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Pacto Gobierno-Podemos Sánchez necesita los votos de ERC y PNV, y al menos la abstención de PDECat, para aprobar los Presupuestos

El presidente del Gobierno volverá a implicarse personalmente en conseguir los apoyos que todavía le hacen falta, aunque está en manos del president de la Generalitat, Quim Torra, poder tumbar las Cuentas del Estado para el próximo año

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, entra en el Hemiciclo del Congreso de los Diputados, para la sesión de control al Ejecutivo. REUTERS/Susana Vera

El acuerdo alcanzado este jueves entre el Gobierno y Unidos Podemos para los Presupuestos Generales el Estado de cara a 2019 no le es suficiente a Pedro Sánchez para su aprobación y, ahora, necesita al menos los votos a favor de ERC y PNV, más las abstención de PDECat, para que salgan adelante.

En segunda votación en el Congreso, los Presupuestos son aprobados o decaería el previsible veto que venga del Senado si el proyecto del Gobierno obtiene más votos a favor que en contra. A día de hoy, parece seguro que votarán a favor los parlamentarios del PSOE (84), Unidos Podemos (67), Compromís (4) y el diputado de Nueva Canaria que tiene el compromiso de apoyar a los socialistas. En total sumarían 156 votos.

En contra, ya han anunciado que se posicionarán los 134 diputados del PP -incluyendo a UPN y al Foro Asturias- y los 32 de Ciudadanos, lo que sumarían un total de 169 votos desfavorables.

Para superar esta barrera, el Gobierno necesita imperiosamente los votos a favor de ERC (9 diputados) y de PNV (5), con lo que alcanzarían 170 votos a favor de las Cuentas del Estado. En este caso, ni aunque la diputada de Coalición Canaria se sumase al voto en contra peligraría la aprobación de los Presupuestos, ya que en caso de empate, a la tercera votación, no saldría el previsible veto que venga de la Cámara Alta.

Pero, además de conseguir el voto a favor de republicanos y vascos, Sánchez debe garantizarse al menos la abstención de PDECat, porque si los nacionalistas catalanes se suman al “no”,  quienes son contrarios al proyecto presupuestario tendrán mayoría absoluta.

Los portavoces de ERC, Joan Tardá, de PDECat, Carles Campuzano, y de PNV, Aitor Esteban, en los pasillos del Congreso de los Diputados. E.P.

Por ello, el ultimátum de Quim Torra para garantizar la estabilidad del Gobierno sigue muy vigente, porque de lo que haga su grupo parlamentario en el Congreso dependerá que haya o no Presupuestos.

Optimismo en el Gobierno

Pese a este escenario, en el Gobierno hay optimismo de que se aprobarán las Cuentas Públicas. El propio presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, se va a implicar muy a fondo (como ha hecho con Podemos) tanto en convencer a ERC y PNV de que le den su apoyo, como en intentar que PDECat no bloquee los Presupuestos.

El PNV parece estar más abierto al acuerdo, mientras que ERC sigue manteniendo que no negociará con la situación penal y judicial de los presos independentistas. Y a Sánchez no le sirve una abstención del partido republicano.

No obstante, Sánchez también va a buscar el apoyo de PDECat porque, además, desde el Ejecutivo se sabe que la mitad del Grupo Parlamentario no comparte las tesis de Torra de desestabilizar al Gobierno, y están más a favor de la negociación y el diálogo, sin ultimátum ni líneas rojas. No obstante, parece difícil que se pudiera romper la disciplina de voto si no hay un acuerdo previo.

Todo ello se irá viendo en los próximos dos meses, ya que el Ejecutivo mantiene su intención de presentar el proyecto de Presupuestos (que todavía no está elaborado) a finales de noviembre o principios de diciembre. Ahí será cuando empiece la verdadera negociación.

Hay que recordar que, aunque previamente se rechace el techo de gasto por la mayoría que tiene el PP en el Senado y no se llegarse a tiempo para reformar la Ley de Estabilidad para eliminar que sea esta Cámara la que tiene la última palabra en esta cuestión, esto no impediría la aprobación de los Presupuestos.

De hecho, la Ley de Estabilidad Presupuestaria en ningún momento establece que la aprobación el techo de gasto sea imprescindible para la aprobación del proyecto de Presupuestos, aunque su no aprobación si podría costarle al Gobierno “algún tirón de orejas” desde Bruselas.

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