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Un miembro de las SS recibió ayudas como víctima del nazismo después de la guerra

Jakiw Palij llegó a Alemania el pasado martes, después de que Estados Unidos le expulsara bajo la acusación de complicidad en el asesinato de siete mil judíos cuando ejercía de guardia "voluntario" en un campo de concentración nazi, en la Polonia ocupada.

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El guardián nazi Jakiw Palij, en una imagen de su visado de 1949. REUTERS

El exmiembro de las SS Jakiv Palij, expulsado a Alemania por Estados Unidos, recibió las ayudas destinadas a las víctimas del nazismo tras la capitulación del Tercer Reich, según informa el diario alemán Bild.

De acuerdo con ese medio, que se remite a los archivos del Servicio Internacional (ITS) establecido tras la II Guerra Mundial en Bad Arolsen (norte de Alemania), Palij fue acogido en 1945 en un campamento destinado a desplazados de Bamberg (Baviera) y de ahí pasó a un centro de reasentamiento.

Según estas informaciones, fue reconocido como "Displaced Person", categoría establecida por las autoridades aliadas para la atención de los desplazados, y obtuvo ayudas para emigrar a Estados Unidos.

Todo ello apunta a que ocultó que había servido en las SS hitlerianas, lo que posibilitó su salida del país, en 1949, y que en 1957 adoptase la ciudadanía estadounidense.

Palij llegó a Alemania el pasado martes, después de que Estados Unidos le expulsara bajo la acusación de complicidad en el asesinato de siete mil judíos cuando ejercía de guardia "voluntario" en un campo de concentración nazi, en la Polonia ocupada.

Nacido en Polonia, Palij ocultó su pertenencia a las SS y indicó como única actividad pasada la de campesino. Décadas más tarde salió a la luz su pasado, tras lo que se le retiró la ciudadanía de Estados Unidos.

Las autoridades estadounidenses iniciaron en 2005 los trámites para expulsarlo del país, donde vivía de ayudas sociales en el barrio neoyorquino de Queens, ya que la Justicia de ese país no le puede juzgar por crímenes cometidos durante la II Guerra Mundial que no hayan tenido lugar en su territorio.

Alemania, por su parte, había rechazado hasta ahora hacerse cargo de Palij con el argumento de que nunca tuvo la ciudadanía alemana y de que no existía ninguna orden de detención en su contra por asesinato o complicidad en asesinato. Tampoco Polonia y Ucrania -país al que pertenece actualmente la ciudad en la que nació Palij- querían acoger al exnazi.

Con el fin de avanzar en el genocidio de los judíos en el este de Europa, las SS reclutaron más de 5.000 civiles y prisioneros de guerra "particularmente leales" -principalmente ucranianos y personas de origen alemán- a los que llamaban "voluntarios".

Palij ha negado siempre haber participado activamente en crímenes de guerra y asegura que su cometido, al que dice le habían obligado, era el de vigilar puentes y ríos.

La Fiscalía de Würzburg (sur) abrió en 2015 una investigación contra Palij, que tuvo que volver a cerrar por falta de pruebas. Su expediente se encuentra desde entonces en la Oficina central para el esclarecimiento de los crímenes del nacionalsocialismo, con sede en Ludwigsburg.

El caso de este "guarda voluntario" recuerda al de John Demjanjuk, el ucraniano que emigró a EEUU también como supuesta víctima del nazismo tras la II Guerra Mundial y que fue entregado a Alemania en 2009, tras agotar todos los recursos contra su deportación.

Demjanjuk fue juzgado en Múnich, en un largo proceso al que asistió en camilla y durante el cual solo se comunicó con su abogado a través de un intérprete, y fue condenado a cinco años de prisión por complicidad en la muerte de 28.060 judíos en un campo de exterminio nazi de la Polonia ocupada.

Inmediatamente después de escuchar sentencia fue puesto en libertad, en consideración a los dos años que ya había pasado en prisión preventiva, y murió unos meses después en un asilo de ancianos.

Demjanjuk había nacido en Ucrania en 1920 y fue capturado como soldado soviético en 1942 por los nazis, que lo convirtieron en "Trawniki" o guarda voluntario en el campo de Sobibor.

Su sentencia sentó un precedente en Alemania, cuya justicia ha abierto desde entonces varios procesos tardíos por complicidad en crímenes de guerra y asesinato de miles de confinados en campos nazis.

El ex oficial ucraniano de las SS John Demjanjuk

Los Cazadores de Nazis

En Alemania hay un equipo permanente de fiscales y funcionarios dedicados a encontrar criminales del nazismo. Actualmente hay cuatro casos pendientes contra antiguos guardias de campos de concentración: dos en Münster, uno en Frankfurt y uno en Mannheim.

Cuánto tiempo continuará con su tarea de búsqueda el organismo central de Alemania encargado de esclarecer los crímenes nazis, ubicado en Ludwigsburgo, es una pregunta que deberá responderse a nivel político, sostiene Rommel. Sin embargo, aunque en algún momento se dé por terminado su trabajo seguirá siendo posible la apertura de nuevos procesos judiciales ya que los crímenes no prescriben, recuerda.

Rommel y 20 empleados, entre ellos siete fiscales, también llevan a cabo investigaciones preliminares en el extranjero. Según el fiscal, la oficina central de Ludwigsburg transmite anualmente unos 30 casos a las fiscalías competentes, ya sea de personas residentes en Alemania o en otros países.

En la actualidad, la atención se centra en los distintos campos de concentración nazis. Después de que aparecieran el pasado año varios casos relacionados con los antiguos campos de concentración de Ravensbrück, Mauthausen y Buchenwald y se entregara la información a la Fiscalía, este año se intenta buscar responsables de las atrocidades nazis, especialmente en Sachsenhausen, Gross-Rosen y Mittelbau.