el candidato aumente las posibilidades de salir elegido o, de los contrario, se podría enfrentar en el Congreso a su segundo fracaso en una investidura.

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