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Exhumación del dictador El enterramiento de Franco en La Almudena viola las normas de El Vaticano

La Santa Sede establece que sólo podrán ser sepultados en templos católicos el Papa o los cardenales. Sin embargo, nada de eso se respeta en el caso del dictador y su familia: allí ya reposan los restos de su hija Carmen. La cripta se convertirá ahora en un lugar de peregrinación fascista.

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Interior de la Catedral de la Almudena de Madrid. / Wikipedia

La calma de los Franco va contra las normas de la Iglesia. La decisión de enterrar al dictador en la cripta de la catedral de La Almudena constituye una violación al reglamento fijado por El Vaticano en torno a las santas sepulturas en templos católicos. La Santa Sede establece que allí sólo pueden enterrarse Papas o cardenales. Nada dice de salvajes dictadores.

Golpe de efecto, y de los buenos. Los familiares del militar golpista han optado por trasladar sus restos a La Almudena, descartando así otro escenario con menor impacto político y religioso: el cementerio de Mingorrubio, donde yace desde 1988 Carmen Polo, la esposa del dictador. Al elegir la cripta del céntrico templo madrileño, los Franco han matado dos pájaros de un tiro: mantienen los huesos del general en un centro de culto católico, al tiempo que permiten que su tumba continúe siendo un punto de referencia para todo buen ultraderechista.

“Fíjese donde está ubicada La Almudena: estamos hablando de un lugar muy turístico, junto al Palacio Real, mientras que el cementerio de Mingorrubio está en un sitio más apartado”, señalaron a Público fuentes del movimiento memorialista de Madrid, quienes apuntaron que la catedral –especialmente su cripta- se convertirá “en el nuevo lugar de peregrinación franquista”, tal como hasta ahora ha sido El Valle de los Caídos.

El traslado de los restos del dictador cuenta con el apoyo y visto bueno del Arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, quien a principios de mes ya dijo que Franco era un “bautizado y cristiano” y, por tanto, podía mantenerse dentro de los dominios de la Iglesia. Sin embargo, el traslado del jefe de la dictadura a la cripta choca con la normativa vaticana, que en 1983 dejó meridianamente claro que “no deben enterrarse cadáveres en las iglesias, a no ser que se trate del Romano Pontífice, de sus propios cardenales u obispos diocesanos, incluso eméritos”. Así lo establece el canon 1242 del Código de Derecho Canónico, en el apartado dedicado a los “templos y lugares sagrados”.

Nada de eso importa a la hora de hablar de los Franco. De hecho, Carmen Franco Polo, hija del dictador, reposa en la cripta de La Almudena junto a su marido, Cristóbal Martínez-Bordiú. El enterramiento de Carmencita fue anunciado a bombo y platillo por la Fundación Nacional Francisco Franco a finales de diciembre pasado, sin que provocara la más mínima reacción eclesiástica.

Misas y turistas

Ahora es el turno de Franco padre, cuyos restos acabarán en el mismo templo donde yacen su hija y su yerno. Según ha podido confirmar Público, la cripta figura en los papeles de la Archidiócesis de Madrid como un lugar de interés religioso, y también turístico. En un vídeo promocional, la diócesis madrileña destaca que allí se ubica actualmente la parroquia de Santa María la Real de la Almudena. Además, la cripta “consta de cinco naves y a su alrededor otros espacios más pequeños que albergan sus 18 capillas”. En su interior se celebran dos misas diarias.

El bullicio que provocará el traslado de Franco a ese espacio coincidirá con otro evento que ocupa la agenda de la Archidiócesis de Madrid: hasta el 15 de junio de 2019 se celebra en esta catedral el Año Jubilar Mariano, tal como ha sido concedido por El Vaticano para celebrar los 25 años de la inauguración de La Almudena. De esta manera, a lo largo de los próximos meses “los fieles que peregrinen a la catedral podrán lucrar la indulgencia plenaria, de acuerdo a lo previsto por la Penitenciaría Apostólica”. Además, “el Cabildo Catedral y la Vicaría de Evangelización han preparado numerosas actividades” que previsiblemente coincidirán con el traslado de los restos del dictador.