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El negocio de la guerra El Gobierno Vasco subvenciona la empresa que fabrica motores para los cazas saudíes

ITP, la compañía presidida por el ex ministro del PP Josep Piqué, cobró cerca de medio millón de euros entre 2017 y 2019. Elkarrekin Podemos y Ongi Etorri Errefuxiatuak reclaman que el Ejecutivo autonómico deje de apoyar a la industria militar.

Un hombre lleva en brazos a una niña herida en un bombardeo de la coalición saudí contra Yemen en agosto de 2017. Khaled Abdullah / REUTERS

En Yemen llueven bombas. Desde marzo de 2015, la coalición liderada por Arabia Saudí ataca ferozmente a la población civil, lo que ha dejado ya, según cifras oficiales, más de 200.000 muertes. Los cazas saudíes que forman parte de estas operaciones llevan motores fabricados en parte por ITP, la multinacional que dirige el ex ministro del PP Josep Piqué. Durante los últimos tres años, esa misma compañía ha recibido subvenciones del Gobierno Vasco.

Elkarrekin Podemos acaba de registrar una moción en el Parlamento Vasco para pedir, precisamente, que el Ejecutivo autonómico deje de financiar a quienes fabrican armas para la guerra. En el caso de ITP, los apoyos económicos suman en tres años casi medio millón de euros: 167.000 euros en 2017, 145.000 en 2018 y otros 183.000 en 2019.

Según ha podido confirmar Público, estas subvenciones fueron otorgadas en el marco del programa Hazitek del Gobierno Vasco y estaban destinadas al proyecto “Taldea”, dirigido a desarrollar “las tecnologías de fabricación avanzada que permitan realizar en producción, mayoritariamente dedicada a exportación, las turbinas de alta velocidad de los futuros motores aeronáuticos de los segmentos de medio y alto empuje, velando siempre por la integridad del producto y la eficiencia del proceso”. Estas subvenciones aparecen detalladas en la página 7 de la resolución dictada el 11 de enero de 2018 por el Departamento de Desarrollo Económico e Infraestructuras del Gobierno Vasco, en la que se publicaba precisamente la relación de beneficiarios de este programa.

“Con ITP estamos ante un nuevo ejemplo de incumplimiento de la Ley de ‘Carta de Justicia y Solidaridad de los países empobrecidos’, que en su artículo 3.3 dice que 'en sus políticas de promoción y apoyo a las empresas, el Gobierno Vasco no colaborará de ninguna forma con aquellas personas físicas o jurídicas dedicadas a la producción, comercialización y financiación de armas'”, advierte Iñigo Martínez, parlamentario de Elkarrekin Podemos y responsable adjunto del área Internacional de Izquierda Unida.

Según publicó el pasado 24 de noviembre eldiario.es, la empresa que preside Piqué participa en el “diseño, fabricación, montaje, ensayos y soporte en servicio” del motor empleado por los cazas saudíes que, según ese medio, forman parte de los ataques contra Yemen.

En tal sentido, Martínez advierte que la mayoría de los motores fabricados por ITP van a parar al Reino Unido, y allí los montan en el Eurofighter”, el avión que Arabia Saudí ha utilizado en bombardeos contra la población yemení.

“No puede ser que hagamos documentos o grandes declaraciones sobre desarrollo humano sostenible, y luego nos dediquemos a fomentar empresas de armamento, algo que ocurre no solamente en el caso de ITP”, destaca Martínez, quien reivindica la reconversión de las empresas dedicadas a la “industria de la guerra”. “Nadie quiere el cierre de esas fábricas, sino la transformación de esos sectores”, apunta el parlamentario. La moción de Elkarrekin Podemos será puesta a consideración del Parlamento Vasco en febrero próximo, tras el receso navideño. 

El "orgullo" del lehendakari

El pasado 13 de noviembre, el lehendakari Iñigo Urkullu asistió a la inauguración de la nueva planta de ITP Aero en Derio (Bizkaia). “Las nuevas instalaciones han contado con una inversión de más de 14 millones de euros y dan respuesta a la gran demanda de Externals en el mercado aeronáutico, componentes utilizados en el recubrimiento de motores aeronáuticos, como los sistemas de fluidos, estructuras y otros elementos”, destacaba la compañía en un comunicado. Señalaba además que la planta de Derio está ya “en pleno funcionamiento y actualmente emplea a 115 trabajadores, con previsiones de incrementar hasta los 160 puestos de empleo”.

“Compartimos con orgullo el aniversario de esta multinacional vasca que, en 30 años, se acerca a los 900 millones de facturación, está presente en cinco países y cuenta con 4.000 personas empleadas. Gracias a su actitud de mejora continua es hoy la empresa líder de motores y componentes aeronáuticos del Estado y la novena compañía de su sector en el mundo”, dijo entonces Urkullu, según reflejó ITP en su nota de prensa.

En ese texto se indicaba además que “ITP Aero es la empresa de motores y componentes aeronáuticos de España y la novena compañía del sector en todo el mundo. Con más de 30 años de crecimiento sostenido, la compañía apuesta por la innovación y el desarrollo de tecnología propia como principales ventajas competitivas”. “ITP Aero está presente en todo el ciclo de vida del motor de aviación, desde I+D hasta soporte en servicio, y cuenta con más de 3.800 empleados en cinco países y una facturación de 880 millones de euros en 2018. ITP Aero es una corporate entity del Grupo Rolls-Royce”, añadía.

"Matar limpio"

En ese contexto, la plataforma Ongi Etorri Errefuxiatuak presentará este viernes sus alegaciones contra el informe el “comercio y exportación de armas en Euskadi y el papel de las instituciones vascas para la mejorar de la transparencia y el control de las exportaciones” que hace algunas semanas publicó el Gobierno Vasco. En ese documento, el Ejecutivo planteaba la creación de “un Código de Conducta y de Transparencia Marco sobre las buenas prácticas comerciales, que se aplicaría en las empresas vascas del sector que se adhieran voluntariamente a esta iniciativa”.

En tal sentido, Ongi Etorri Errefuxiatuak considera que “si el Gobierno Vasco tiene voluntad real puede condicionar la producción y comercio de esta industria que atenta contra los derechos humanos”. A su juicio, el documento del Ejecutivo autonómico “plantea sin ningún pudor algo así como que se ofrezcan incentivos para que este negocio pueda ‘matar limpio’ o ‘matar con una cierta ética’ bajo un supuesto Código Marco al que las empresas podrían acogerse. Si no fuera tan serio, podría parecer una broma”.