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El nuevo líder del PP Casado presume de mano dura y empieza su mandato en el PP entre tambores de guerra

"No admitiré corrientes internas en el PP", advirtió este jueves el líder de los conservadores. Pese a las promesas de integración, los partidarios de Soraya Sáenz de Santamaría incluidos en el organigrama no forman parte de su núcleo duro, y sólo se quedan con una de las seis vicesecretarías en liza; es de nueva creación y no fue mencionada en la reunión de equipos de este miércoles. En el entorno de la exvicepresidenta se muestran críticos, pero destacan que todos son compañeros de partido y prometen no poner palos en las ruedas.

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Casado. EFE

"Integración real y al máximo nivel"; ésta era la promesa de Pablo Casado a su llegada al XIX Congreso del PP que lo catapultó a la Presidencia del partido. También fue una consigna muy repetida en campaña, pero para una parte del partido la realidad es otra, y no lo ocultan.

Este jueves, tras constatarse el descontento de la que fuera su rival, Soraya Sáenz de Santamaría -y de su entorno-, por cómo ha gestionado la integración de quienes lograron un 43% de los votos de los compromisarios del PP este sábado, Casado ha decidido dar un golpe sobre la mesa y dejar claro quién tiene el control del partido: "No admitiré corrientes internas en el PP", advertía.

El equipo de Santamaría: "Para eso no se hace una reunión de integración. Puedes hacer desde el despacho todas las llamadas"

Desde Barcelona, tras la primera reunión del Comité Ejecutivo Nacional, Casado se ha jactado de que "la mitad" de la nueva estructura orgánica del PP la integran personas vinculadas a candidaturas de sus rivales en el proceso congresual. Dejaba en segundo plano que la mayoría de dirigentes de primer nivel "integrados" están estrechamente ligados a María Dolores de Cospedal y apoyaron al nuevo presidente del PP en la segunda vuelta: de las seis vicesecretarías del partido dos son para cargos cercanos a la exsecretaria general, y sólo una para el entorno de Santamaría -la Vicesecretaría de Política Social, en manos de Cuca Gamarra-. A Santamaría aún le ofrece ser vocal en el Comité, algo que ella ha rechazado hasta la fecha.

Fuentes del equipo de la exvicepresidenta del Gobierno aseguran a Público que esta vicesecretaría no llegó siquiera a mencionarse en la reunión del miércoles entre los equipos de Santamaría y Casado: tras la "oferta infumable" y "contraria" a lo prometido por parte del entorno del líder del PP, sostienen que Gamarra, alcaldesa de Logroño, recibió la oferta de este cargo este mismo jueves. Afirman que esto persigue "maquillar" que la integración no es real, como también aseguran que quedó probado el miércoles. "Para eso no se hace una reunión de integración. Puedes hacer desde el despacho todas las llamadas", apuntan.

Aseguran que la Vicesecretaría de Gamarra ni siquiera fue mencionada en la reunión del miércoles: es para "maquillar" la ausencia de integración, dicen

Además, explican que ni Gamarra, que anunció su respaldo a Santamaría cuando ya estaba en marcha la campaña, ni los perfiles que se han incluido como secretarios y secretarias de áreas, forman parte del núcleo duro de la exvicepresidenta: en total suman una decena, de un total de 51 cargos repartidos en el nuevo organigrama. El círculo de confianza de Santamaría -José Luis Ayllón, Fátima Báñez, Alfonso Alonso o Íñigo de la Serna- ha declinado formar parte de este organigrama. "No podrá vender que ha hecho una estructura de integración", critican.

En este escenario, lamentan que no se les haya consultado el relevo de los portavoces parlamentarios, o que incluso se haya criticado la ausencia de Santamaría en el Comité de este jueves, en Barcelona, cuando ni siquiera forma parte de este órgano -sí es integrante nato Alfonso Alonso, presidente del PP vasco, que tampoco ha asistido-. La sensación de este equipo la resumía el jueves el propio Ayllón en una entrevista en la Cadena Ser: "Estamos ante una situación de no saber ganar". Minutos después, y en la misma emisora, Javier Maroto, flamante vicesecretario de Organización, negaba la mayor. 

El contraste entre gestos y hechos

Tras una campaña llamando a la integración, y ante los gritos de "¡Unidad, unidad!" en el Congreso, el nuevo presidente del PP se reunió el miércoles con Santamaría para estudiar esta confluencia, antes del encuentro entre equipos. A su llegada a la reunión ella pidió un trato "digno y proporcional" a los resultados logrados en el Congreso -hoy su entorno matiza que no exigió un 43% de los puestos-, y él accedió a su petición de celebrar un nuevo encuentro entre equipos.

Por parte de Casado asistieron el propio MarotoTeodoro García Egea, nuevo secretario general del PP, mientras que por Santamaría lo hicieron Ayllón, exjefe de Gabinete de Mariano Rajoy en Moncloa y Báñez, exministra de Empleo. Durante la mañana, en pleno, fue posible ver a Casado con Báñez, o a Santamaría y Cospedal conversando en los pasillos, pero el equipo de la primera insiste en que no se han cumplido las promesas de integración anunciadas.

En concreto, el equipo de Casado quería contar con dos destacadas figuras: la propia Báñez y el también exministro de la Serna: "Pidieron a Báñez y a de la Serna con nombres y apellidos, y sólo para ser secretarios de área. Ni siquiera ofrecieron una vicesecretaría, algún coordinador", lamentan.

En la misma línea, sostienen que la petición de una mayor representatividad no obedece a ambiciones personales, sino a la voluntad de exhibir que el PP "va en bloque", que la integración es total y "de abajo a arriba" -esto es, contando también con las figuras con menor presencia mediática-.

No obstante, recuerdan que todos los integrantes de la nueva dirección son miembros del PP, y por tanto tienen buenos perfiles, sostienen. También prometen no poner palos en las ruedas a la dirección de Casado -"Santamaría ha dicho que no va a ser un problema"-, pero no dejan de señalar que los anteriores presidentes del PP fueron elegidos con un 80 o un 90% de los apoyos -es la primera vez que votan los militantes-. Haber integrado reforzaría al PP a escasos meses de las autonómicas y municipales, culmina este relato. "No podrá vender que ha hecho una candidatura de integración", insisten.

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