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juicio independencia Millo afirma que Puigdemont le consultó si pararían el 155 de convocar elecciones, horas antes de la DUI

El delegado del Gobierno en Catalunya comparece ante el Tribunal Supremo en la 11 sesión del juicio para repetir en bucle que hubo "violencia, intimidación y acoso" en Catalunya. Habla de cientos de acciones de este tipo sin concretar, niega que participara en el diseño del operativo policial, y se refiere a sólo dos casos concretos de imágenes de violencia para asegurar que ambas eran falsas. 

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Declara Enric Millo, exdelegado del Gobierno

Iniciaba su declaración asegurando que Carles Puigdemont le advirtió en junio de que ya no podía "dar marcha atrás" en el camino hacia la independencia, pero dos horas después afirmaba todo lo contrario.

Millo se desentendió de la tramitación del 155, pese a que el PP tenía mayoría absoluta en el Senado: "Haz lo que tengas que hacer", dijo a Puigdemont

Enric Millo, exdelegado del Gobierno en Catalunya, ha asegurado este martes ante la Sala de Lo Penal del Tribunal Supremo que el expresidente de la Generalitat contactó con él horas antes de la declaración unilateral de independencia (DUI), para conocer si, en el caso de que desistiese de este plan y convocase elecciones autonómicas, como tenía decidido el Govern según algunos testigos y el procesado Santiago Vila, el Ejecutivo de Mariano Rajoy interrumpiría su plan de activar el artículo 155 de la Constitución en Catalunya, que finalmente aplicó para destituir al Govern y convocar elecciones. 

El PP tenía y aún tiene mayoría absoluta en el Senado, donde debe tramitarse la activación del 155, pero Millo obvió esta cuestión y trasladó a Puigdemont que esta cuestión dependía únicamente de la Cámara Alta: "Una cosa no tiene que ver con la otra". "Haz lo que tengas que hacer", le dijo al entonces president.

Desde el arranque de su declaración como testigo, a las 9.30 horas, Millo se ha desvinculado de la organización del operativo policial del 1-O, y ha seguido a pies juntillas el guion adoptado por Mariano Rajoy, Soraya Saénz de Santamaría y Juan Ignacio Zoido, por una parte, y por el exsecretario de Estado de Seguridad, José Antonio Nieto, por otra.

En una misma frase, Millo era capaz de decir una cosa y la contraria: "No conozco las actuaciones de los Mossos en ese periodo, pero creo que no hubo, prácticamente"

En algunos casos, como cuando se refería a la "alineación política" entre el exmajor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluis Trapero, y el Govern, calcaba las palabras del exnúmero dos de Interior, que también reutilizaba para criticar la supuesta pasividad de los Mossos. En una misma frase, y en respuesta a las preguntas del fiscal Javier Zaragoza, era capaz de afirmar que no hubo actuaciones de los Mossos destinadas a parar el 1-O, el leitmotiv de su discurso, y a su vez que no conocía los detalles sobre sus operativos: "No conozco las actuaciones de los Mossos en ese periodo, pero creo que no hubo, prácticamente". Según su relato, Trapero y Joaquim Forn, conseller de Interior, le trasladaron su voluntad de que la Policía y la Guardia Civil abandonaran Catalunya

A su vez, Millo secundaba la línea del Ejecutivo Rajoy, e incidía en que la culpa de lo ocurrido el 1-O fue únicamente de la Generalitat, por mantener la convocatoria del referéndum -al que él no quería referirse con esa palabra, como Rajoy y Santamaría-. Fue el Govern quien propició el "clima de violencia" de la jornada del referéndum, sostenía.

Según su relato, advirtió a Puigdemont de que estaba siguiendo un "plan suicida", que iba a "perjudicar mucho al conjunto de la sociedad catalana". Incluso, Millo reversionaba las palabras de Oriol Junqueras para invertir el escenario que el exvicepresident de la Generalitat describió en su declaración como acusado: el delegado del Gobierno quería dialogar, ha afirmado, pero encontró "una silla vacía": la de la Generalitat.

La DUI "no era broma", según Millo: "Nadie pensó que era simbólica"

Y, en contra de lo manifestado por todos los acusados hasta la fecha, pero en línea con lo que expresó Santamaría, Millo consideraba que la DUI no fue una declaración simbólica, sino que iba "en serio": "No era una broma". "Nadie en Catalunya pensó que era simbólica".

"La trampa del Fairy" y otras técnicas contra policías

Por otro lado, Millo ha puesto mucho énfasis en remarcar que hubo violencia en el procés -"De pacífico no tiene mucho"-, como hubo "acoso e intimidación", siempre sin poner ejemplos concretos, en genérico. Hubo "ataques a personas, hostigamiento, lanzamiento de objetos, incluso incendiarios", repetía.

Millo tilda de "ejemplar" la actuación policial el 1-O y sólo se refiere a dos casos de heridos, los dos falsos, afirma

Según su relato, desde el 10 de septiembre de 2017, y hasta noviembre de ese año, se produjeron entre 100 y 200 acciones con un "componente violento evidente", siempre como consecuencia del "clima" generado por la Generalitat, el Parlament y las organizaciones sociales, también en genérico, y donde incluía a los CDR, "algunos violentos": las tres patas del procés según el auto del juez instructor, Pablo Llarena. Se trasladó la sensación de que existía un "ataque" a las instituciones catalanas, y por eso se llamó a defenderlas: "El mundo al revés", afirmaba el exdelegado del Gobierno y exdiputado del PP.

Así, más allá de acusar a Puigdemont de lanzar "murallas" de personas violentas contra los agentes, Millo ha basado su discurso sobre el 1-O en la crítica a la población que intentó impedir la actuación policial, pasando por los "engañados" por el Govern y por quienes agredieron a los agentes. Donde la ONU, el Consejo de Europa o Amnistía Internacional ven cargas desproporcionadas, Millo apreciaba un uso "ejemplar" de la fuerza por parte de policías y guardias civiles, y sólo se refería a dos casos de agresiones a ciudadanos, los dos falsos, según su testimonio.

"Vimos ejercer la violencia contra agentes de manera clara, en un choque evidente", dijo Millo

Negaba haber tenido traslado por parte de la Generalitat de la cifra oficial de heridos -que fue "evolucionando" incluso el día después, decía-, y negaba haber visitado a los heridos. Negaba además haber pedido disculpas por estas cargas -"Nada más lejos de mi voluntad"-, como se interpretó en una entrevista con TV3, y sólo admitía que estas imágenes fueron "desagradables", como siempre que actúan los antidisturbios.

Por contra, Millo aseguraba haber escuchado "estremecedores testimonios" de los agentes: "Pude ver un chaleco antibalas rajado de extremo a extremo, y eso no se puede hacer con una uña"; "dedos rotos", contusiones. Se dio "la utilización de artes marciales para patear en la nuca", apuntaba.

Según su relato, uno de los agentes incluso reconoció haber caído en "la trampa del Fairy": los ciudadanos concentrados habrían vertido detergente en el suelo para hacer que los policías resbalasen, y para "patearles la cabeza" cuando estuvieran en el suelo, explicaba. "Vimos ejercer la violencia contra agentes de manera clara, en un choque evidente", resumía.

En este punto, el presidente del Tribunal, Manuel Marchena, intervenía para exigir que no hubiera "actos de aprobación ni desaprobación en la sala", incluyendo en esta categoría las "sonrisas irónicas". El interrogatorio se ha prolongado durante casi cuatro horas, con Millo visiblemente relajado ante las preguntas de la Fiscalía, y mucho más dubitativo ante las cuestiones de las defensas.


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