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El "manual de resistencia" de Chivite: las presiones que soportó el PSN para que cediera ante la derecha

Asociaciones empresariales intentaron frenar un gobierno progresista encabezado por la dirigente socialista, que este viernes asumirá el máximo cargo foral. 

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La secretaria general del PSN, María Chivite. EFE/Villar López

Hay una palabra que causa espanto en el ámbito del socialismo navarro. “Agostazo”, el término que se acuñó en la política y el periodismo para conocer lo ocurrido en agosto de 2007 en la comunidad foral, cuando el PSN –siguiendo órdenes de Madrid– dio un paso atrás y facilitó un nuevo gobierno conservador, es el fantasma que nunca termina de irse. Este verano parecía que volvía a las pantallas y a las portadas. Solo parecía.

Contra viento y marea, María Chivite, militante socialista desde los 20 años –ahora tiene 41- será investida este viernes como presidenta del Gobierno de Navarra con el apoyo de Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra y la abstención indispensable de cinco parlamentarios de EH Bildu. Se cerrará así un proceso que ha durado 68 días y en los que por momentos –por varios momentos- se habló, precisamente, de una temida repetición del inolvidable agostazo.

Nada más concluir la jornada electoral del 26 de mayo, en la que el PSN logró pasar de siete a 11 parlamentarios y se posicionó como segunda fuerza tras la coalición de derechas Navarra Suma –UPN, PP y Ciudadanos juntos, con 20 parlamentarios-, empezaron a sonar las alarmas. Desde ámbitos empresariales y económicos llegaron posicionamientos claramente contrarios a cualquier acuerdo liderado por el PSN, que con la calculadora en la mano sabía que existían posibilidades de encabezar un gobierno progresista que cerrase el paso a la derecha.

Fue entonces cuando algunos evocaron el espíritu del agostazo. Y fue también entonces cuando Chivite, natural de la localidad de Cintruénigo, empezó a construir su propio “manual de resistencia”.

"Pasado de moda"

A principios de junio, el presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN), José Antonio Sarría, no dudó en abogar ante los medios por un gobierno “sensato, estable y tranquilo”, al tiempo que advirtió que “estar en manos de Bildu para cualquier acción que se ponga en marcha no es bueno para Navarra”. El jefe de la patronal no quería ni oír hablar de un “gobierno progresista”, un término que veía “pasado de moda”.

Sarría planteaba la opción de que el PSN y Navarra Suma “se entiendan”. En esa misma línea apuntaba Institución Futuro, un think-tank conservador que figura entre los más influyentes del mundo. En una declaración emitida el 30 de mayo, remarcaba que “lo más conveniente para Navarra es que conformen Gobierno las dos listas más votadas por los navarros”. Es decir, Navarra Suma y PSN.

Institución Futuro reclamó "un gobierno alejado de postulados extremistas"

A su entender, ambas fuerzas debían encarnar “un gobierno alejado de postulados extremistas, con vocación y capacidad de culminar la legislatura y con el respaldo necesario para poder llevar a cabo un programa económico y social realista y positivo para la mejora continuada de la competitividad de Navarra”.

Esta semana, tras conocerse la composición del nuevo Ejecutivo –que contará en su gabinete con integrantes de PSN, Geroa Bai y Podemos-, Institución Futuro emitió un informe en el que advertía que la creación de cuatro nuevas consejerías –que pasan de nueve a 13– supondrá a las arcas forales “solo en salarios 740.000 euros al año, casi 3 millones de euros a lo largo de toda la legislatura”. Por tales motivos, el think-tank denunció que ninguno de los partidos que han llegado al pacto de gobierno parece estar especialmente preocupado por el sobredimensionamiento de la Administración”.

El Círculo Navarra de Madrid, una organización integrada por más de 175 profesionales y empresarios afincados en la capital española, también se pronunció a favor de un acuerdo entre Navarra Suma y el PSN, algo que ya había hecho en vísperas de las elecciones forales y que repitió tras conocerse los resultados. “Nunca comprenderíamos que el PSOE no fuera capaz de facilitar un gobierno de Navarra Suma o de coalición de Navarra Suma con el Partido Socialista de Navarra”, afirmó la entidad en una declaración hecha pública el pasado 7 de junio.

Filtraciones desde Ferraz

En ese contexto, el PSN siguió adelante con su intento de llegar a un acuerdo que le permitiese volver al Gobierno foral 23 años después de haberlo perdido. En el proceso se filtraron algunas advertencias provenientes desde la dirección del PSOE en Madrid: también a principios de junio, algunos medios aseguraban que Pedro Sánchez había desautorizado a Chivite por pretender llegar al Gobierno a sabiendas de que solamente lo lograría si EH Bildu se abstenía.

No obstante, fuentes del PSN aseguran que por parte de Ferraz hubo “apoyo” a las gestiones emprendidas por la responsable de la formación socialista en Navarra. Lo cierto es que las conversaciones en ningún momento se detuvieron, y finalmente Chivite logró cerrar un acuerdo que dejó fuera a EH Bildu.

Según coinciden en señalar fuentes de ambas formaciones, socialistas y abertzales no han mantenido ningún encuentro. Aun así, EH Bildu se posicionó a favor de la abstención para bloquear un posible regreso de la derecha al Gobierno tras los cuatro años de cuatripartito que encabezó Uxue Barkos. De ahí que este viernes, en torno a las 20.30, María Chivite, la militante socialista que se afilió con 20 años, será investida presidenta de Navarra.

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