Público
Público

Juicio al procés Junqueras pide ante el Supremo que la cuestión catalana vuelva "al terreno de la buena política" y "el diálogo"

El exvicepresident de la Generalitat ha tenido su segundo y último turno de palabra en el juicio, antes de que quede visto para sentencia. Como él, los otros 12 procesados han tenido ocasión de dirigirse a la sala durante 15 minutos. 

Publicidad
Media: 5
Votos: 3

Imagen tomada de la señal institucional del Tribunal Supremo de los acusados. EFE/Señal Institucional del Tribunal Supremo

Oriol Junqueras apenas ha hecho uso del turno de última palabra en el juicio contra la cúpula del procés durante apenas 5 minutos, aunque podría haberse extendido durante 15. Junqueras, procesado por los supuestos delitos de rebelión y malversación, ha aprovechado su intervención para pedir, ante el Tribunal Supremo, que el problema político catalán vuelva "al terreno" del diálogo, de la "buena política". 

Junqueras reivindicaba sus "convicciones", compartidas "con quienes creen que votar o defender la república desde el Parlamento no puede constituir un delito"

"Cualquier político comete errores", afirmaba, antes de asegurar que "jamás" ha querido caer en la "mala política, la que niega el diálogo, la negociación y el acuerdo". "Entiendo que se les ha traspasado a ustedes la obligación de dictar sentencia. Lo mejor para todos sería devolver la cuestión al terreno de la buena política", apostillaba.

Nada más comenzar, Junqueras se presentaba como un "padre de familia y profesor", y aludía a sus convicciones pacifistas, republicanas y cristianas. Estas "convicciones", decía, son compartidas "con quienes creen que votar o defender la república desde el Parlamento no puede constituir un delito". 

El exvicepresident de la Generalitat ha tenido su segundo y último turno de palabra en el juicio, antes de que quede visto para sentencia. Cabía esperar un alegato más largo y crítico, en el que Junqueras se reivindicase como preso político, y denunciase la persecución a la que se refirió al arranque del juicio, en febrero, y sobre la que sí habló su abogado, Andreu Van den Eynde, el pasado martes.

Tras él, el presidente de la Sala de lo Penal del Alto Tribunal, Manuel Marchena, ofrecía a los otros 11 procesados la misma oportunidad de volver a dirigirse a la sala, antes de que concluya el juicio que comenzó hace exactamente cuatro meses. 

Romeva, a quienes quieren "una España unida": "Con la fuerza y la represión no van a convencer"

Por su parte, Raül Romeva, exconseller de Exteriores de la Generalitat, pedía al tribunal que no tuviese en cuenta "las tergiversaciones" de las acusaciones en su sentencia. Sostenía que estas han pretendido "escarmentar" a una ideología, y ha incidido en que en ningún caso es el odio lo que ha movido a los millones de personas que han votado a partidos independentistas. 

En esta línea, ha querido dirigirse a quienes optan "por una España unida", para que "entiendan que con la fuerza y la represión no van a convencer" a quienes defienden "una república catalana". "Nunca una relación basada en el insulto, en la amenaza, en el uso de la fuerza, ha llegado a ningún sitio".

Además, Romeva ha insistido en que seguirá defendiendo el derecho de autodeterminación, siempre "sin violencia". "Hacer un referéndum, Código Penal en mano, no es un delito". Pese a todo, ha asegurado que hoy existe una "oportunidad magnífica para el entendimiento", y ha incidido en que la solución que existe para la cuestión catalana "se llama política". 

Forn: "Estamos aquí por el fracaso de la política, y como castigo al desafío del 1-O"

El exconseller de Interior, Joaquim Forn, ha asegurado que si hoy se sientan en el banquillo "es por un fracaso de la política, y como castigo al desafío político de celebrar el referéndum del 1-O". Forn ha aseverado que los ciudadanos acudieron a votar en esa jornada por voluntad propia, "no abducidos por el Gobierno de la Generalitat", y ha criticado que el Ejecutivo de Mariano Rajoy judicializase "un conflicto político".  

Además, ha negado tajantemente que su actuación en el Govern persiguiera "proclamar la independencia" tras "liquidar la Constitución y atacar el orden constitucional utilizando la violencia". Ha condenado "los incidentes" ocurridos el 1-O en apenas "una veintena de centros", ha asegurado que estos incidentes "no pueden enturbiar el carácter pacífico de la movilización". 

También ha incidido en que sus declaraciones políticas "nunca" interfirieron en la labor de los Mossos d'Esquadra. "Puedo haber cometido errores. Pero en ningún caso he obrado comprometiendo la seguridad de los ciudadanos", afirmaba.

Turull: "Estoy aquí por mis ideas, y porque no renuncié a mi actividad política"

Poco después tomaba la palabra el exconseller de Presidencià, Jordi Turull, que afirmaba, mirando al estrado de las acusaciones: "Estoy aquí por mis ideas y porque no renuncié a mi actividad política". "Soy independentista, lo soy y no lo voy a esconder", añadía.

Turull ha manifestado su "absoluta y total discrepancia" con las tesis de las acusaciones: sostenía que el Ministerio Público confunde "discrepancia con ataque", y que a los independentistas se les quiere "aplicar una ley distinta a los mortales", para darles un "escarmiento". "Descabezándonos a algunos de nosotros no se va a descabezar el independentismo", apostillaba. 

Afirmaba que la violencia en el procés fue "una excepción minúscula", y rescataba palabras de su primera intervención ante el tribunal para incidir en que los catalanes "no son ovejas", acudieron a votar el 1-O por "criterio propio". "[Los procesados] Somos meros instrumentos del clamor que se vive en Catalunya", y no al revés, apuntaba.

"No hay un camino para el diálogo , el diálogo ha de ser el camino", apostillaba, incidiendo en que la raíz de esta causa es política, y en que lo único que obtuvieron del Gobierno de Mariano Rajoy cuando buscaban un acuerdo fue "desprecio". 

Rull: "No podré ver crecer a mis hijos, pero les dejo la dignidad de haber defendido ideas nobles"

El exconseller de Territori, Josep Rull, ha denunciado que está procesado por rebelión por su "actividad política", y que, frente al escenario del diálogo y la política, habitualmente existe la tendencia a "excepcionar el sistema de derechos y libertades". 

La petición del Ministerio Público de condenarle a 16 años de cárcel, y su justificación, es "impropia de una Fiscalía en un Estado de derecho solvente y homologable", según sus palabras. "Los fuertes pactan, los débiles imponen", afirmaba después, en referencia a la negación del Ejecutivo Rajoy a sus intentos por pactar un referéndum como los de Escocia o Quebec. 

Rull se despedía lamentando que, con su encarcelamiento, no podrá "ver crecer" a sus dos hijos, de 10 y 4 años, pero afirmaba que esto no le impide legarles "la dignidad de haber defendido unas ideas legítimas y nobles". En una línea similar a la de Rull, sostenía que tras sus pasos políticos "vendrán más", ya que "no hay suficientes cárceles para encerrar la dignidad de un pueblo". 

Sànchez: "El tribunal tiene la responsabilidad de no agravar la crisis política"

Arrancaba citando a Sócrates, que hace "2.500 años" dijo que "es mejor sufrir una injusticia que cometerla". El expresidente de la ANC, Jordi Sànchez, visiblemente emocionado, ha negado que hubiera violencia en el procés, y ha asegurado que se siente "víctima de una injusticia, de un dolor causado por el Estado". La criminalización de la protesta social esm a su entender,  la razón por la que lleva más de 600 días en prisión provisional. 

Ha aprovechado para criticar el "uso y abuso" de la prisión preventiva, y ha advertido de que, con la judicialización del procés, "Hemos pasado de un conflicto político a un conflicto de derechos y libertades". "El poder judicial no puede resolver un problema político", reconocía, antes de pedir al tribunal que asuma una responsabilidad: "No agravar la crisis política"."De su sentencia se va a derivar la lectura del límite de derechos fundamentales, de reunión, de expresión, de disidencia", apuntaba.

También ha criticado la "negación de la realidad" que cometen la Fiscalía y Vox en sus respectivos relatos sobre el procés, la "banalización" sobre la supuesta violencia de esas jornadas, y ha resaltado que las acusaciones "son conscientes de que no han hecho lo que tocaba". "Estoy convencido de que en Catalunya la mayoría abrirá la puerta con una urna, que nunca jamás será un instrumento de golpe de Estado", zanjaba. 

Forcadell: "Estoy siendo juzgada por ser quien soy"

Por su parte, la expresidenta del Parlament, Carme Forcadell, ha seguido la estela de su abogada, Olga Arderiu, para afirmar que está siendo juzgada "por ser quien soy", "no por mis actos y hechos". Forcadell ha criticado que la esté juzo". gando el Supremo, y no el TSJCAT, como al resto de compañeros de la Mesa del Parlament, o que se le acuse de rebelión, y no de desobediencia, un delito que no conlleva pena de cárcel, y que es el que se imputa al resto de integrantes de la Mesa. 

Ha defendido su inocencia, y ha denunciado los "intentos descarados, desesperados",  de las acusaciones por "cambiar la realidad para poder retenerla en el banquillo de los acusados. "Parece que estos cuatro meses no hayan servido para nada". "Se ha hecho un esfuerzo por visibilizarme durante el juicio", por "incriminarme" con "falsos testimonios y ninguna prueba".

Como ejemplos, asegura que se le han atribuido funciones que no tenía como presidenta del Parlament; ha justificado su actuación para tramitar las leyes de desconexión -"La censura no debe entrar en el Parlamento"-, y ha denunciado que la Fiscalía sólo ha modificado su escrito de acusación para incluir una "falsedad": que no pudo asistir a la reunión en la que la cúpula de los Mossos d'Esquadra advirtió al Govern del riesgo de que hubiera violencia el 1-O. "Ni siquiera me convocaron", denunciaba. 

Bassa: "Las generaciones que vienen dependen de su sentencia"

La exconsellera de Treball, Dolors Bassa, ha aprovechado su intervención para afirmar que actuó de esta forma porque no quería "desobedecer la demanda del 80% de catalanes que querían votar en un referéndum". 

"Soy inocente y lo quiero decir con voz alta y clara", sostenía Bassa, asegurando que ninguna de las pruebas contra ella "han podido ser comprobadas", y que bajo el relato de la Fiscalía "subyace un trasfondo político". 

Por ello, ha pedido su absolución al tribunal que preside Manuel Marchena, y le ha advertido de que su sentencia puede suponer "la libertad, en mayúscula, de muchas generaciones". "Las generaciones que vienen dependen de su sentencia",  apostillaba. 

Cuixart: "Del resultado del juicio depende la calidad de la democracia de España"

Cuixart, sin "arrepentimiento": "Todo lo que hice lo volvería a hacer, porque es lo que tenía que hacer"

El presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, ha advertido al tribunal de que "del resultado de este juicio depende la calidad de la democracia en el Estado Español". Cuixart, muy político y apasionado en algunas partes de su intervención, ha asegurado que no siente "ningún tipo de arrepentimiento". "Todo lo que hice lo volvería a hacer, porque es lo que tenía que hacer". 

Ha asegurado que su "prioridad no es salir de la prisión", sino "seguir luchando por avanzar hacia la solución de este conflicto político". Además, ha reconocido que hizo "llamamientos a la manifestación permanente", como ha repetido insistentemente la Fiscalía y ha asegurado que esto se encuadra en el uso de sus derechos. Entiende que las acusaciones han perseguido criminalizar la protesta social.

También ha aseverado que se cual sea la sentencia, o el devenir de la situación en Catalunya, "nunca nos van a enfrentar a los distintos pueblos de España". "Me niego a vivir sin esperanza"; "Me niego a deshumanizar mis relaciones". A su entender, se persigue "deshumanizar" la movilización catalana para debilitarla, si bien advierte de que si la "violencia del 1-O" no pudo lograrlo, menos aún será posible hacerlo "con la sentencia". "Estoy convencido de que este país no va a caer en la frustración", zanjaba.

Más noticias en Política y Sociedad