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Pablo Casado PP El liderazgo de Casado, ensombrecido por el ascenso de figuras como Ayuso, Almeida o Feijóo

Pablo Casado lleva dos años y medio al frente del Partido Popular. Y, sin embargo, su liderazgo no termina de afianzarse. Según el CIS, los propios votantes del PP cada vez lo valoran peor, unido a que su gestión les genera mayor desconfianza.

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, junto a la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso y su homólogo en la Xunta de Galicia, Alberto Nuñez Feijóo.
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, junto a la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso y su homólogo en la Xunta de Galicia, Alberto Nuñez Feijóo. EFE

marta monforte

Pablo Casado lleva dos años y medio al frente del Partido Popular. Y, sin embargo, su liderazgo no termina de afianzarse. De poco le ha servido haber colocado a su círculo de confianza en la dirección del partido, las imposiciones en las delegaciones territoriales o los cambios en las estructuras locales. Su proyecto no convence ni si quiera dentro de su formación. Una voz autorizada en el partido señala a Público que "cualquiera del PP que tenga más protagonismo" que Casado ya "se vuelve peligroso para Génova".

El politólogo Eduardo Bayón, editor de Debate21 y consultor en comunicación política, asuntos públicos y estrategia, explica que Casado tiene un "preocupante problema de liderazgo" porque "está viendo como los propios votantes del PP cada vez lo valoran peor", según la evolución de los datos ofrecidos por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Según el último sondeo, el PP baja ligeramente respecto al anterior, un 0,3%, mientras el partido ultraderechista Vox sube 0,7 puntos.

 "Si tras las generales de 2019 sus propios votantes le otorgaban una media de 6,6, un año después este mismo dato ha caída hasta el 4,3, protagonizando así un constante descenso durante los meses de 2020", señala Bayón en el citado blog. También hace hincapié en el aumento de la desconfianza entre su propio electorado: el 30,8% del electorado popular que manifestaba en enero de 2020 tener "poca" o "ninguna" confianza en Casado, se ha duplicado hasta el 62% en noviembre.

A juicio del politólogo, "el mayor problema del PP es que da la sensación de no saber a qué jugar, es decir, presenta una indecisión sobre si desplazarse hacia el centro, ocupar el espacio de Ciudadanos y evitar que el PSOE pueda captar más votante moderado, o si por el contrario se impone a Vox en la derecha".

Feijóo, Almeida y Ayuso, las figuras más 'populares' del PP

Es el caso del "eterno favorito" para presidir el PP, Alberto Nuñez Feijóo, que en su día fue clave para la victoria de Casado frente a la exvicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. A día de hoy todavía hay quien cree que el gallego estaría dispuesto a dar un paso al frente en el caso de que Casado sufra otro revés electoral. Otros en el PP opinan que su tren ya pasó.

Lo cierto es que el gallego sigue ejerciendo cierta presión sobre Casado. La holgada victoria de Feijóo en las elecciones gallegas reavivó el debate en el seno del partido sobre el rumbo que debía tomar la formación. Con su cuarta mayoría absoluta consecutiva el presidente de la Xunta se convirtió en el barón de los barones, un "intocable", según fuentes populares. Feijóo venció pero para ello tuvo que esconder las siglas del PP en sus mítines. Un gesto que no pasó desapercibido a Génova. No era la primera vez.

Feijóo no es el único que despierta más simpatías -internas y externas- que Casado en el PP. A este club se le ha unido recientemente el alcalde madrileño José Luis Martínez-Almeida. Su talante pactista durante los peores meses de la pandemia -que se contrapone por completo al de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso- incrementó su popularidad. "Almeida el moderado" era una figura al alza en un PP necesitado de esa etiqueta.

El presidente del PP Pablo Casado y el alcalde de Madrid José Luis Martínez Almeida, durante su visita al CISEM, (Centro Integrado de Seguridad y Emergencias) en Madrid. EFE/David Mudarra/PP.

La dirección nacional del PP supo aprovechar su tirón tras la destitución de Cayetana Álvarez de Toledo de la portavocía en el Congreso, representante del ala más dura de los populares, en el mes de agosto. Génova creó un puesto específicamente para Almeida: el de portavoz nacional del partido, lo que le ha convertido, de facto, en el número 3 de los conservadores. Pero algunos opinan que se trata de un "regalo envenenado" por parte de Casado para que Almeida se "meta en algunos charcos" que de otra manera no pisaría. "Y así se evita las continuas comparaciones", asegura un diputado con amplía trayectoria.

Otra de las figuras emergentes en este último año ha sido la de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, aunque su perfil se contrapone por completo al de Feijóo y Almeida. Su modo de hacer política despierta recelos en las filas populares pero es también la dirigente más aplaudida por los votantes del PP escorados a la derecha, un perfil que los conservadores están perdiendo en favor de Vox. En Génova son conscientes de que la presidenta madrileña se siente cómoda polemizando y confrontado con el Ejecutivo central, aunque recientemente Casado ha tenido que desautorizarla tras unas declaraciones sobre el rey emérito.

Ayuso saca a relucir esa 'estilo propio' siempre que puede, el último ejemplo lo encontramos esta última semana, en la que la presidenta anunció que su Ejecutivo ampliaría los conciertos educativos a diez años. Una iniciativa que no replicarán el resto de autonomías presididas por el PP. Su estrategia no es casual y todos -dentro y fuera del PP- señalan a su jefe de gabinete, el todopoderoso Miguel Ángel Rodríguez que en su día aupó a José María Aznar a la Moncloa. En la sede de Génova 13 no acaba de convencer su estilo.

Aznar también duda del liderazgo de su 'pupilo'

El citado expresidente del Ejecutivo, uno de los padrinos políticos de Casado, aseguró que "ganarse los galones es responsabilidad de cada uno", en un evento telemático celebrado en el mes de octubre bajo la atenta escucha de dos de los miembros de la dirección nacional del PP: el vicesecretario de Territorial, Antonio González Terol, y el de Comunicación, Pablo Montesinos.

Aznar evitó afirmar que Pablo Casado es el líder que la formación conservadora necesita. "Es el líder que tiene el PP en este momento", respondió cuando fue preguntado por esta cuestión. Según pudo averiguar Público por voces cercanas al expresidente, Aznar cree que su pupilo encadena errores desde hace meses y no está sabiendo defender con firmeza la posición del PP. "Su liderazgo es débil para la gran tarea de luchar contra quien quiere destruir las instituciones".

El propio Casado trabajó en FAES a las órdenes de Aznar en calidad de director de gabinete, recomendado por la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Una relación que continuaron cultivando a lo largo de los años. "Si alguna vez me tiene que renovar alguien, que sea Pablo Casado", dijo Aznar en un mitin electoral en 2015, en una clara advertencia a Rajoy. Después de que Casado llegara al poder acercó de nuevo Aznar a la formación conservadora, pero en los últimos meses ambos han mantenido las distancias.

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