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Fernán Vello: "Recomiendo a Rajoy leer a Rosalía de Castro, a ver si aprende gallego de una vez"

Miguel Anxo Fernán Vello, cabeza de lista al Congreso de En Marea por Lugo, comparte sus reflexiones sobre las próximas elecciones generales del 26-J, la democracia y la literatura. 

Miguel Anxo Fernán Vello, cabeza de lista al Congreso de En Marea por Lugo.

JUAN OLIVER

A CORUÑA.- En uno de sus poemas más introspectivos, Miguel Anxo Fernán Vello (Cospeito, Lugo, 1958), afirma en gallego, su lengua, que todo viaje supone una huida de nosotros mismos. El poema se titula Aeropuerto, y viene al caso porque cuando a Fernán Vello le propusieron encabezar la candidatura de consenso al Congreso de En Marea Podemos por Lugo, él asegura que estaba “en un momento dulce de viajes literarios”, recién llegado de la Feria del Libro de México y con planes de vuelo a Moscú, Buenos Aires, La Habana... El poeta, escritor y editor (la editorial que fundó en 1991, Espiral Maior, cumple este año un cuarto de siglo) aceptó, dice, por un compromiso ético que también se trasluce en su poesía. Y porque, además, “cada viaje permite descubrir cosas nuevas, porque esconde esa estrella profunda de lo inesperado, de la sorpresa”.

Acabo de escuchar a Albert Rivera decir por la radio que su partido es un partido serio, mientras que Unidos Podemos y las Mareas son un estado de ánimo. Qué poético, ¿no?

- Pues sí. No sé si quiso decirlo en negativo, pero a mí me parece una visión muy positiva. Es un estado de ánimo, pero un estado de ánimo político y social en positivo, en movimiento, de acción. A fin de cuentas, el ánimo es el alma, y el alma se expresa a través de la política. Si dijo eso, le salió una buena metáfora de una fuerza política en ascenso con el motor activado.

¿Y cuál es su estado de ánimo? Usted no es político y ya van dos campañas electorales en menos de seis meses.

"Vivimos en una democracia amputada"

Mi ánimo es muy positivo también. Estamos prácticamente en el ecuador de la campaña y ya he recorrido 1.500 kilómetros por Lugo, más que en el mismo período de la anterior. Y percibo ilusión y receptividad. Vengo de una reunión con el comité de empresa de Alcoa, que tiene más de 1.400 trabajadores y 600 empresas auxiliares, y no veo ese hartazgo del que hablan, sino, al contrario, expectación, reilusión. Esta es la definitiva.

Es decir, que no habrá otras generales a corto plazo.

No. Estamos seguros. La gente quiere votar para definir perfectamente el futuro. ¿Hay hartazgo? Sí, con los recortes, con el austericidio, con el Estado social depauperado, con la pérdida de derechos laborales, con el empobrecimiento generalizado...

A usted le toca hacer campaña por Lugo, una provincia socialmente muy conservadora, impregnada de caciquismo desde hace siglos.

En Marea fue la segunda fuerza más votada en Lugo capital y en toda la franja litoral cantábrica, que es su zona más dinámica, y tuvimos buenos resultados también en el interior. Es verdad que aún existe ese voto caciquil, pero creo que se enfrenta a su final, a un cambio de ciclo histórico.

En Marea obtuvo el 20D en su provincia algo más del 9% de votos, casi cinco puntos menos que la media gallega. Y aún así, para algunos fue una sorpresa que obtuvieran un escaño, precisamente por ese perfil social y político que se le atribuye a Lugo. ¿Mejorarán aquellos resultados?

La demoscopia dice que hay una posibilidad muy elevada de que obtengamos un senador y un segundo diputado, que en este caso sería diputada, Sol González-Ruiz, y que le estamos disputando al PP la condición de primera fuerza en Lugo ciudad. Con respecto a lo que dice del perfil político y social, es verdad que esta provincia daría para un tomo muy importante si se hiciera una Enciclopedia Espasa de la Corrupción en España. Pero nosotros apelamos precisamente a los sectores más afectados por la crisis: al sector lácteo y ganadero; al pesquero, con toda la importancia que tienen los puertos de la cornisa cantábrica, y al industrial, ya le hablé de Alcoa. En Lugo estamos derribando al viejo régimen del caciquismo que se forjó en el siglo XIX y que aún existe.

Usted es un hombre vinculado desde hace mucho a la cultura. Y es verdad que se puede hacer poesía social y política, pero, ¿qué reducto le queda a la poesía dentro de la política?

"Beiras sería un excelente presidente de la Xunta"

Yo, que tuve la suerte de conocer al Nobel de Literatura irlandés Seamus Heaney, me quedo con una frase suya que dice que la poesía es la combinación de un impulso lírico y una responsabilidad cívica. En mis últimos libros esa relación está muy presente. Es verdad que mi entrada en política es accidental, pero he dado este paso precisamente por esa necesidad ética. Además, siempre tuve el corazón a la izquierda, en el nacionalismo internacionalista de izquierdas.

¿Cómo se define políticamente? ¿Nacionalista, galleguista?

Soy un galleguista nacionalista que lleva dentro la larga tradición de las Irmandades da Fala, cuyo inspirador, Antón Vilar Ponte, fue diputado por la Organización Republicana Galega Autónoma. Ahora estamos celebrando el centenario de las Irmandades y es curioso que haya otro diputado nacionalista, internacionalista y con un pensamiento con un fuerte componente humanista.

Hablando de nacionalismo, ¿por qué cree que su fuerza más representativa, el BNG, se ha quedado sin diputados y ha preferido no ir a las elecciones con ustedes?

No lo sé, no quiero ser dogmático, pero tal vez el Bloque no haya sabido percibir correctamente la realidad, y adaptarse a este nuevo escenario. Y la política te obliga a estar permanentemente atento a los cambios de escenario. Vivimos en una democracia amputada, como decía Saramago. El Bloque, además, prescindió de la figura de Xosé Manuel Beiras [el carismático economista que lideró el crecimiento y auge de la formación en los noventa], quien sí supo vislumbrar esos cambios.

¿Apostaría por Beiras como candidato a presidente de la Xunta?

Estoy seguro de que si él quisiera y contara con los apoyos necesarios, sería un excelente presidente de la Xunta.

Volviendo a los libros. Me han contado que es usted de los pocos diputados que se sacaron el carné de la Biblioteca del Congreso, y que lo hizo casi nada más llegar. ¿No es extraño que haya tan pocos congresistas interesados en ella?

Es un tesoro, se fundó en 1850 y tiene más de 250.000 volúmenes, sobre todo de política, historia, sociología... Y sí, sorprende que sea tan poco utilizada por los diputados.

¿Cuál fue el primer libro que pidió prestado?

Las Memorias de un beduino en el Congreso de los Diputados, de José Antonio Labordeta. Es una delicia, escrito entre el humor y la crónica, una suerte de dietario que desvela procedimientos políticos, pero también el ambiente de la cámara, con una interpretación muy aguda de todo lo que pasa allí. También pedí mucha bibliografía sobre las relaciones entre la política y la religión en la cultura occidental.

Curioso, tengo entendido que usted no es creyente.

No, soy ateo, pero me interesa mucho la influencia de la tradición judeo cristiana en la política. Y me he encontrado cosas muy inquietantes, lecturas muy sectarias e impositivas en la acción política que provienen de esa tradición. De hecho, a veces, los políticos no son conscientes de que sus posiciones están impregnadas de ese pensamiento “de capilla” tan excluyente.

Otra curiosidad. ¿Qué poetas o qué poemas les recomendaría a los líderes de los grandes partidos?

Uf. Es difícil. Con Rajoy sobre todo, porque no lee poesía, sólo lee el Marca. Pero le recomendaría Follas Novas, de Rosalía de Castro, para que de una vez aprendiera gallego. No es capaz de hablar dos palabras, habiendo nacido en Santiago. A Pablo Iglesias le recomendaría a Seamus Heaney, y a Pedro Sánchez, Antonio Machado. El Antonio Machado paisajista, pero también el de la poesía ética, profunda y comprometida, el Machado filósofo de Juan de Mairena. Y a Rivera, el último libro de un gran poeta catalán, Pere Gimferrer, El castillo de la pureza. Yo lo he leído en esa lengua y es espléndido, con una precisión en la palabra que seguro que a Rivera le venía bien.

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