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Pactos 26-M Normalizar a la extrema derecha: PP y Cs hacen de la necesidad virtud tras los pactos con Vox

El mismo partido que propone eliminar el acceso gratuito a la sanidad para los migrantes en situación irregular, la derogación de la ley de violencia de género, que aboga por poner "muros infranqueables" en Ceuta y Melilla, que veta a periodistas y que quiere ilegalizar los partidos independentistas, es el aliado natural de Casado y Rivera.

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El presidente del PP, Pablo Casado (d), y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, durante el acto de recuerdo a los 193 fallecidos en los atentados del 11M. /EFE

El Partido Popular y Ciudadanos necesitan a Vox para gobernar en territorios como Madrid, Murcia o Aragón. Conscientes de la vital importancia de la formación de extrema derecha para sumar —y tomando como precedente el caso andaluz— ambas formaciones enmarcan a Vox dentro de la "normalidad democrática" a pesar de los descalificativos empleados hacia los de Santiago Abascal en el pasado, cuando reconocían que Vox era un partido "populista que va de la mano de Le Pen", en palabras de Rivera, y de "extrema derecha", en palabras de Casado.

El mismo partido que propone eliminar el acceso gratuito a la sanidad para los migrantes en situación irregular, la derogación de la ley de violencia de género, la supresión de la sanidad pública las operaciones para el cambio de género y para el aborto, que aboga por poner "muros infranqueables" en Ceuta y Melilla, que veta a periodistas y que quiere, entre otras cuestiones, suspender las autonomías e ilegalizar los partidos independentistas, es el aliado natural de PP y Cs. Un aliado que, previsiblemente, entrará en el gobierno madrileño.

Ciudadanos pertenece a la familia europea de ALDE, un grupo que abandera formalmente la integración europea como seña de identidad frente a la extrema derecha y que apuesta por aislar a este tipo de formaciones —lo que se conoce como establecer un "cordón sanitario"— para que no lleguen al poder. El partido presidido por Albert Rivera decidió hace apenas una semana vetar a Vox de cualquier acuerdo de gobierno para dar "tranquilidad" al sector de la Ejecutiva más crítico con la derechización del partido.

Sin embargo y a pesar del veto de los de Rivera a la fórmula de gobierno tripartito con Vox, fuentes de la formación naranja admitían este mismo martes que su formación "valoraría" la posibilidad de que Vox entrase en el ejecutivo madrileño con la condición de que los de Abascal ocupen cargos intermedios que dependan de los 'populares'. Sin los 12 votos de Vox ni PP ni Cs pueden, por sí solos, gobernar en la región.

También el propio Albert Rivera asumió con "normalidad democrática" el resultado de la votación en la Asamblea de Madrid, donde fruto de las conversaciones cruzadas entre PP, Cs y Vox, los 'naranjas' obtuvieron la presidencia de la Cámara autonómica y la formación de extrema derecha ganó una vicesecretaría a cambio. "No es nada más que un acuerdo institucional para que los grupos estén presentes", explicó Rivera horas más tarde, aunque tuvo que rectificar cuando le señalaron que Más Madrid, con más diputados, se quedó fuera de la Mesa.

Aunque el líder de Ciudadanos en Madrid, Ignacio Aguado, negó haber dado sus votos a Vox en la votación de la Asamblea ni haber negociado previamente con Rocío Monasterio —su homóloga en la formación de extrema derecha— Inés Arrimadas, la portavoz en el Congreso, admitió que este intercambio era "normal": "Una cosa es la Mesa de las Asambleas y los Parlamentos autonómicos y otra cosa son los gobiernos. Es normal que haya acuerdos en la Mesa y que haya representatividad de diferentes partidos, y lo hemos defendido allá donde hemos tenido una posición de relevancia", subrayó la recién elegida diputada. 

El PP asegura que Vox "ya ha dejado las tonterías atrás"

El PP —que ya ha llegado un acuerdo con Vox en los 35 municipios en los que ambas formaciones tienen mayoría absoluta— tiene una posición "más cómoda" y "sin complejos" respecto a la extrema derecha, como reconocían este martes fuentes del entorno de Pablo Casado. Los 'populares' asumen que ejercerán de puente entre Cs y Vox y critican a los de Rivera por "decir que no y luego pactar con Vox en diferido".

"Contener el radicalismo" ese es el argumento utilizado por Génova para defender su acercamiento a Vox. A juicio de los 'populares',  su formación es necesaria para "limitar" las "ideas estridentes" y "tonterías" que proponga la ultraderecha: "Vox será lo que nosotros —Partido Popular y Ciudadanos— hagamos con ellos, si se parecen más a Trump o al Frente Nacional".

En la dirección del PP defienden que Vox es un "partido democrático y constitucionalista" que aboga por cuestiones que "ya están contempladas en la ley desde hace años" pero que ellos, por desconocimiento de las instituciones, ignoran. Consideran que los de Abascal han dado un giro en algunos de sus planteamientos desde las elecciones que "solo eran para hacer ruido en campaña". 

Además, los 'populares' esgrimen que la posición de Vox  y Ciudadanos les "sitúa en el centro" porque las dos formaciones se niegan a hablar entre ellas en público. 
A pesar de reconocer su "agradecimiento" por la "responsabilidad" del partido 'naranja' en las negociaciones —el PP es el socio prioritario por mandato de la Ejecutiva—,  desconfían de su estrategia: "Ciudadanos se está metiendo en un lío diciendo que Vox es muy malo, pero al final se tendrán que sentar con ellos para hablar y pactar. Nosotros no estamos deslegitimando a Vox", defienden.

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