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JxSí y la CUP airean sus diferencias respecto al ritmo del proceso independentista

Una moción de los anticapitalistas que busca reafirmar la declaración rupturista del 9 de noviembre irrita especialmente a los dirigentes de CDC y pone al descubierto las discrepancias entre la coalición de gobierno y su aliado parlamentario

Centenares de personas se concentaron a las puertas del Parlament para celebrar el acuerdo de investidura entre JxSï y la CUP. EP

MARC FONT 

BARCELONA.— Cuando faltan pocos días para que se cumplan tres meses del acuerdo entre Junts pel Sí (JxSí) y la CUP que permitió la investidura de Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat de Catalunya, las relaciones entre las dos formaciones independentistas no pasan por el mejor momento. La razón ha sido la presentación de una moción del partido anticapitalista que, entre otras cuestiones, busca reafirmar el compromiso de la coalición de CDC y ERC con la declaración de ruptura aprobada por el Parlament el 9 de noviembre.

La moción, que en principio se debatirá en el pleno que la cámara autonómica celebrará la próxima semana, ha provocado un cruce de reproches especialmente entre CDC y la CUP. Mientras que los convergentes acusan a los cupaires de un "exceso de gesticulación", los anticapitalistas cuestionan la voluntad de JxSí de desobedecer al Tribunal Constitucional (TC), que ya en diciembre anuló la declaración independentista del 9-N. Las diferencias en el campo soberanista se han manifestado antes de que empiecen a debatirse los presupuestos de la Generalitat que, a buen seguro, volverán a mostrar la sensible distancia entre los proyectos de JxSí y la CUP.

"Es evidente que tenemos modelos diferentes y que no todo encajará, pero el acuerdo está funcionando positivamente y algunos de los objetivos más importantes [de la legislatura] están avanzando bien, como la creación de las estructuras de estado", afirma a Público Sergi Sabrià, dirigente de ERC y diputado de JxSí. La parlamentaria de la CUP Eulàlia Reguant añade: "El acuerdo va cogiendo forma, estamos encontrando los ajustes". La diputada, admite, sin embargo, que a pesar de "tener un acuerdo por la ruptura [con el Estado español], en el modelo de país tenemos claras diferencias y, por ejemplo, estamos en las antípodas de CDC".

Uno de los puntos del acuerdo de estabilidad parlamentaria entre las dos formaciones que levantó más polémica era el que establecía que dos diputados de la CUP se incorporarían de manera estable en la dinámica del grupo parlamentario de JxSí. Pero transcurridos casi tres meses, la realidad es que su aplicación se ha limitado a una reunión semanal entre dos diputados de JxSí y dos de la CUP que sirve fundamentalmente para "detectar los temas que no compartimos y pueden ser conflictos, con el objetivo de avanzarnos al desencuentro", cuenta Reguant. Los anticapitalistas se han desmarcado de JxSí en alguna votación y, por ejemplo, apoyaron una moción que pedía el retorno a la gestión pública de Aigües Ter-Llobregat (ATLL), en contra de la posición del partido de gobierno.

"tener un acuerdo por la ruptura [con el Estado español], en el modelo de país tenemos claras diferencias y, por ejemplo, estamos en las antípodas de CDC", dice una diputada de la CUP

Desde la formación del gobierno de Puigdemont también ha habido algunos avances para cumplir la hoja de ruta independentista. Entre los más destacados figura el nombramiento de los ponentes de las tres leyes de ruptura, que son la Ley de la administración tributaria, la Ley del régimen jurídico catalán y la Ley de protección social. De momento en estas ponencias sólo participan representantes de la CUP y JxSí, ya que toda la oposición ha rechazado formar parte de ellas. Además, esta misma semana se ha puesto en marcha el grupo de trabajo sobre la deuda, abierto a todos los grupos parlamentarios, que según Eulàlia Reguant debe servir para "tener una información que hasta ahora no teníamos y poder empezar a hablar seriamente sobre la deuda".

Diferencia de "ritmos"

La moción que ha levantado polémica consta de seis puntos y pide reiterar la "vigencia y el contenido" de la declaración independentista del 9 de noviembre y no obedecer la anulación del Constitucional que pesa sobre ella; que el gobierno de la Generalitat elabore en un plazo de 30 días un plan de ejecución de todos los anexos de la declaración del 9-N; que el gobierno catalán no atienda a los requerimientos de la Audiencia Nacional relativos al "proceso de desconexión democrática del Estado español"; y mostrar el apoyo a los ayuntamientos investigados por haber apoyado la declaración del 9-N, entre otras cuestiones.

Según la diputada de la CUP Eulàlia Reguant la iniciativa busca "concreción y ejecución" de la declaración rupturista, que entre otras cuestiones subrayaba que el "proceso de desconexión democrática no se supeditará a las decisiones de las instituciones del Estado español, en particular del Tribunal Constitucional".

La moción ha irritado a JxSí, especialmente a los dirigentes de CDC, más partidarios de evitar a corto plazo un enfrentamiento inmediato con el TC. Entre los cargos convergentes que han atacado estos días a los anticapitalistas destacan Neus Munté, Artur Mas y Francesc Homs.

La consellera de la Presidencia ha criticado el "exceso de gesticulación" de la CUP, vinculando la presentación de la moción con la necesidad de marcar perfil antes de la asamblea nacional que los anticapitalistas celebrarán el 22 de mayo. El expresident Mas ha lamentado las "discusiones estúpidas" y las "envidias" entre partidos soberanistas, mientras que Homs, actualmente diputado en el Congreso, se ha preguntado si "cada semana tenemos que votar que estamos convencidos" de tirar adelante el proceso independentista.

La consellera de la Presidencia ha criticado el "exceso de gesticulación" de la CUP

Para Sergi Sabrià, la moción "muestra una diferencia en los tempos, pero no en el proyecto". Según el diputado de JxSí, "tenemos una hoja de ruta y hemos de distribuir la ruptura para hacerla de la manera más inteligente posible. No hay una discrepancia sobre a donde vamos, si no que es un debate sobre ritmos". En todo caso, el dirigente de ERC admite las evidentes discrepancias entre CDC y la CUP: "A veces tenemos la sensación de estar en medio entre dos extremos que se muerden y a nosotros nos toca hacer de encaje para tirar adelante, y lo hacemos encantados". JxSí ha pedido a la CUP que modifique el redactado de la moción.

La formación gubernamental apuesta porque el texto hable de "obedecer el mandato democrático" de las elecciones catalanas del 27 de septiembre y no de "desobedecer" al TC. Según el presidente del grupo parlamentario de JxSí, el convergente Jordi Turull, la razón es que los llamamientos a la desobediencia "tensan innecesariamente". Dicho de otro modo, la moción expone las divergencias estratégicas entre los dos grupos independentistas y en cuando afrontar el choque institucional con el TC.

Campaña de movilización contra la "represión judicial"

Uno de los puntos claves de la moción de la CUP es mostrar el apoyo del Parlament a los ayuntamientos y cargos electos que están sufriendo la "campaña represiva judicial española". En concreto, en las últimas semanas la Audiencia Nacional ha imputado al concejal de Capgirem Vic [confluencia de la que forma parte la CUP] Joan Coma por un delito de incitación a la sedición, y se ha citado judicialmente a la alcaldesa de Berga, Montse Venturós —también militante cupaire—, por mantener la bandera estelada colgada del ayuntamiento en días de elecciones. Para Reguant, se trata de que el parlamento autonómico "dé cobijo a los ayuntamientos que apoyaron la declaración del 9-N". La diputada concluye que "no nos debe dar miedo decir que estamos aplicando la declaración".

Sobre esta cuestión, la CUP presentará el domingo una campaña de movilización que con el lema "Sense por" (Sin miedo) pretende responder a la "campaña represiva judicial española". La iniciativa quiere hacer un llamamiento "amplio a la sociedad catalana para cerrar filas al lado de sus cargos electos y para no dejar de construir nada porque alguien que judicialice las decisiones de un pueblo".

Los anticapitalistas quieren "repriorizar" el gasto

Los desencuentros entre las dos formaciones independentistas llegan cuando todavía no ha empezado el debate sobre los presupuestos de la Generalitat para este año, que muy probablemente generará nuevas tensiones. Las últimas semanas voces destacadas de JxSí se han mostrado convencidas de que la CUP apoyará las cuentas públicas cuando se presenten, ya que aprobarlas es básico para garantizar la estabilidad del ejecutivo. En este sentido, Sergi Sabrià afirma que "todos somos conscientes que el margen de maniobra [de la Generalitat] es muy pequeño y hemos de ser capaces de ponernos de acuerdo, a la vez que tenemos que rascar [recursos] de todas partes para destinarlos a las urgencias sociales".

Pero más allá de las declaraciones, las evidentes diferencias ideológicas entre unos y otros hace prever que la negociación no será sencilla. En este sentido, la diputada de la CUP Eulàlia Reguant detalla que fijarán unas "líneas maestras" que pasan por “incrementar los ingresos, con el objetivo de que pague más quien más tiene” y "repriorizar el gasto", que muestre una "voluntad de revertir recortes y privatizaciones".

Los anticapitalistas también afrontarán el debate presupuestario condicionados por sus propias tensiones internas

A parte de las discrepancias entre JxSí y la CUP, los anticapitalistas también afrontarán el debate presupuestario condicionados por sus propias tensiones internas. Poble Lliure, una de las organizaciones más influyentes que conforman el partido, ya manifestó hace unas semanas su preferencia por apoyar los presupuestos de la Generalitat, aunque ni tan siquiera se han presentado.

En todo caso, una fecha clave se vivirá el próximo 22 de mayo, cuando la formación celebrará una asamblea nacional que será decisiva para redefinir tanto la estructura organizativa como la estrategia política de la CUP. Todo el proceso servirá para comprobar hasta qué punto han cicatrizado las heridas internas abiertas a raíz del largo proceso de debate para decidir si se investía o no a Artur Mas, que finalmente culminó con la investidura de Carles Puigdemont. De momento, pese a las innegables tensiones que existen, la formación anticapitalista no ha sufrido la baja de ninguna asamblea local y sólo Corrent Roig, una pequeña organización trotskista, ha abandona la CUP como consecuencia del pacto con JxSí.

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