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Los partidos fían las negociaciones para la Mesa del Congreso a los acuerdos sobre comisiones y grupos parlamentarios

Tras la constitución de la Mesa de la Cámara, los grupos tendrán que repartirse las presidencias de las mesas de las comisiones de trabajo y decidir el número de grupos que compondrán el hemiciclo.

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Imagen de archivo de una reunión de la Mesa y Portavoces de la Comisión del Pacto de Toledo / EFE

Las negociaciones para la constitución de las Cortes no acabarán el día 21 con la elección de la Mesa del Congreso. Los partidos tienen casi todos sus sentidos puestos en esta jornada, donde se decidirá el reparto de un órgano clave para la legislatura, pero ya miran de reojo al día siguiente. Y es que, una vez constituida la Mesa, el día 22 los diputados deberán ponerse de acuerdo para poner en marcha el resto de órganos que componen el Parlamento.

Los principales órganos de trabajo del Congreso son las comisiones. A ellas llegan todos los proyectos legislativos presentados en la Cámara y son sus miembros los que se encargan de redactar, modificar, sacar adelante o frenar la tramitación de las iniciativas. El trabajo de las comisiones es crucial para el desarrollo de la actividad del Parlamento, por lo que su composición es una materia relevante para los grupos.

Las comisiones están compuestas por los diputados que designen los grupos, y su número lo determina la Mesa del Congreso, oída la Junta de Portavoces y siempre respetando la proporcionalidad que hay en el Pleno. Estos órganos disponen de sus propias mesas, que cuentan con una presidencia, dos vicepresidencias y dos secretarías.

El reparto de las mesas de las comisiones es un asunto que ya está presente en la estrategia de los grupos. Aunque no se tiene constancia de que se haya hablado, todavía, de estos repartos en las negociaciones que los partidos mantienen para conformar la Mesa del Congreso, algunos parlamentarios recuerdan que tras la constitución de las Cortes “no se acaba todo”.

De hecho, apuntan fuentes parlamentarias, el reparto de las comisiones y otras cuestiones pueden ser fundamentales para ratificar los acuerdos de cara elegir a la presidencia y al resto de la Mesa del Congreso. Aunque haya partidos mayoritarios que tienen más escaños que otros, las formaciones necesitarán sumar los votos de otros grupos para asegurarse representación en los distintos órganos (sobre todo en las mesas).

Las mesas de las comisiones son relevantes por varias razones. Una de ellas es económica: los distintos cargos que se ocupen dentro de las mismas (desde la presidencia de la mesa hasta las portavocías de los grupos) tienen una retribución económica en concepto de gastos de representación. Según establece el régimen económico de los diputados, los presidentes de comisión sumarán a su sueldo base (2.981,86 euros) 1516,76 euros más por ocupar ese cargo.

En el caso de los vicepresidentes esta cantidad es de 1.108,95 euros, y en el de los secretarios, de 739,30 euros. Pero más allá del tema económico, las mesas de las comisiones (57 en la pasada legislatura) han demostrado ser cruciales para los intereses de los grupos. Más allá de las cuestiones relativas al normal desarrollo legislativo (la mayor o menor agilidad a la hora de tramitar proposiciones de ley, la eficacia de los calendarios, el número de sesiones de trabajo…) muchas comisiones se han visto absolutamente condicionadas por sus mesas.

Este es el caso de las comisiones de investigación. Durante la pasada legislatura, el Congreso abrió un total de cinco comisiones (la de utilización partidista del Ministerio del Interior, crisis financiera en España, presunta financiación ilegal del PP, accidente ferroviario ocurrido en Santiago y accidente del vuelo JK 5022 de Spanair). En algunas de ellas (sobre todo la de la utilización del Ministerio del Interior y la que investigaba la financiación del PP) la mesa fue un elemento clave a la hora de, por ejemplo, solicitar la comparecencia de personas implicadas de alguna forma en el asunto.

Las comisiones de investigación

Algunos grupos, como Unidos Podemos o Cs, pidieron que se citara a personas como Mariano Rajoy, Ignacio Cosidó o Florentino Pérez en la comisión de investigación sobre las finanzas del PP, pero el órgano concluyó sus trabajos con el fin de la legislatura sin citarlas, ya que la mesa no introdujo de forma oficial su comparecencia en el calendario (a pesar de tener algunas de ellas pactadas entre los grupos).

También serán importantes en las negociaciones entre los partidos el contenido de las comisiones que se pretenden abrir. Durante la pasada legislatura Unidos Podemos registró en varias ocasiones una solicitud para abrir una investigación sobre las actividades financieras del rey emérito, Juan Carlos de Borbón, pero PP, PSOE y Ciudadanos vetaron esta posibilidad.

Otra de las cuestiones a tener en cuenta tras la constitución de la Mesa del Congreso es el número de grupos que conformarán el hemiciclo. Algunos partidos no han podido llegar al mínimo de escaños o votos que marca el Reglamento (Al menos 15 escaños; al menos cinco, y al menos el 5% de los votos de las circunscripciones donde se hayan presentado; o el 5% de los votos en el conjunto del Estado). Por eso, si quieren grupo propio, podrían optar por pedir “escaños prestados” al resto de grupos.

Si los partidos alcanzan un acuerdo, y la Mesa del Congreso lo admite, una formación puede prestar escaños de forma temporal a otra para que esta última llegue al mínimo exigido para tener grupo parlamentario propio (lo que acarrea una subvención de más de 29.000 euros mensuales y más tiempo en las intervenciones en Pleno y comisiones). La conformación de los grupos ha sido moneda de cambio y clave de negociaciones parlamentarias (investiduras, formación de la Mesa del Congreso, comisiones…) desde hace casi 30 años.

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