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Pensiones y política de alquileres La debilidad del Gobierno golpea a Sánchez antes de la prueba de los Presupuestos

El Ejecutivo no logra salvar el decreto de vivienda y el Congreso fuerza que el resto se tramiten como proyectos de ley. Los grupos dan un toque de atención al presidente antes del debate de totalidad de las cuentas.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una sesión de control en el Congreso / EFE

El Congreso de los Diputados ha lanzado un mensaje directo a Pedro Sánchez a tan solo unas semanas de que tenga lugar la primera prueba de fuego de los Presupuestos: el Gobierno adolece de una debilidad parlamentaria inusitada y cualquier medida que quiera aprobar pasará por una complicada construcción de mayorías.

El PSOE, con 84 diputados, tiene un reducido margen de maniobra en una Cámara en la que la oposición, representada por PP y Ciudadanos, constituyen un bloque capaz de frenar las medidas propuestas por el grupo y por el Gobierno; una limitada capacidad que el presidente ya ha tratado de equilibrar con todas las herramientas de las que dispone el Ejecutivo.

La primera, la competencia para convocar elecciones. El cambio de gobierno en la moción de censura representó un importante giro estratégico en cuestiones como la crisis territorial de Catalunya, y Sánchez mantiene asuntos trascendentales a medio camino entre la posibilidad de llegar a acuerdos y el fracaso. El fantasma de la convocatoria electoral se pasea por la Cámara desde el momento en el que los grupos independentistas pusieron trabas a la aprobación de los Presupuestos.

Sin embargo, entre esa escena, todavía vigente apenas unas semanas atrás, y la que se ha producido este lunes en el Congreso, ha habido cambios sustanciales. El primero pasa por Unidos Podemos, principal socio parlamentario del Ejecutivo y uno de los actores orgánicos del denominado bloque de la moción de censura. El grupo confederal le ha dicho que “no” a un decreto de Sánchez, concretamente a una norma que introducía cambios en materia de vivienda.

Los de Iglesias han criticado en varias ocasiones que el Gobierno lleve decretos al Congreso que no alcancen, o directamente no recojan las medidas acordadas en el pacto presupuestario. El grupo dio un primer aviso al Ejecutivo en diciembre, cuando se abstuvo ante un decreto de medidas urgentes para el impulso del sector de la industria y del comercio. El PP dio aire a los socialistas con su abstención, lo que permitió que la norma no decayera.

Desde el grupo confederal se insistió en que el rechazo a las medidas en materia de alquileres no significaba en ningún caso una ruptura con Sánchez, y que su voto en contra no pretendía “hacerles daño” ni “humillarles”. Pero la decisión de dejar caer, junto a otros grupos, la batería de medidas planteadas sienta un precedente ante posibles cambios que se puedan efectuar en el proyecto presupuestario como consecuencia de la negociación con otros grupos. “Cuando ustedes hacen las cosas bien, estamos con ustedes”, afirmó la diputada de Unidos Podemos Yolanda Díaz.

Pero más allá del grupo confederal y del fracaso en el decreto de vivienda, el Gobierno ha logrado sacar adelante la mayor parte de la batería de medias que ha llevado el Congreso; eso sí, por los pelos. Varios decretos, como el relativo a la transición justa de la minería del carbón o incluso el que recoge la revalorización de las pensiones, peligraron incluso hasta última hora.

El Gobierno "no tiene un cheque en blanco"

Aunque finalmente el Congreso no tumbó ningún decreto más, el resto de normas, incluidas las pensiones, se tramitarán como proyectos de ley, y los grupos podrán introducir modificaciones en los diferentes textos redactados por el Ejecutivo. Además, aunque no suceda con todas las iniciativas, PP y Ciudadanos pueden complicar e incluso bloquear el trámite de las normas con su mayoría en la Mesa de la Cámara.

La portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, reconoció que su grupo era consciente de que “no sería fácil gobernar” en esta situación de minoría parlamentaria, pero insistió en su intención de sacar medidas adelante. También advirtió a Unidos Podemos de la necesidad de buscar el apoyo de otros grupos para impulsar cualquier modificación.

El bloque de la moción respaldó el techo de gasto propuesto por el Gobierno para reforzar la relación de los grupos con el Ejecutivo y para escenificar una unidad en torno a la intención de sacar adelante las cuentas. El fracaso del decreto de alquileres, como habían trasladado algunos grupos, también tiene un mensaje para Sánchez: “no tiene un cheque en blanco”.

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