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Memoria Histórica El Valle de los Caídos acogió su último entierro bajo el Gobierno de Felipe González

José Galán Mora tenía 25 años cuando fue enterrado por “herida de metralla” en el cementerio de San Fernando de Sevilla durante los años de la Guerra Civil. El traslado de su cuerpo el 17 de septiembre de 1993 a Cuelgamuros lo constata como uno de los últimos cadáveres trasladados al Valle de los que se tenga constancia.

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Imagen de archivo del Valle de los Caídos. / Europa Press

El Valle de los Caídos no selló su gran fosa de cadáveres anónimos hasta una fecha bastante tardía y que pocos conocen. José Galán Mora fue, según se muestra en el libro de enterramientos del cementerio de Sevilla, uno de los últimos trasladados al Valle de los Caídos dieciocho años después de la muerte del dictador.

A pesar del registro de su traslado al ‘Panteón de los Caídos’ como reza en la ficha del libro de enterramientos, apenas se tienen datos del individuo. Galán tenía 25 años en el momento de su muerte y su estado civil era casado. El investigador hispalense José Díaz Arriaza destaca a Público que se trata de uno “uno de los últimos traslados que se realizan” al Mausoleo de Franco, ya en etapa democrática en el gobierno de Felipe González.

¿Por qué la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos seguía recibiendo cuerpos en una fecha tan tardía? A pesar de que el decreto–ley del 23 de agosto de 1957 constituyó la denominada Comisión que estudiaba “supuestamente” las cuestiones referentes a las operaciones de clasificación y traslado, muchos de estos cuerpos carecen de fecha de entrega en Cuelgamuros. Y es tal y como apunta a Público, el investigador José Díaz Arriaza, del recuento “de los aproximadamente 33.800 cuerpos enterrados en Madrid, más de la mitad, unos 23.000 cadáveres no han sido a día de hoy registrados en esa Comisión del Valle de los Caídos”.

Noventa y siete fueron trasladados desde Sevilla

Díaz Arriaza habla por primera vez de nombres y fechas hace casi una década. Su investigación sobre los traslados al Valle de los Caídos tenía importantes apuntes en su libro Sevilla: Un rojo Amanecer, publicado en el año 2011. Desde el cementerio de San Fernando se trasladaron 97 cuerpos al Valle de los Caídos hasta 1993, pero muchos de ellos carecen de registro de entrada en la Fundación del Mausoleo.

De los 3.500 represaliados republicanos enterrados en fosas de Sevilla capital, 65 se encontrarían, de forma fortuita en tumbas localizadas de tercera clase y fueron los tipos de enterramientos que “elegía la Comisión para trasladarlos hasta el Mausoleo del dictador”. No faltan tampoco cuerpos del bando nacional, fallecidos en acción de guerra o por herida de arma de fuego de la causa golpista. Fueron un total de 97 los cuerpos que “descansan en el Valle de los Caídos”, sin saber con exactitud la proporción de republicanos y cadáveres del bando nacional que se llevaron desde Sevilla. Sin embargo Díaz Arriaza demuestra que en la capital andaluza, el proyecto de traslados al Panteón ideado por Franco en El Escorial "fue un fracaso". A pesar de ellos, los envíos se realizan en su mayoría hasta julio de 1978, siendo los últimos cuerpos exhumados en 1993 como es el caso de Galán Mora.

¿De dónde procedían estos cuerpos?

Los 97 cadáveres procedían de cuerpos enterrados en Sevilla durante la guerra en sepulturas de 2º y 3º clase. El caso de uno de ellos, Francisco Bocanegra demuestra la falta de “legalidad y transparencia de aquellos traslados” con un mero apunte a lápiz que se incluía al margen de la partida de su defunción. Y que detalla el movimiento del cuerpo hasta Madrid.

Todas las partidas tienen la anotación correspondiente de la fecha de traslado. Es un dato “incuestionable” que encontró Arriaza en los archivos hispalenses. Y aunque “los familiares tenían la última palabras antes del traslado”, apunta a Publico, “éstas debían contar con los permisos de las autoridades civiles y religiosas, Gobierno Civil y Palacio Arzobispal”.

Registro en el que consta el caso de José Galán Mora. / José Díaz Arriaza

Nadie conoce a ciencia cierta cuántos familiares pidieron realmente el traslado al Valle de los Caídos, aunque Arriaza duda que se cumpliera aquella “legalidad”. “Habría que localizar a estos familiares y saber cuál fue ese motivo y qué circunstancias llevaron a realizar estos traslados” . Cada uno de los cuerpos tiene una denominación diferente en el apunte del envío a Madrid: “Panteón de los Caídos, Valle de los Caídos, Monumento Nacional de Cuelgamuros o como Cripta de la Iglesia del Valle de los Caídos (Cuelgamuros) de de Madrid”.

La viuda de un cenetista o un minero vasco

Arriza apunta que, a pesar de la dificultad de dar con el paradero de Galán Mora y datos autobiográficos, si se conoce la identidad completa de algunos de los restos trasladados a Cuelgamuros. No todos pertenecen al bando nacional y encontramos civiles ejecutados por aplicación del Bando de Guerra o sentencias de tribunales (Consejos de Guerra). “Se trata del caso de Manuel Torres Pardo y Gabriel Badillo que eran Guardias de asalto; Antonia Álvarez García, viuda del dirigente cenetista Juan Arcas en la Sevilla de la República; Manuel Rubio Doval, alcalde de Dos Hermanas y Francisco Grillo González, jefe de la Policía Municipal de Dos Hermanas. Romero Martínez, capataz ferroviario de MZA o Celestino Pérez Rodríguez, enfermero del Hospital Central”.

Otro de los casos que resultan más destacados en la investigación de Arriaza es el caso de Jaime Marichalar Elizondo, preso vasco, fallecido como consecuencia del accidente ferroviario de Alanís a finales de la guerra civil. Natural de Rentería, Jaime tenía solo 27 años y tenía como estado civil soltero. Como preso político su muerte por accidente lo lleva a ser enterrado en el cementerio de San Fernando (Sevilla). Su traslado al Valle de los Caídos se realiza el 13 de mayo de 1969, solo seis años antes del fallecimiento del dictador. Una fecha que también resulta muy tardía, tal y como apunta el investigador.

El traslado definitivo de José Galán Mora tuvo lugar el 17 de septiembre de 1993

De José Galán Mora, Arriaza señala que se trataba de un hombre joven de 25 años y con estado civil casado. Era residente, antes de la guerra, en la calle Álvarez Benavides número 114 de Sevilla. La causa de muerte que consta en su enterramiento era “herida de metralla”. Y su traslado se realiza definitivamente el 17 de septiembre de 1993 al Valle de los Caídos.

En aquellos años, principio de la década de los 90, el Gobierno socialista de Felipe González trataría de organizar diferentes comisiones de expertos para actuar en el complejo de Cuelgamuros. Sin embargo, tal y como destaca Cecilio Gordillo, miembros del grupo memorialista de CGT y profundo conocedor de esta temática “lo único que logró el presidente del gobierno en aquellos años fue evitar el envío de más cadáveres al Mausoleo”.

El gobierno de González, cinco años antes de estos últimos traslados a Cuelgamuros ya realizaría una declaración del gobierno de la nación con motivo del 50 aniversario del comienzo de la guerra civil, el 18 de julio de 1986. En este comunicado señalaba “su deseo de que el 50 aniversario de la guerra civil selle definitivamente la reconciliación de los españoles y su integración irreversible y permanente en el proyecto esperanzado que se inició a raíz del establecimiento de la democracia”. Evitar más traslados como el extraño caso de José Galán Mora pudo ser uno de los propósitos conseguidos. Sin embargo, queda una gran deuda pendiente, la de conocer más de 60 por ciento de los nombres de los cuerpos que pudieron o no ser ubicados bajo el cemento del Mausoleo franquista.

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