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Memoria Histórica El Ayuntamiento de A Coruña pagó durante 14 años a los Franco el mantenimiento de la Casa Cornide

Las obras de restauración y mejora de la mansión de la familia Franco en A Coruña se extendieron en el tiempo aún después de la muerte del dictador. Las pagó el Gobierno municipal con dinero público, cuya cuantía ascendió a más de un millón de pesetas.

Fachada de la Casa Cornide, situada en la Ciudad Vieja de A Coruña.
Fachada de la Casa Cornide, situada en la Ciudad Vieja de A Coruña. Cabalar/Archivo / EFE

La Casa Cornide es un edificio barroco situado en la Ciudad Vieja de A Coruña que pertenece a la familia Franco desde 1962. Este lunes el Ayuntamiento coruñés inició los trámites para la recuperación del inmueble al patrimonio público por considerar ilegal el procedimiento de compra por parte de los Franco; un proceso que contó con la colaboración del Gobierno municipal para que el palacete acabase en manos del dictador con ornamentación incluida.

La Revista Luzes ha publicado hoy varias facturas del archivo municipal de A Coruña que documentan que el Gobierno de la época costeó las obras de rehabilitación de la Casa Cornide, en la calle Damas, con un presupuesto de un millón de pesetas. También, un expediente de 1958 que demuestra que parte de la Casa Cornide, la fachada de Veeduría, se levantó con la cantería proveniente de un centro benéfico que se construyó en 1791, el Hospital Caridad.

Expediente de 1958. La cantería del benéfico Hospital Caridad se aprovechará para la construcción de unos soportales. Revista Luzes

Un informe jurídico de la Universidade da Coruña (UDC) en el que se basa el Ayuntamiento para reclamar el edificio, cuenta hasta 30 intervenciones para arreglos y mantenimientos de la Casa Cornide costeados con dinero público, desde que la adquirió la familia Franco en 1962 hasta 1976. Según recoge la revista gallega, Arturo Abad Prado, el jefe del departamento municipal de Intervención Urbanística, señaló entre esta lista "trabajos de vidriería, fontanería, material eléctrico", que constaban en las facturas bajo el epígrafe de "reparaciones varias" o "diversos suministros".

El expediente de 'Reparación General de Edificios Monumentales' señala que para la rehabilitación de la Casa Cornide se asignó un presupuesto de un millón de pesetas, donde figuran también cinco pagos municipales que conforman un total de 779.124,84 pesetas, "quedando por ejecutar 56.263,04 pesetas". Así lo recogen las cuentas que publica la revista: "El teniente de alcalde presidente de la Comisión de Obras Públicas que suscribe, ha visto la adjunta certificación…y no teniendo reparo alguno que oponer a la misma…que su importe de 141.885,67 pesetas se satisfaga con cargo a la correspondiente partida que figura en el vigente presupuesto".

Acta de la Comisión permanente por la que se adjudican 142.000 pesetas en 1964 a obras de reparación a la Casa Cornide. Revista Luzes
Factura del Ayuntamiento de A Coruña, en la que se adjudican 165.000 pesetas para la Casa Cornide. Revista Luzes

Precisamente, es entre 1962 y 1976 cuando la Casa Cornide es sometida a una reconstrucción después de un largo período abandonada, puesto que formaba parte del Ayuntamiento desde 1949 con la intención de convertirla en un conservatorio de música, algo que nunca ocurrió. Años más tarde, se ejecutaría la permuta y después la subasta pública de dudosa legalidad. Las obras de mejora que se inician por entonces cuando ya Carmen Polo y Martínez Valdés compra el edificio tienen el claro objetivo de "hacer de nuevo una vivienda privada", según señala el informe histórico-artístico encargado al historiador Alfredo Vigo Trasancos para la declaración del inmueble como Bien de Interés Cultural (BIC), que ya ha sido presentado a la Xunta. El Ayuntamiento recibió con los brazos abiertos la compra de los Franco y quedó constancia en el acta del pleno de la subasta: "alto honor que significa para nuestra ciudad el hecho de que La Señora elija la misma como sede de una de sus residencias".

 La Casa Cornide fue construida entre 1763 y 1766 y su autoría se atribuye a un ingeniero militar. Enmarcado en el barroco gallego y "rococó" según el informe histórico, perteneció a la familia de Diego Cornide y a sus herederos hasta que en 1949 se vendió al Ministerio de Educación Nacional y se destinó a servicios culturales. Ya en 1960 el Estado permutó el edifico con el Ayuntamiento de A Coruña a cambio de un solar, el objetivo era destinarlo a un conservatorio de música, pero no fue así y se abandonó el proyecto. En junio de 1962 se aceleraron los trámites para subastar el bien porque el Ayuntamiento se quería deshacer del edificio, y por ello convocó una subasta pública con dos condiciones específicas: en primer lugar, el comprador de Cornide no podría vender la casa durante un plazo de diez años sin autorización de la administración, y en segundo, el adjudicatario no podría realizar ningún tipo de reforma o acondicionamiento sin previo permiso.

Factura del Ayuntamiento de la Coruña de 1964. Presupuesto de un millón de pesetas para la Casa Cornide en concepto de “reparación en general de edificios monumentales”. Revista Luzes

En la licitación, la Casa Cornide fue adjudicada al empresario Pedro Barrié de la Maza el 2 de agosto por 304.000 pesetas, que vendió tres días más tarde a Carmen Polo y Martínez Valdés por un valor muy inferior, 25.000 pesetas. "No cabe duda que todo fueron facilidades para que la transmisión de la Casa y su anejo llegara a las manos de la esposa de Franco, en las mejores condiciones", recoge el dictamen artístico.

Las irregularidades en las trasmisiones pueden ratificarse a través de una revisión de oficio tanto por parte del Estado como del Ayuntamiento para la declaración de la nulidad de pleno derecho. Además, en el documento jurídico se señala el quebranto de una ley de 1931 que establecía la prohibición de realizar cualquier acto de disposición sobre bienes con una antigüedad estimada de más de 100 años, así como la falta de una declaración de desafección del bien; en 1962 se permutó el edificio sin declarar legalmente que Cornide no desempeñaba ninguna función pública. Por ello, tanto el Concello de A Coruña como el conjunto de investigadores defienden que la Casa Cornide nunca dejó de pertenecer al patrimonio público de la ciudad.

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