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los pactos en el nuevo escenario Las derechas trabajan ya para mandar a la oposición al PSOE en Andalucía después de 36 años

El PP solo acepta a Juanma Moreno como presidente, mientras Ciudadanos explora sin éxito vías para hacer un Gobierno sin depender de Vox, que ya ha dicho que hará lo que haga falta para desalojar a los socialistas de la Junta de Andalucía

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El presidente del Partido Popular, Pablo Casado y el candidato a la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla. EFE

Las derechas, PP y Ciudadanos, trabajan ya para encontrar la mejor fórmula con la que sacar al PSOE del Gobierno de la Junta de Andalucía después de 36 años de gobiernos ininterrumpidos. Ambas formaciones suman, con el apoyo de los ultraderechistas de Vox, la mayoría absoluta. Y ni unos ni otros,  según dejaron bien claro ayer, van a perder esta oportunidad, única, de enviar a la oposición a Susana Díaz y a los socialistas.

Juanma Moreno, el presidente del PP en Andalucía, y Juan Marín, el de Ciudadanos, han hablado por lo menos en una ocasión después de la noche electoral que ha provocado el fin de la hegemonía socialista en Andalucía. Y Pablo Casado, presidente del PP, ha hecho lo propio tanto con Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, como con Santiago Abascal, de Vox, para amarrar el Gobierno andaluz para Moreno.

Abascal, el presidente de Vox, que viene del PP y cuenta con el mismo padrino político que Casado, el expresidente del Gobierno José María Aznar, no parece preocupado por la fórmula que al final encuentren PP y Ciudadanos para desalojar a los socialistas. Ayer manifestó que "nunca será obstáculo" para una mayoría alternativa en Andalucía "a la corrupción socialista y el comunismo chavista que estaba dirigiendo la política en este momento", según recoge Europa Press.

Es el PP quien tiene la sartén por el mango y no van a dejar pasar la oportunidad de hacer presidente a Moreno tras años de derrotas

La posición de Ciudadanos, a quien la necesidad de contar con Vox incomoda algo más que al PP, es en este momento más tibia. Marín, de hecho, se lanzó ayer a explorar una vía de Gobierno que no necesita del apoyo de Vox: con él como presidente y un acuerdo con el PP, además de la abstención del PSOE, sale en efecto una mayoría. Sin embargo, los conservadores no van a dar su brazo a torcer en este asunto, el del nombre del presidente, y el PSOE andaluz también lo descartó con el argumento de que lo normal sería que el tercero apoyara al primero, y no al revés. Y no parece que Díaz vaya a cambiar de opinión al respecto.

Vox, dispuesto

Así las cosas, es el PP el que tiene la sartén por el mango, porque, a pesar de perder siete puntos y nueve escaños respecto al año 2015, tiene 5 diputados más que Ciudadanos (26 por 21) y 14 más que Vox (12) y no van a dejar pasar la oportunidad que, tras años de derrotas, se le presenta ahora por primera vez en la democracia: acceder al  poder en una Comunidad en la que jamás han gobernado. Por tanto, o Juanma Moreno es el presidente o Ciudadanos tendrá que esforzarse más en hallar otras fórmulas para hacer un Gobierno. Pero no parece probable que vaya a encontrarlas.

Teniendo en cuenta que el partido que lidera Rivera ha dejado claro que "habrá un nuevo gobierno donde no estará ni el PSOE ni Susana Díaz" y que su secretario general, José Manuel Villegas, no descartó ningún escenario, ni tampoco Marín se cerró en banda a contar con Vox, todo parece indicar que, en algún momento, o bien al principio del camino, o bien al final, antes de que se repitan las elecciones, Moreno será presidente con los apoyos de Ciudadanos y Vox.  

La realidad es que hay propuestas de la ultraderecha que incomodan tanto a Moreno como a Marín, ambos más moderados que sus jefes, al menos hasta el momento. Por ejemplo, el hecho mismo de la autonomía, que Vox quiere eliminar. El PP apoyó el último Estatuto de Autonomía y firmó hace solo unos meses un acuerdo para la correcta y justa financiación de Andalucía. Y Marín ha demostrado estos tres años y medio, en los que apoyó el Gobierno de Susana Díaz, ser un hombre de cierta contención en el discurso, en las formas y en el fondo. Ambos partidos, además, vienen de aprobar en el penúltimo pleno antes de los comicios la reforma de la Ley de Igualdad, que prevé multas, que impondría la administración, de hasta 120.000 euros por comportamientos machistas. Vox es un partido antifeminista.

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