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Juicio independencia Guardias civiles del 1-O describen los escraches ante el tribunal del 'procés': con amenazas, pero sin agresiones físicas

La Sala de Lo Penal del Tribunal Supremo ventila en poco más de hora y media los interrogatorios a 8 testigos, 5 de la Guardia Civil y 3 de los Mossos d’Esquadra. Estos últimos sí denuncian episodios de violencia física. Y, mientras la Fiscalía y varias defensas preguntan a todos ellos, y la Abogacía del Estado a la mayoría, Vox opta por mantenerse en silencio.

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Señal de TV del Tribunal Supremo durante el juicio del procés./Europa Press

Poco más de hora y media le han durado a la Sala de Lo Penal del Tribunal Supremo los 8 primeros testigos citados en la 24 sesión del juicio al procés. Cinco agentes de la Guardia Civil y tres de los Mossos d’Esquadra han comparecido este jueves ante el Alto Tribunal, y han sido precisamente los policías catalanes los que han relatado episodios de violencia vividos en primera persona durante las semanas más tensas en Catalunya, entre finales de septiembre y principios de octubre de 2017, cerca del referéndum soberanista del 1-O.

"Amenazas sobre la integridad física no hubo ninguna", reconocía un agente

Los cinco agentes del Instituto Armado, los primeros en comparecer, han ilustrado al tribunal sobre cómo fueron los escraches que sufrieron en distintas localidades catalanas: dos de ellos se hospedaban en el hotel Nice de La Seu d'Urgell (Lleida), ante el que se organizaron varias protestas con caceroladas, con cánticos e insultos contra los agentes, e incluso con algún lanzamiento de vasos y botellas de plástico a la fachada, siempre a partir del 3 de octubre. "Amenazas sobre la integridad física no hubo ninguna", reconocía uno de ellos, mientras el segundo aseguraba que una protesta así "te coarta mucho. 

Fue precisamente en este lugar donde varios bomberos uniformados se unieron a la protesta y "se dieron un baño de masas" entre los concentrados. Los guardias civiles percibieron un "odio", que dijeron no entender, ya que su actuación el 1-O había sido "muy liviana" y "muy humana", afirmaba uno de ellos. 

El primero no recordaba haber visto a ningún agente de los Mossos actuando contra el escrache, y el segundo relataba que una pareja de agentes sí lo intentó, si bien fueron apartados por uno de sus superiores cuando iban a realizar una identificación.

Un hombre cuya identidad desconocían les insultó, les grabó en vídeo y publicó sus imágenes en redes sociales. Les reconoció por haber participado en un operativo un día antes, el 1-O

Un tercero, que desempeñaba labores de vigilancia en la Comandancia de Girona el 2 de septiembre, narraba el paso de todo un convoy de varios vehículos de bomberos, con caminones, furgonetas y 4x4: desfilaron ante la comandancia con las luces puestas, haciendo sonar las sirenas. Les hicieron cortes de manga y les llamaron "hijos de puta", "fascistas" y "cobardes", siempre según su relato. Era frecuente, decía, que les gritasen desde coches particulares, pero no desde este tipo de vehículos.

Dos de los agentes, además, han explicado que fueron seguidos mientras paseaban a pie junto a un tercero, en Lleida, el 2 de octubre. Iban de paisano, si bien un hombre cuya identidad desconocían les insultó, les grabó en vídeo y les fotografió. Les reconoció por haber participado en un operativo un día antes, en la jornada del referéndum, y cuando creyeron haberle dado esquinazo volvió a aparecer, esta vez al volante de una furgoneta, para alentar a los viandantes a que actuaran en su contra. No logró su objetivo, si bien luego publicó las fotos en la red social Facebook, destacando sus rostros con un círculo rojo, e indicando -erróneamente- que podían estar hospedados en el Parador de esa localidad.

El interrogatorio ha recaído en el fiscal y la abogada del Estado, con intervención de las defensas. El partido ultraderechista Vox no ha hecho ninguna pregunta

El peso de los interrogatorios ha recaído fundamentalmente sobre el fiscal Jaime Moreno, con la participación de la abogada del Estado, Rosa María Seoane, y de parte de las defensas de los 12 dirigentes independentistas procesados. El partido ultraderechista Vox, que ejerce como acusación popular en la causa, se ha mantenido en silencio, sin plantear una sola cuestión a los testigos, llamados por el Ministerio Público y la Abogacía.

Y, como se ha procedido hasta la fecha con los agentes de fuerzas y cuerpos de seguridad -salvo los altos mandos, cuya identidad es imposible ocultar- todos ellos han pedido que no se mostrase su imagen. Sólo una de ellas, la agente de los Mossos Alexandra Peralta, ha querido ser identificada por su nombre y no por su número de agente, ya que el tribunal la citó de este modo por error cuando le notificó la fecha de su interrogatorio.

Peralta ha identificado como suyo el teléfono que se usó para mandar mensajes de whatsapp que animaban a participar en escraches a guardias civiles el pasado 2 de octubre, si bien ha asegurado no recordar si fue ella quién envió estos mensajes. "No lo sé pero creo que no", respondía, ante la insistencia del fiscal. 

Amenazas de muerte y llamadas a la calma

Uno de los tres agentes que fueron seguidos y vieron sus imágenes publicadas en internet ha narrado cómo su perseguidor les dijo "que nos iban a matar, que que éramos unos asesinos". "Estos animales no los quiero en mi país, las calles serán siempre nuestras”, decía el mensaje en Facebook, tal y como ha, confirmado al fiscal Moreno. No obstante, los letrados de las defensas recordaban que el mensaje en cuestión también remarcaba que los agentes "vinieron a repartir [a pegar]" al pueblo de quien publicó esta foto, y recomendaba "calma, mucha calma". "No caigamos en las provocaciones", rezaba el texto, según las defensas. Ninguno de los dos agentes lo recordaba. 

Una situación "un poco heavy"

En otro orden de cosas, el penúltimo testigo de la mañana, teniente de la Guardia Civil del cuartel de Manresa, ha asegurado que la protesta del 20 de septiembre frente al acuartelamiento le llevó a pensar que "la situación era un poco heavy". Hubo varias concentraciones más, al menos hasta el 3 de octubre, si bien esta fue especialmente multitudinaria (reunió a más de 2.000 personas) y los agentes detectaron una especial tensión. Hicieron pintadas en la puerta de la casa cuartel, y dejaron urnas de cartón en la entrada -una "performance", en palabras del testigo-, además de arriar una estelada. 

En este punto, el letrado de Vox, Pedro Fernández, ha intervenido por primera y única vez en la sesión para preguntar si el testigo apreció que alguien desempeñara "labores de dirección" en la protesta, y ante su negativa cuestionó si pudo haber "riesgo de asalto" al acuartelamiento. El agente no aventuraba sobre esa posibilidad, si bien antes había reconocido que nunca se sabe "si puede haber alguien en la masa que decida dar un paso más en esa presencia ante el acuartelamiento". "Y los humanos a veces funcionamos por contagio", apuntó. 

(Habrá ampliación)

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