Público
Público

La negociación de los Presupuestos Iglesias trata de engrasar el bloque de la investidura para dificultarle al PSOE que recurra a Cs en los Presupuestos

Sus reuniones con ERC y Bildu han tenido lugar precisamente un día antes de que la vicepresidenta Calvo se reúna con los de Inés Arrimadas para ver el calendario legislativo. Tanto la formación vasca como la catalana coinciden con Iglesias en reforzar el bloque de la investidura para garantizar la estabilidad del Gobierno en base a políticas progresistas.

Pablo Iglesias en el Congreso
El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, este miércoles en el Congreso / EFE

alejandro lópez de miguel / alexis romero

Las reuniones de Pablo Iglesias con ERC y Bildu, este miércoles, parecen haber cumplido parte de sus objetivos. El vicepresidente segundo y líder de Unidas Podemos convocó durante la mañana a sus respectivos portavoces (Gabriel Rufián y Mertxe Aizpurua) para tender puentes con ambas fuerzas, fundamentales en el bloque de investidura, constatar que tienen buena "predisposición" a negociar su apoyo a los Presupuestos para 2021, y, fundamentalmente, para cerrar la vía Ciudadanos.

Con estos encuentros, anunciados por Unidas Podemos a su socio de coalición pero no ideados conjuntamente, se trata de trasladar toda la presión al PSOE, visibilizando que existe una artimética parlamentaria que pasa por recurrir a los apoyos de la izquierda, en lugar de apostar por el entendimiento con el partido de Inés Arrimadas. "Los números dan, y la pregunta es: ¿Para qué se quiere a Cs en los Presupuestos cuando ya hay una mayoría progresista?", defendió este miércoles de forma clara Aizpurua.

Con mayor o menor vehemencia en sus respectivas declaraciones, y con algún traspié (dos veces ha excluido a Cs, para luego precisar que no excluye, pero que ve difícil el entendimiento), Unidas Podemos lleva meses tratando de dirigir la negociación de las cuentas públicas hacia las bancadas de la izquierda del Congreso de los Diputados. Al mismo tiempo, la estrategia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pasa por escenificar que el Ejecutivo quiere unidad, y que sean otros quienes corran con el coste de no lograrla.

En esta ocasión, además, Iglesias ha dejado que sean ERC y Bildu quienes trasladaran el mensaje clave: pueden contar con sus 18 escaños (13 y 5, respectivamente) para pactar unos Presupuestos de izquierdas, pero es inviable que estos votos se sumen a los 10 que tiene Ciudadanos. A eso se añade que formaciones como el PNV, Más País o Compromís (los dos últimos han criticado que Iglesias no les convoque) forman parte del bloque de investidura; pueden entenderse con ERC y Bildu, pero están muy lejos de las posiciones de Arrimadas.

En esencia, este es el mensaje que han trasladado los de Rufián y los de Aizpurua, mientras desde la vicepresidencia segunda se conformaban con mandar un escueto comunicado resaltando la buena predisposición que Iglesias aprecia en ambos portavoces. El mero hecho de que se reunieran en este contexto ya era un mensaje.

Y el hecho de que Iglesias convocara estas reuniones después de que la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, anunciase una ronda de contactos con todas las fuerzas, en calidad de ministra de Relaciones con las Cortes, ya era otra declaración de intenciones. Teóricamente, ninguna de estas citas está directa o únicamente relacionada con los Presupuestos, pero el contexto es clave.

Objetivo a largo plazo: una legislatura estable

Según el propio vicepresidente segundo, él mismo acordó con Sánchez que no habría reuniones con otros partidos hasta que hubiera un documento pactado entre PSOE y Unidas Podemos, y aunque el Partido Socialista se esforzase por normalizar estos contactos, también dejó ver que la voz cantante en las cuentas debe llevarla la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. En cualquier caso, el PSOE huye de las fotos con Bildu, y en este caso Iglesias ha facilitado el acercamiento sin tener que asumir este coste, aprovechando además para presentarse como puente con estas fuerzas de izquierdas.

Teniendo en cuenta que la ministra de Hacienda (PSOE) y el secretario de Estado de Derechos Sociales (UP) se están reuniendo esta semana para tener armado el borrador presupuestario antes de final de mes, era difícil concretar detalles sobre las cuentas públicas.

Sí han abordado  cuestiones como que el Ejecutivo sigue apostando por la mesa de diálogo y por rebajar la tensión como vías para encauzar la situación en Catalunya; la importancia de que cumpla sus compromisos con Bildu para derogar la reforma laboral, y, sobre todo, como la importancia de reparar los puentes entre el Gobierno y sus potenciales aliados, especialmente deteriorados durante la etapa más aguda de la pandemia del coronavirus.

Desde el bloque de investidura han reclamado con insistencia al Ejecutivo que consensuase sus propuestas en lugar de llevarlas empaquetadas y listas para ser votadas al Congreso; y que no abriese dobles y triples vías de negociación, también con la derecha, para apostar por sus aliados naturales.

No es solo Ciudadanos sí o no; es que desde hace meses Unidas Podemos reclama al PSOE que vuelva la vista hacia estas fuerzas, porque son las únicas que pueden garantizar la estabilidad de la legislatura. Y, aún más allá, es el horizonte que quieren dibujar estas fuerzas progresistas a largo plazo, en un intento por evitar que el PSOE vuelva a caer en la tentación de acercarse a Ciudadanos.

Los partidos del bloque de la investidura rechazan la "geometría variable" defendida por el PSOE

Los partidos que conforman el bloque de la investidura rechazan desde el principio la "geometría variable" defendida desde el Ejecutivo, y ven una incompatibilidad insalvable en una mayoría que los incluya a ellos y a Ciudadanos.

"La pandemia reveló muchas cosas, y en el peor momento de la crisis sanitaria advertimos a Sánchez de que había dos modelos para salir de ella: un modelo progresista, con las fuerzas de izquierdas, que rompiera con la lógica neoliberal con la que se abordó la crisis de 2008; y el modelo de siempre, en el que está Ciudadanos rechazando cuestiones de justicia fiscal que favorecen a los mismos de siempre. No era un mensaje para presionar al Gobierno, ni tampoco lo es ahora, es lo que decidirá el futuro de la legislatura", explican fuentes del bloque de la investidura.

Romper la idea de la geometría variable en un PSOE que, según estas mismas fuentes, "se habría apoyado en Cs en la investidura si hubieran sumado una mayoría suficiente", es clave para algunas de las formaciones del bloque, que insisten en que "no es posible, como pretendió Sánchez durante las prórrogas del estado de alarma, sacar adelante algunas políticas sociales con la izquierda de la Cámara mientras pactas la política territorial con la derecha ¿Con quién hablaría el PSOE, si tuviera la oportunidad de elegir, si resulta que al final se piden algunos recortes desde Bruselas?"

La ronda de contactos de Calvo

Por su parte, y en calidad de ministra de Relaciones con las Cortes (como se ha ocupado de destacar ella misma), Calvo se reunió el lunes con el PP; el miércoles con ERC, Más País y Compromís, y este jueves hará lo propio con Cs.

Y, si bien el encuentro del lunes con el PP cuadra con su objetivo de rebajar la tensión política, los del miércoles fueron fundamentalmente protocolarios, con mención al calendario legislativo (aprobado el pasado martes por el Gobierno). Aunque se presupone que en las reuniones hubo menciones a los Presupuestos, no ha trascendido un solo detalle concreto, dado que todavía no hay un borrador (el Ejecutivo ni siquiera ha llevado a la Cámara el techo de gasto y la senda de déficit, la antesala del proyecto presupuestario).

Más noticias de Política y Sociedad