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La mujer de Villarejo se hizo pasar por cazatalentos para captar a una informante

Gemma Alcalá está imputada por cohecho y revelación de secretos en el caso Tándem. 

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El excomisario de la Policía Nacional José Villarejo, en una foto de archivo. EFE

La mujer del excomisario José Villarejo, Gemma Alcalá, se hizo pasar por una "head hunter" (cazatalentos) para conseguir que una trabajadora de un bufete de abogados se convirtiera en informante de su marido, en una conversación telefónica que fue grabada y de la que ella dice no acordarse.

Alcalá, imputada por cohecho y revelación de secretos en el caso Tándem, fue interrogada el pasado 6 de julio por esta llamada telefónica, cuyo audio se halló dentro de un lápiz de memoria encontrado en un registro a una casa de Boadilla del Monte (Madrid) que usaba Villarejo.

En ese interrogatorio, al que ha tenido acceso, el juez Diego de Egea le advirtió de que esa llamada podía ser constitutiva de delitos de usurpación de identidad y "quizás" coacciones, tras lo que se reprodujo la grabación ante los fiscales y el abogado de la mujer.

La llamada, que los fiscales de Tándem enmarcan en 2012 o 2013, se la hizo Alcalá a Elena T., empleada de un bufete escindido de otro despacho de abogados cuyos dueños sospechaban que les habían quitado clientes contrataron a Villarejo para que les espiara, un encargo que el excomisario bautizó como el proyecto Iron y que da nombre a una pieza de Tándem.

La llamada comienza así:



Elena: ¿Dígame?

Gemma: Sí, buenos días, quisiera hablar con Elena por favor.

Elena: ¿De parte de quién?

Gemma: Eeeh, de parte de Ana Arias.

Elena: Ummm, no me suena nada, pero dime.


A continuación, la mujer de Villarejo, titubeante, explica que le llama para ver si hay posibilidad de reunirse con ella. "Eeeeh, yo soy una profesional, un "head hunter", es decir, que selecciona a profesionales con cierto, con un perfil singular, y tengo un encargo para ponerme en contacto con usted para ofrecerle una propuesta laboral".

"Pero si yo no tengo en ningún sitio mi currículum echado ni nada", le responde Elena, a lo que Gemma contesta que ella no maneja "esos matices" de cómo le han llegado sus datos, que simplemente se los han proporcionado para ponerse en contacto con ella y exponerle "la oferta".

"Yo no se si es a través de un currículum, de dónde de vienen esos datos, pero yo los tengo y por eso me estoy poniendo en contacto", se explica Gemma, y cuando Elena le pide que le diga de qué trata la oferta, responde: "Telefónicamente no estoy autorizada, Elena, me supongo que esta relacionada con el sector en el que usted está".

Elena se resiste y le comunica que ya tiene trabajo, que está a gusto en él e insiste en que no ha echado el currículum a ningún sitio, y Gemma le insiste en que "merecería la pena por lo menos escuchar" la oferta "porque ya le anticipo que quizás no sería incompatible con lo que está haciendo".

La conversación acaba con Elena afirmando que ya le llamará si está interesada, y Gemma insiste en que su nombre es Ana Arias y que si quiere ponerse en contacto con ella en relación a la supuesta oferta laboral lo tiene que hacer esa misma semana.

El juez interrogó a la mujer de Villarejo, que figuraba como administradora de numerosas empresas de su marido, acerca de esa comunicación, que dijo no recordar. "Tiene que ser de hace mucho tiempo (...) No recuerdo exactamente ni con qué fines ni nada, simplemente supongo que se me dio una instrucción y la hice".

Preguntada sobre quién le pudo dar esa instrucción, señaló a su marido o al socio de éste Rafael Redondo. "Yo creo que los únicos que me podrían pedir ese favorcillo son personas cercanas a mí", argumentó.

En el lápiz de memoria donde se encontró esta grabación se halló otra de Rafael Redondo en la misma línea y relacionada con ese proyecto Iron.

En este audio de 2013, Redondo, que fue detenido en Tándem y está en libertad bajo fianza, habla con los responsables del despacho rival Patricia K. y Miguel A. y se hace pasar por un tal Javier Hidalgo.

Según un informe policial que recoge esta grabación, que se produjo en el despacho de Patricia K., Redondo explica que su empresa, Hidalgo Comunicación, representa a una empresa familiar relacionada con patentes que se quiere introducir en España y que busca un despacho "de referencia" para usarlo como "puente logístico".

Patricia le contesta que no tienen ningún interés en fusionarse con ninguna empresa, ante lo que Redondo insiste en que pueden colaborar con la rama norteamericana de la empresa, una posibilidad que niegan ambos.

En un último intento de sacar información, el socio de Villarejo les pregunta "cómo andan de financiación", Miguel le dice que bien e insiste en que el proyecto no les interesa.

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