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Israel Israel ultima su estrategia para reanudar las actividades tras el coronavirus

El gobierno israelí decidirá en las próximas horas o días cuándo inicia la reanudación de las actividades económicas paralizadas en su mayor parte desde hace más de un mes. Expertos de distintas disciplinas han elaborado las líneas maestras de un plan progresivo que prioriza las actividades económicas lucrativas.

08/05/2019 - El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu en Jerusalén. / REUTERS
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu en Jerusalén. / REUTERS

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

El Consejo para la Seguridad Nacional de Israel ha confeccionado un plan para levantar progresivamente el cierre impuesto por la pandemia de coronavirus. En primer lugar prevé la reanudación de las actividades económicas lucrativas. La iniciativa, que debe ser aprobada por el gobierno y la Kneset, todavía no tiene una fecha de inicio aunque las autoridades estiman que no se demorará demasiado tiempo.

En la preparación de la estrategia han participado expertos de los ministerios, economistas, científicos y académicos. La crisis ha causado un verdadero vuelco de la economía, que en pocos días ha pasado de un desempleo mínimo a más de la cuarta parte de la población laboral. La principal preocupación de las autoridades es que una parte considerable de los ciudadanos se salte las nuevas restricciones que se promulgarán para salir de la crisis.

La crisis ha causado un verdadero vuelco de la economía, que en pocos días ha pasado de un desempleo mínimo a más de la cuarta parte de la población laboral

En la elaboración se han enfrentado los expertos de los ministerios de Sanidad y Economía, y cada ministerio ha velado por sus intereses. En opinión de Sanidad, la normalización no debería iniciarse hasta que solo se registren diez contagios por día y no más, pues en caso contrario podría ser contraproducente, una posición que rechaza el ministerio de Economía, que sostiene que con un desempleo del 26,1 por ciento, la economía no podrá aguantar mucho más en las actuales circunstancias.

Las líneas generales, que cuentan con numerosos detractores, sugieren que el cierre se levante en cuatro fases, dejando entre cada una de ellas un margen de dos semanas con el fin de que las autoridades evalúen sobre la marcha el desarrollo del plan y puedan incidir en cada momento en su aplicación en función de los acontecimientos en Israel y en el extranjero.

Los primeros sectores que reanudarán la actividad serán las grandes empresas industriales, el tecnológico y el financiero, así como algunas áreas de la importación y exportación. Estos sectores emplean más del 10 por ciento de la población trabajadora, y en ellos es más fácil controlar las condiciones de trabajo y aplicar las restrictivas normas de higiene social requeridas para hacer frente a la pandemia.

En esta primera fase se ampliarán los servicios de transporte público y se activará parcialmente el sector de la educación, poniendo en marcha la educación preescolar y la educación especial. También se considera poner a trabajar a una parte de los profesores de enseñanza secundaria con el fin de que prepare a los estudiantes que tengan que pasar exámenes de ingreso.

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Israel durante la pandemia del coronavirus. / ARCHIVO

Paralelamente, los sectores que tengan que ver con las anteriores actividades también volverán al trabajo, lo que significa que aproximadamente el 50 por ciento de los trabajadores volverán a sus puestos en esta primera fase.

En la segunda fase, quince días después de la entrada en vigor de la primera, se abrirá parcialmente el comercio, concretamente los comercios pequeños y no las grandes superficies, así como las escuelas elementales para alumnos de entre 6 y 10 años.

La tercera fase, dos semanas después, comprenderá la apertura de restaurantes, cafeterías y hoteles siempre y cuando reúnan las regulaciones de higiene y distanciamiento entre los clientes. Se normalizará la mayor parte de la enseñanza excepto para sectores de la población de alto riesgo, mientras que las reuniones numerosas y los eventos en los que vaya a participar mucha gente seguirán prohibidos.

El plan recomienda que los universitarios continúen las clases por internet hasta el final del actual curso académico. La apertura de las universidades, que se considera peligrosa porque podría propagar rápidamente la covid-19, no entrañaría ningún beneficio económico para el país. Además, la mayor parte de las universidades se ha adaptado bien a la enseñanza por internet.

El gobierno solo pondrá en marcha la cuarta fase cuando la pandemia este "bajo control completo" y en función de su situación en el resto del mundo

La cuarta y última fase comprende la reanudación de las actividades de ocio y entretenimiento, incluidas las actividades deportivas y culturales, así como la apertura de los grandes centros comerciales y la reanudación de los vuelos, que prácticamente son el único medio de transporte que conecta Israel con el resto del mundo.

El gobierno solo pondrá en marcha la cuarta fase cuando la pandemia este "bajo control completo" y en función de su situación en el resto del mundo. Está previsto que las personas mayores de 60 años y las poblaciones de riesgo no reanuden su actividad normal hasta el final del proceso. El escenario más optimista prevé que en dos meses la situación se regularice, si bien el gobierno es consciente de que el proceso podría prologarse mucho tiempo más.

Una fuente familiarizada con el plan dijo al diario Haaretz que lo más probable es que los israelíes no disfruten de vacaciones durante el verano ya que las escuelas recuperarán en agosto el tiempo de curso que se ha perdido durante la pandemia.

Igualmente, se considera que habrá dificultades para que la gente entienda que la puesta en marcha del plan no significa que se haya derrotado al covid-19 y que será preciso seguir manteniendo algunas restricciones y el distanciamiento social. El Consejo para la Seguridad Nacional prevé que en otoño haya un repunte de la pandemia, de manera que se deberá incrementar la financiación de los centros sanitarios y preparar camas, respiradores y personal médico adicionales.

Los expertos siguen debatiendo la aplicación de estas medidas a la espera de que el gobierno y la Kneset digan la última palabra. Mientras el sector económico insiste en agilizar el proceso de la reanudación de las actividades, el gobierno se muestra renuente a adoptar decisiones sin ver con claridad hasta dónde llevan y cuáles son sus consecuencias.

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