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Partido Popular Feijóo aspira a conseguir su cuarta mayoría sin que lo identifiquen con el PP de Casado

Para algunos cargos populares, una nueva victoria del presidente de la Xunta de Galicia "supondría el triunfo de sus tesis más moderadas" sobre las del actual líder popular.

El líder del PP, Pablo Casdo, Casado y el presidente de la Xunta, Alberto Nuñez Feijóo, en un acto el pasado mes de noviembre. EFE
El líder del PP, Pablo Casdo, Casado y el presidente de la Xunta, Alberto Nuñez Feijóo, en un acto el pasado mes de noviembre. EFE

marta monforte

Alberto Núñez Feijóo es un valor con nombre propio en el Partido Popular. Es el único presidente autonómico con una mayoría absoluta que aspira a reeditar por cuarta vez el próximo 12 de julio. Y todo apunta a que lo conseguirá, según las estimaciones del gabinete demoscópico Key Data para Público tras un desk research en el que ha analizado y ponderado los resultados de las siete grandes encuestas preelectorales en Galicia. Las encuestas internas realizadas por Génova 13 también auguran una nueva victoria (40 escaños de 75, según las fuentes consultadas), aunque desde el PP insisten en que no quieren confiarse.

El presidente de Galicia estaba llamado a ser el sucesor natural de Mariano Rajoy tras la moción de censura auspiciada por Pedro Sánchez que le desalojó prematuramente de la Moncloa. Menos de una semana después, Rajoy anunció su retirada en la política, lo que originó una batalla por la sucesión del liderazgo del PP que, finalmente, consiguió Pablo Casado en julio de 2018, tras la celebración de un Congreso Extraordinario. Feijóo optó por no arriesgarse después de varios días de "reflexión". El presidente de la Xunta aseguró que se trataba de un gesto de "coherencia" con el compromiso adquirido para acabar la legislatura y pidió a los 320 compromisarios gallegos el voto para Casado frente a la candidatura de Soraya Saénz de Santamaría.

Sin embargo, el tono y el fondo de ambos políticos es bien distinto, pese a pertenecer a la misma formación. Tras la última conferencia entre los presidentes autonómicos y el Gobierno central, Feijóo ensalzó el "esfuerzo" del Ejecutivo que dirige Pedro Sánchez e incluso se mostró comprensivo con sus errores: "A veces lógicos, por ser la primera vez que nos enfrentamos a una pandemia como ésta", dijo. "Con acuerdos y con diferencias que seguramente son inevitables en una gestión tan difícil, no me cabe duda de que desde el Gobierno central han intentado acertar en sus decisiones", prosiguió.

Fuentes cercanas al presidente de la Xunta señalan a Público que "no hay que dar especial importancia" a esta intervención sobre otras. "Él ha sido siempre muy institucional con el Gobierno. Nunca malas palabras. Sí quejas, pero jamás insultos", detallan. Sin embargo, sus declaraciones confrontan con las de Casado, que ha mantenido una actitud beligerante respecto al Ejecutivo, que culminó con el voto en contra del PP al estado de alarma en el Congreso tras acusar a Sánchez de liderar el Gobierno "menos democrático de nuestra democracia" y también de ser el "presidente más radical".

Pese a que desde la dirección nacional se insiste falsamente en que la responsabilidad de lo ocurrido en las residencias de mayores, donde han muerto casi 18.000 personas desde marzo, recae en el Ejecutivo central, y más en concreto en la figura del vicepresidente segundo Pablo Iglesias, Feijóo fue claro al respecto y dijo en una entrevista en la Cadena Ser que las residencias las han tenido que gestionar las autonomías. Sin embargo, sí lamentó que el líder de Unidas Podemos no se hubiera implicado más. "Si algo ha tenido que ver, ha sido por ausencia", dijo.

Una nueva victoria de Feijóo supondría "el triunfo de sus tesis" sobre las de Casado

Feijóo ha apelado este mismo lunes a la "estabilidad institucional" ante las "borrascas" que asoman en el horizonte tras la crisis del coronavirus y ha defendido que el Congreso debe tomar nota del "sosiego dinámico" de algunas autonomías frente a la "crispación que atenaza la política nacional". Esta declaración llega días después de que el gallego calificara de "espectáculo" y "grave error" el hecho de que la portavoz popular, Cayetana Álvarez de Toledo, llamara "hijo de terrorista" al vicepresidente Pablo Iglesias. A muchos de sus colegas de escaño tampoco les gustó la actitud de la dirigente conservadora, pero esta hizo caso omiso a las críticas y lo repitió en otras dos ocasiones.

Es más, la portavoz de su grupo en el Congreso le contestó: "Agradezco al señor Feijóo que se haya significado públicamente: yo no comparto su valoración de mi intervención, ni de la situación del Parlamento. Discrepo. Entiendo perfectamente que no le puedan gustar mis declaraciones, como él entenderá que no me gusten algunas de las suyas, como ya escribí en el pasado".

El dirigente gallego fue uno de los barones que más se opuso a su nombramiento después de insistir en que el PP debía "volver al centro" si aspiraba a gobernar en España y Casado radicalizara su mensaje con la vista puesta en Vox, lo que propició la debacle de la formación en las elecciones de abril de 2019, al pasar de 134 a 66 escaños. Para algunos cargos populares, una nueva victoria de Feijóo "supondría el triunfo de sus tesis moderadas" sobre las del actual líder popular.

Sin embargo, Casado negó el pasado lunes que convivan dos almas en el partido. "No hay PP duro ni uno blando, hay un único PP", dijo. Pretender explicar la historia del Partido Popular dividiéndonos entre duros y blandos es absurdo", fueron sus palabras en la Junta Directiva Nacional, el máximo órgano entre congresos, que reunió a los barones territoriales y altos cargos de su formación.

Una atípica campaña electoral centrada en la figura de Feijóo

"Feijóo está a ganar las próximas elecciones", es el mensaje que trasladan desde hace casi un año sus más próximos, que insisten en que el presidente gallego no ha tragado con ningún mensaje de Madrid "que le sea inconveniente"  porque tiene la capacidad de "decir lo que le parece", como ha sucedido con la alianza con Ciudadanos. La clave para los conservadores gallegos es que durante la camapaña se afiance la personalidad del Feijóo, "que es muy potente".

La atípica campaña electoral prevé pocas certezas, aunque el gallego ha adelantado este lunes que contará en el primer acto con Casado y también con su antecesor, Mariano Rajoy "muy querido en esta comunidad autónoma", según sus propias palabras. "Rajoy siempre es bienvenido y Pablo es el presidente, no tiene ni que invitarlo", señalan los conservadores gallegos, que apuntan a que Feijóo tratará de recorrerse toda Galicia pero en actos pequeños y priorizando siempre los espacios abiertos.

La presencia de Casado se da por descontada, ya que el líder del PP no ha dejado de acudir presencialmente a actos ni de tener reuniones pese a la situación de pandemia. "Vendrá una vez o dos, pero no habrá actos multitudinarios en ningún caso", vaticinan. "En Galicia no quieren verlos a ninguno", dicen fuentes del PP gallego, en referencia a algunos cargos de la dirección de Génova que no gustan demasiado en la región, como el de Álvarez de Toledo o el del vicesecretario de comunicación, Pablo Montesinos, entre otros.

El escenario de Galicia confronta con el de Euskadi, donde la coalición entre PP y Ciudadanos, que Feijóo no ha aceptado en Galicia, se impuso y acabó con la marcha del entonces líder del PP vasco, Alfonso Alonso. El candidato elegido por Casado para sustituirlo fue Carlos Iturgaiz, que representa a los más duros entre los duros del PP ya que creció políticamente a la sombra de Jaime Mayor Oreja y de José María Aznar.

El líder conservador también hará campaña en el País Vasco, unos comicios en los que se podrá testear el resultado de su fusión con Ciudadanos, una de sus "obsesiones" según trasladan sus cercanos, y que confía en reeditar a nivel nacional cuando llegue el momento. Sin embargo, las expectativas electorales de los populares no son demasiado halagüeñas y en Génova se conformarían con reeditar los 9 diputados cosechados por Alonso en 2015, un reto que se antoja complicado.

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