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Isabel Zendal Los diez despropósitos de Ayuso con el hospital de emergencias

La presidenta madrileña ha inaugurado este martes un centro que ha estado rodeado de polémicas desde su planificación.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, rodeada de Pablo Casado e Ignacio Aguado en la inauguración del nuevo hospital de emergencias.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, rodeada de Pablo Casado e Ignacio Aguado en la inauguración del nuevo hospital de emergencias. Chema Moya / EFE

S. LEÓN

La medida estrella de la Comunidad de Madrid en medio de la pandemia es un hospital vacío, a medio terminar, sin personal sanitario suficiente y que a pesar de estar ya inaugurado todavía no está preparado para acoger a pacientes. La apertura este martes del Hospital de Emergencias Enfermera Isabel Zendal tampoco ha servido para que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso aclare algunas de las incógnitas o polémicas derivadas de la construcción del centro.

La imagen de la protesta de un grupo de cien sanitarios contra la construcción del centro mientras obreros y operarios se afanaban en trabajar en las zonas inacabadas, resume lo que, de momento, está siendo este hospital, levantado en la también controvertida Ciudad de la Justicia, en Valdebebas.

El nuevo complejo hospitalario está rodeado de polémicas desde que el Gobierno madrileño anunciara su construcción en junio. Desde entonces acumula sobrecostes, denuncias y protestas de no sólo sindicatos y oposición, sino también de los propios sanitarios.

Vista del interior del Hospital Enfermera Isabel Zendal. EFE

Muerte de un trabajador en las obras

Sin duda el episodio más doloroso ha sido la muerte de un trabajador durante las obras de construcción a principios de octubre. Sus compañeros denuncian que el accidente se produjo por la falta de medidas de seguridad de las que se vieron obligados a desprenderse para tratar de responder a las prisas exigidas para terminar la obra a tiempo. A pesar de las lamentables condiciones de la obra, Díaz Ayuso no ha dudado en presumir una y otra vez de su hospital. "Es un referente", ha llegado a declarar este martes durante la inauguración.

Denuncias de presiones y falta de medidas de seguridad

El personal de construcción ha denunciado en varias ocasiones las presiones sufridas para acabar el hospital y llegar a una inauguración prevista para el 31 de octubre que, igualmente, se tuvo que aplazar.  "Accidentes ha habido muchos, pero ese trabajador se cayó de una altura de siete metros. Aquí trabajamos muchas veces sin atarnos. Tienes que ir muy rápido", denunciaba a este diario un obrero que presenció la tragedia.

CCOO ha presentado dos denuncias ante la Inspección de Trabajo tras comprobar las irregularidades que se han cometido en la obra. Por su parte, UGT también ha presentado otra denuncia por los "riesgos para la seguridad y salud de los trabajadores". Sindicatos y trabajadores han alzado la voz para dar a conocer las jornadas "interminables" de hasta 16 horas, la inseguridad laboral y la falta de medidas anticovid a las que se han tenido que enfrentar. Hasta el propio sector de la construcción ha protestado por la falta de medidas de seguridad.

Protesta de personal sanitario en el exterior del hospital de Emergencias Enfermera Isabel Zendal. Fernando Alvarado / EFE

Los sanitarios, en contra

En la inauguración del hospital prácticamente había más sanitarios fuera en la protesta que los que trabajarán en el centro en un principio. El complejo arrancará con 116 profesionales, los únicos que de forma voluntaria pidieron su traslado. Los sanitarios, de forma general, se han posicionado en contra de un hospital al que no ven futuro y que consideran que no es una buena herramienta para luchar contra la pandemia de la covid-19: "El hospital de epidemias podría ser un gran ejemplo de cómo no prepararnos para el futuro", resumía en una entrevista con Público el médico de familia Javier Padilla.

Un hospital sin personal propio

Los profesionales sanitarios critican que el Gobierno de Ayuso no vaya a hacer nuevas contrataciones y que para cubrir las necesidades del nuevo hospital se traslade de forma forzosa a sanitarios de otros centros que ya van justos de personal. El plan inicial para el Isabel Zendal estipulaba 669 personas (103 médicos, 247 enfermeras y 179 auxiliares de enfermería, entre otros). De momento sólo cuenta con 116 voluntarios. El resto, que saldrá del personal contratado por la pandemia, se trasladará "según vayamos teniendo necesidades", tal y como ha dicho el consejero madrileño de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero este martes.

Díaz Ayuso recorre las instalaciones del nuevo complejo hospitalario. Chema Moya / EFE

Inaugurado un complejo hospitalario que no funciona

La inauguración, que Ayuso pretendía celebrar por todo lo alto, ha servido para que los representantes políticos interesados se hicieran la foto y poco más, ya que el hospital, como tal, no funciona. Sin profesionales suficientes y sin pacientes, el hospital abre sus puertas con solo uno de los tres pabellones de hospitalización inicialmente previstos. La idea es que tenga espacio para 1.056 pacientes, pero con solo un pabellón esa capacidad se reduce a menos de un cuarto. Lo más grave viene ahora: de las 16 camas UCI y las 32 de cuidados intermedios prometidas apenas estarán disponibles unas cuantas.

Camas UCI sin utilizar en otros centros

Una de las denuncias más escuchadas en la protesta de los sanitarios ante las puertas del Isabel Zendal es el despropósito que supone abrir un nuevo hospital mientras hay plantas y UCI cerradas en otros centros. Es el caso de las 16 UCI del hospital Infanta Sofía que están sin utilizar, como mostró el programa de LaSexta Salvados. Estas instalaciones no se pudieron utilizar durante la primera ola de la pandemia. Mientras, "los profesionales tuvieron que decidir quién vivía y quién no vivía", tal y como denuncia Luis López, portavoz del sindicato Movimiento Asambleario de Trabajadoras y Trabajadores de la Salud. La Comunidad de Madrid ha reconocido que mantiene las camas sin utilizar y sigue sin tener previsto cambiar la situación. Tras la emisión del programa, el vicepresidente Ignacio Aguado se limitó a declarar que el centro hospitalario "habilitará" la totalidad de las UCI "cuando la Consejería de Sanidad lo considere oportuno".

Momento en el que Pablo Casado pregunta si hay quirófanos en el centro.

Ayuso no sabe si el hospital tiene quirófanos

Una de las imágenes del martes fue la que protagonizó, sin querer, Pablo Casado. El líder del Partido Popular, invitado a la inauguración como "jefe de la oposición", lanzó en un momento dado una pregunta que dejó en fuera de juego a Díaz Ayuso: "¿Hay quirófanos aquí?". La presidenta madrileña se quedó sin palabras y su única respuesta fue un peculiar gesto con las manos. El director general de Infraestructuras Sanitarias, Alejo Joaquín Miranda de Larra, salió al paso: "Aquí hay salas de procedimiento", dijo.

Futuro y utilidad nada claros

Los sanitarios no están a favor de un hospital cuya funcionalidad no tienen clara. Tampoco le ven futuro fuera de pandemia. "A este hospital le sobra estar", resumía Carmen Esbrí, portavoz de Marea Blanca, durante la protesta. Los profesionales sanitarios, además de alertar del "serio error" que supone el traslado forzoso de personal, reclaman que el dinero utilizado para la construcción del hospital podría haber servido para reforzar a un personal diezmado por todo su esfuerzo en la lucha contra el coronavirus. O para contratar a los rastreadores tan necesarios para frenar la curva de contagios. O para apoyar a una Atención Primaria totalmente abandonada. "Utilidad puede tener poca, y de hecho no va a tener pacientes hasta dentro de unos días. No tiene trabajadores y ha tenido un sobrecoste de más del doble", apostillaba Dora García, portavoz de Sanitarios Necesarios, en la manifestación.

Sobrecoste del doble de lo presupuestado

Cuando las obras todavía siguen marcha, el Isabel Zendal acumula unos gastos de unos 100 millones de euros, según ha reconocido la propia Consejería de Sanidad. Una cifra que duplica los 50 millones de la inversión inicialmente prevista. El Gobierno regional justifica este sobrecoste en las "mejoras incorporadas" durante el proceso de construcción, no terminado. La oposición ha cargado una y otra vez contra el Gobierno regional, al que reprocha que aquello que llama "hospital" es en realidad "un pelotazo urbanístico más".

Adjudicaciones a dedo

Otra de las grandes críticas al proyecto de Ayuso ha sido la forma con la que el Gobierno madrileño ha gestionado la adjudicación de las obras. Las constructoras, además, han recurrido a subcontrataciones para tratar de cumplir con los plazos de la obra. Hasta 1.350 obreros y operarios han llegado a trabajar a la vez para llegar a cubrir todas las horas de los siete días de la semana. Asimismo, la Comunidad de Madrid ha contratado a la empresa de una exconcejala del PP para que se haga cargo de la seguridad del hospital. La adjudicación se tramitó por la vía de emergencia, sin concurso, tal y como se ha hecho con todos los contratos.

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