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Pactos poselectorales Blanquear a la extrema derecha: la exigencia de Vox a Ciudadanos para gobernar Madrid

El líder de Vox, Santiago Abascal, exige a los de Albert Rivera que lo reconozcan como un interlocutor válido y deja en el aire su apoyo a PP y Cs en Ayuntamiento y Comunidad de Madrid: "No habrá gobiernos si no se nos trata con respeto".

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El presidente de VOX, Santiago Abascal (2i), el líder del PP, Pablo Casado (4i), y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera (d) / EFE

A Vox se le acumulan las "primeras veces". La formación liderada por Santiago Abascal ha experimentado un desarrollo vertiginoso en los últimos meses que poco tiene que ver con una maduración gradual y a largo plazo. Su edad "natural" (se fundó a finales de 2013) nada tiene que ver con la que otorga la denominada política institucional, y en este ámbito la formación ultraconservadora no llega al año de vida.

Pero en este poco tiempo, el partido ya ha experimentado muchas situaciones. Ha entrado por vez primera a un parlamento autonómico y sustenta con sus votos al gobierno del conservador Juan Manuel Moreno Bonilla en Andalucía; y ha entrado al Congreso de los Diputados (los parlamentarios han recogido sus actas, recorrido los pasillos del edificio, y hasta han ocupado los escaños en los que se suelen sentar los diputados del PSOE). A Vox hasta le ha dado tiempo a defraudar sus propias expectativas electorales.

También han afrontado todos los comicios que se pueden afrontar (generales, autonómicas, municipales y europeas) en un año de elecciones recurrentes. Y ahora, los de Abascal se enfrentan a otra situación: la negociación de los pactos poselectorales. Aunque la formación no ha irrumpido con fuerza en la mayoría de los territorios, sus votos son decisivos en algunos tan importantes como Madrid, tanto en el municipio como en la región.

Vox ha decidido aprovechar esta coyuntura para perseguir lo que parece ser el nuevo objetivo político de la ultraderecha: que el partido sea reconocido como un interlocutor válido, normalizado y asumido por la institucionalidad. Los de Abascal, que son decisivos para que gobiernen las derechas en Madrid, parecen haber priorizado este objetivo a otros, como la entrada en los ejecutivos municipales y autonómicos (aunque no descartan esta opción), y también parecen haber encontrado la entrada al camino de la respetabilidad en la política institucional: Ciudadanos.

Este miércoles, Santiago Abascal estableció las condiciones generales de su partido para que los gobiernos de derechas en Madrid sean efectivos. La ejecutiva de la formación nombrará este jueves a un comité de negociación que se encargará de perfilar las condiciones particulares con el resto de formaciones. Entre estas condiciones hay una que sobresale claramente respecto a las demás: el presidente de Vox quiere una negociación directa con Ciudadanos, y no aceptará un pacto a la andaluza.

Así lo expresó el mismo Abascal, que aseguró que no aceptaría un "trágala", un pacto establecido entre PP y Ciudadanos donde Vox estampara su firma como convidado de piedra. El líder de la formación ultraconservadora denunció incumplimientos en el acuerdo de gobierno en Andalucía, sobre todo en materia de "memoria histórica e inmigración". Pero más allá de las garantías que su partido pueda exigir, el objetivo es una negociación directa con los de Rivera.

Carmena alcaldesa y moción de censura

"Los votantes de Vox tienen una peculiaridad: que no han votado a PP ni a ciudadanos, han votado a Vox", recordó el líder del partido de ultraderecha, que exigió "respeto" para su formación y para sus votantes. "No será difícil dialogar con Vox, pero será imposible que apoyemos gobiernos que no han querido sentarse con nosotros. En función de la fuerza que nos han dado los españoles, que es menor que la de Ciudadanos y Partido Popular, Vox tiene que estar representado en ese diálogo”, insistió.

Parece difícil que los de Rivera vayan a poder repetir el proceso de negociación de Andalucía, donde el PP unificó en un pacto a dos bandas los votos de Ciudadanos y los de la ultraderecha. De hecho, Abascal advirtió de que si Cs no accedía a reunirse con ellos y a negociar un gobierno conservador, la candidata de Más Madrid, Manuela Carmena, podría volver a repetir como alcaldesa; y si esto sucediese, plantearía una moción de censura donde Ciudadanos se tendría que sentar a negociar.

El líder de Vox desveló que había hablado con el presidente del PP, Pablo Casado, y que también había contactos entre sus formaciones a nivel municipal para tratar de investir a José Luis Martínez Almeida. Con quien no ha habido ningún contacto es con los de Rivera. "No habrá gobiernos alternativos si no hay diálogo con Vox. Si ellos dejan gobernar a la izquierda, nosotros estaremos después para las mociones de censura. “No tenemos miedo al inicio, a volver al banco de Sevilla”, advirtió.

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