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Lucha municipal hasta el final

El PP rompe el diálogo con el PSOE porque Ferraz "ha impuesto" su candidato para la dirección de la Federación de Municipios. 

JUANMA ROMERO

Tampoco en la FEMP. La llaga PP-PSOE sangra sin disimulo por un frente hasta anteayer (aparentemente) poco conflictivo y menos mediático aún: la Federación Española de Municipios y Provincias.

La FEMP, la casa común de pueblos y ciudades de toda España, abre hoy su IX Asamblea General con la crispación pegada a los cristales del Palacio Municipal de Congresos, sede del foro hasta el domingo.

El PSOE, quien primero meneó el tablero para aupar a su candidato, Pedro Castro, a la presidencia de la Federación, se encontró el miércoles con que los populares sacaban del horno, y por sorpresa, a su aspirante, Regina Otaola, la regidora de Lizartza (Guipúzcoa), “símbolo de  la igualdad en España”, explicaba en rueda de prensa la secretaria de Política Local del PP, Soraya Sáenz de Santamaría.

Los socialistas se lo han tomado mal. Muy mal. Querían pactar una lista de consenso, pero con Castro al frente de la FEMP. Ayer, Álvaro Cuesta, homólogo de Sáenz, lanzaba por la mañana un comunicado en el que acusaba a los conservadores de buscar la “confrontación y deslegitimación de resultados”. Una prueba: el PP desconvocó la comida que había fijado para ayer con el PSOE con el argumento de que “no había nada que discutir”, pues Castro, el alcalde de Getafe, no es un nombre de consenso, sino de “imposición”.

Cuestión de números

“Tenemos 679 ediles más que el PP, gobernamos en más ciudades de 50.000 habitantes, y en 21 de las 38 diputaciones. Además, 20 millones de ciudadanos tienen un alcalde socialista, frente a los 17 millones de los populares. Y en el seno de la asamblea de la FEMP”, expresaba ayer Cuesta a Público, “disponemos de una holgada mayoría: 14.099 votos de un total de 27.567. Génova sólo cuenta con 10.902”.

Son cifras “incontestables”. Pero sobre todo había, añade el responsable del PSOE, una oferta “generosa” sobre la mesa: de una ejecutiva de 25 miembros, los socialistas se quedarían con 12 sillas –incluida la del presidente–; IU, una –la vicepresidencia primera– y CiU, otra. El PP-Coalición Canaria, se llevaría 11 –la vicepresidencia segunda, segura–, las mismas que hoy.

Aplauso a “todos” en Euskadi

El PP no quiere ese acuerdo. Sus 155.127 votos de ventaja el 27-M merecen, arguyen, la presidencia de la FEMP, “como manda la tradición”. Su secretario de Política Municipal, Juanma Moreno, añadía otra pista: es el “perfil” de Castro, “muy beligerante con el PP”, lo que no convence en Génova. “El presidente actual [Heliodoro Gallego] hubiera sido una fórmula de consenso”. Moreno no descarta “sorpresas” en la asamblea, pues percibe “mucho descontento en el PSOE” con la elección del partido.

Para Ferraz, el nombre de Castro es “inamovible”, porque a Gallego le darán la presidencia de la Comisión de Haciendas Locales de la FEMP, encargada de negociar directamente con el Ejecutivo una nueva financiación para los municipios.

Los socialistas contraatacarán al PP con otro golpe. Si Génova había presentado una “grotesca, impúdica y sectaria” moción de apoyo a la bandera, Ferraz responderá con una iniciativa de “homenaje y público reconocimiento a todos los ediles y alcaldes de Euskadi y Navarra, del color que sean”, confirmó Cuesta a Público. La batalla vuelve a recrudecerse.