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Padre de Pablo Iglesias Javier Iglesias: "Todo mi pasado terrorista se reduce a haber repartido tres panfletos del Primero de Mayo"

El padre de Pablo Iglesias, vicepresidente segundo del Gobierno, atiende a 'Público' para repasar su trayectoria como militante antifranquista y analizar el ataque recibido por la diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo.

Javier Iglesias, padre de Pablo Iglesias, en una imagen de archivo.-PODEMOS
Javier Iglesias, padre de Pablo Iglesias, en una imagen de archivo.-PODEMOS

ALEJANDRO TORRÚS

Francisco Javier Iglesias prefiere que le llamen Javier. Así lo han llamado toda la vida aunque también es cierto que últimamente se le define más como "el padre de Pablo Iglesias", vicepresidente segundo del Gobierno. Está en Zamora, desde donde vive su jubilación como inspector de Trabajo y Seguridad Social y donde se mantiene encerrado por precaución. "Soy consciente de que si cojo la enfermedad puedo morir", suelta a bocajarro y se hace el silencio en la conversación. Nadie está del todo preparado para hablar de la muerte. 

Javier Iglesias, muy a su pesar, se ha convertido estos días en noticia. La diputada del Partido Popular Cayetana Álvarez de Toledo le acusó el miércoles de ser un "terrorista". Mejor dicho, acusó a Pablo Iglesias de ser "hijo de terrorista". La explicación que dio después la diputada conservadora es que Iglesias (padre) había militado en el Frente Revolucionario Antifascista Patriótico. Sin embargo, ni el FRAP surgió como una organización terrorista ni Javier Iglesias participó en ninguna suerte de ataque violento. De hecho, cuando el Frente dio el paso definitivo hacia la lucha armada como respuesta a la violencia de la dictadura, Javier Iglesias ya no estaba por allí.

En esta entrevista con Público, el luchador antifranquista repasa su militancia, contextualiza el período en el que una generación joven, nacida en dictadura, decidió dar un paso adelante y plantar cara a Franco. Les costó mucha sangre y muchas lágrimas. Si bien es cierto que el dictador murió en la cama, también lo es que durante 40 años siempre hubo organizaciones antifascistas que mantuvieron el pulso a la dictadura. "No es mi intención atacar a nadie. Sólo quiero dignificar la memoria de mi generación", avanza. Horas antes de esta entrevista, Javier Iglesias ya había anunciado su voluntad de acudir a los tribunales. 

¿Cómo está?

Estoy emocionado con la reacción de la gente. Soy un sentimental y me ha llegado que haya tanta gente joven que ha reaccionado ante este ataque. También he recibido muchos mensajes de personas que no veo desde hace más de 40 años o que llevaba tiempo sin saber de ellas y en estos días me han escrito para mostrarme su apoyo. Esa ha sido la parte buena.

Ahora bien, en lo físico no estoy tan bien. Tengo una serie de problemas de salud y llevo meses encerrado en casa. Así que te diría que ahora mismo solo soy un viejo enfermo que tiene ganas de que todo esto pase, que encontremos una vacuna y poder abrazar a mis nietos. 

El miércoles hablaron de usted en el Congreso. ¿Cómo se enteró?

"Soy consciente de que esto no es otra cosa que un ataque a mi hijo. Que esto no va contra mí"

Lo estaba viendo en directo. ¿Cómo voy a reaccionar? Fue difícil. También hay que decir que tampoco es nuevo. Llevaban calentando las redes mucho tiempo con esta historia de que yo era un terrorista o que el abuelo de Pablo era no sé qué. Esto no ha sido algo que naciera de manera espontánea por parte de la diputada del PP. Llevan mucho tiempo difundiendo en redes calumnias contra mí y contra el abuelo de Pablo. Es una cosa repugnante.

¿Cómo interpreta que una diputada le llame" terrorista"?

Soy consciente de que esto no es otra cosa que un ataque a mi hijo. Que esto no va contra mí. Solo soy un medio por el que quieren hacer daño a mi hijo y al partido. Quieren ensuciar el debate. Y quiero dejar una cosa bien clara: estoy orgullosísimo de mi hijo. Mucho. A más no poder. Es imposible estar más orgulloso. Me enorgullezco de su valentía y de su talento. 

No era la primera vez que le acusan de terrorista.

Sí. Por la misma razón. ¿Por qué crees que me acusa Hermann Terstch? Fue más de lo mismo. Él también me atacó a mí, pero a quien quería ofender es a mi hijo. ¿Quién puede estar preocupado por un tipo como yo? Solo soy un funcionario jubilado y enfermo, que vive en Zamora y no molesta a nadie. La pregunta es: ¿Por qué una persona como yo tiene que verse obligado a pleitear contra el señor Terstch? Pues porque soy el padre de Pablo Iglesias y quieren hacerle daño. Pero yo, mi trayectoria o mi lucha antifranquista no les importa. Les importa el daño. 

¿Cómo fue su militancia antifranquista?

Era un contexto político muy duro. La dictadura asesinaba de manera constante e impune. Se cargaron a Cipriano Martos, mataban impunemente a trabajadores que protestaban, como en Bazán... Era un régimen bestial. Aquellos que se creen eso de que era un régimen plácido y tal les pido que repasen los últimos años de la dictadura e incluso los primeros de la Transición. Que miren cómo torturaban y cómo mataban con toda la impunidad del mundo. 

"La dictadura asesinaba de manera constante e impune"

En este contexto, me afilié en 1972 a la Federación Universitaria Democrática España (FUDE) cuando llegué a la universidad. Y ahí me dediqué a lo que nos dedicábamos muchos: a repartir folletos, propaganda, asambleas...

La FUDE, además, formaba parte de lo que llamábamos comité para la creación del Frente Revolucionario Antifascista Patriótico, que tenía que unir a diferentes colectivos para tratar de derribar al franquismo. Era un comité que se tenía que encargar de la formación del Frente. Pero eso no era el FRAP. Era el comité para su formación y el objetivo era crear las bases para no permitir la continuidad del franquismo sin Franco. 

Este comité lo crean un grupo de viejos socialistas expulsados del PSOE que dirige Álvarez del Vayo, que había sido ministro durante la II República, y que se agrupan en el exilio alrededor de un periódico que se llamaba Avance; también estaba el PCE (m-l) y diversos colectivos, entre ellos, la FUDE. Y ahí estaba yo y mucha otra gente. Recuerdo que estaba Chicho Sánchez Ferlosio, Patxi Andión, Luis Eduardo Aute o Moncho Alpuente, entre otros. 

Hay cierta confusión sobre si usted perteneció al FRAP o no.

"Yo pertenecí al comité para la creación del FRAP, pero me fui por discrepancias"

El FRAP no existe como tal hasta finales del año 1973, que es cuando se funda realmente. Yo pertenecí al comité para la creación del FRAP. Cuando los compañeros deciden que el Frente ya está formado y que el FRAP, por tanto, ya existe... yo discrepo de la decisión. Creía que un Frente Revolucionario tenía que ser mucho más grande y que teníamos que seguir trabajando en el comité para ampliar el grupo. Para ser más y para que pudiera tener éxito una huelga social revolucionaria que impidiera la continuidad del franquismo. Éramos muy jóvenes y seguíamos los esquemas de Mao. Así éramos. Y tengo que decir que estoy orgulloso de todos mis compañeros y no reniego en absoluto de mi pasado, pero yo abandoné la organización a principios de 1974 por estas discrepancias. Creía que el Frente tenía que ser mucho más amplio. Y fue en el año 1975 cuando el FRAP dio el paso de entrar en la lucha armada. Para mí fue un error. 

¿Cuándo fue detenido?

A mí me detienen dos veces estando en la FUDE. Primero, durante una manifestación universitaria. Creo que era por febrero de 1973. Pasé tres días en la Dirección General de Seguridad (DGS) y me pusieron una multa de 5.000 pesetas de la época. La segunda vez que me detienen fue el 28 de abril de 1973. Creí recordar que era el 26 de abril, pero esta mañana he comprobado una documentación que señala que fue el 28 de abril. Aquel día me detuvieron en la puerta de una fábrica que estaba por Estrecho (Madrid) repartiendo propaganda para convocar el Primero de Mayo. Me detuvieron y pasé un mes y medio en la cárcel de Carabanchel. 

¿De qué fue acusado?

Me pedían dos años de cárcel por propaganda ilegal, pero nunca fui juzgado. Mi abogado defensor, al contrario de lo que he leído, no era José Bono. Era Gregorio Peces Barba. Yo no era nadie, pero mi padre, que además de ser socialista era practicante católico, tenía buenos amigos. Y entre ellos, estaban Tierno Galván y Peces Barba. Creo que Bono era un recién licenciado que estaba trabajando en el despacho de Galván y fue a visitarme a prisión una vez para ver si necesitaba algo. 

"A mí no me torturaron. Solo me dieron una hostia al entrar en la DGS"

Gregorio Peces Barba, que era un excelente abogado, consiguió ir retrasando y retrasando el juicio hasta que, finalmente, murió Franco y jamás me juzgaron. Todo mi pasado terrorista, del que ahora me acusan, se reduce a haber repartido tres panfletos del Primero de Mayo. En 1979 ya era Inspector de Trabajo y Seguridad Social en la que era la primera generación constitucional de inspectores. Después, seguí militando durante años en el PCE y en Izquierda Unida. 

¿Conoció a Billy el Niño y sus métodos?

No. O eso creo. A mí solo me dieron una hostia al entrar en la DGS y después me interrogaron dos agentes enormemente faltones, que me dieron tirones de pelo, algún golpe con los propios folletos con los que me habían pillado, pero no sufrí torturas. Sin embargo, sí que estaba en prisión cuando vi llegar a compañeros que habían sido detenidos en la manifestación del Primero de Mayo de 1973. Mi amigo Alfonso tenía negro desde el cuello hasta el final de las rodillas. Completamente. Era todo negro, de los golpes que había recibido. O el caso de Enrique Aguilar Benítez de Lugo, que se pasó un mes y medio en el hospital de la cárcel de Carabanchel por las torturas que sufrió. Y como ellos, muchos más. La dictadura fue sangrienta hasta el final. 

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