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El PNV exige al Gobierno la devolución de los botines de guerra del franquismo

El Museo de la Legión en Ceuta aún guarda una ikurriña robada a los nacionalistas. La formación vasca quiere que el Ejecutivo revele cuántas más están en su poder

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La ikurriña, en el Museo de la Legión de Ceuta.

BILBAO.- A poco menos de un mes de un nuevo aniversario del golpe de estado franquista, el gobierno del PP tendrá que responder dónde están las banderas robadas a los batallones del Partido Nacionalista Vasco (PNV). Tal como ha denunciado Público, varias instituciones gubernamentales –entre las que se encontrarían algunas dependencias militares- mantienen aquellos botines de guerra de la dictadura, que jamás fueron devueltos a sus legítimos dueños. Lo que Franco robó, el Estado nunca lo restituyó.

En una iniciativa presentada esta misma semana en el Congreso, el diputado nacionalista Aitor Esteban ha reclamado al Gobierno un pormenorizado informe sobre “las banderas, objetos, documentos y enseñas arrebatadas al PNV, así como a sus batallones en la Guerra Civil y que se encuentran en manos del Estado o depositadas en archivos, registros, museos, acuartelamientos o cualquier otra dependencia, así como en entidades que reciban subvenciones públicas”. Con el fin de forzar una respuesta, el parlamentario vasco también ha registrado una pregunta escrita al Ejecutivo de Rajoy sobre este mismo asunto. A partir de ahora, el gobierno tendrá 30 días de plazo para satisfacer esta demanda.

De momento, el PNV sabe que el Museo de la Legión en Ceuta tiene entre sus objetos una gran ikurriña, perteneciente a uno de los batallones nacionalistas que pelearon contra el franquismo. “Según pudimos ver en un documental en YouTube, debajo hay un cartel que pone: ‘Arrebatada al enemigo'”, señala Esteban a Público. Además, la ikurriña del batzoki de Gautegiz-Arteaga (Bizkaia), robada por los falangistas durante el ataque a esa zona, está hoy en el Archivo de Salamanca. Estos dos casos formarían parte de un listado mucho más amplio, aún sin determinar. “Ni nosotros, ni UGT, ni CNT tenemos idea de lo que existe en los archivos del Estado”, subraya.

De la Gestapo a Felipe VI

Además de quedarse con las banderas de nacionalistas, comunistas y anarquistas, la dictadura también robó las sedes de sindicatos y partidos políticos opuestos al régimen. En ese capítulo destaca la situación que aún hoy atraviesa el sindicato CNT, una de las organizaciones más importantes –y con mayor número de miembros- de la II República. A diferencia de lo ocurrido con UGT –que sí logró recuperar (o subsanar económicamente) la mayoría de sus bienes-, el Estado aún mantiene bajo su poder una larga lista de locales que pertenecieron a la central anarcosindicalista y que hoy son oficinas públicas.

Algo parecido ocurre con la actual sede del Instituto Cervantes en París. Hasta 1940, ese palacete de la avenida Marceau había sido la sede del Gobierno Vasco en el exilio. Cuando la capital francesa cayó bajo dominio nazi, la Gestapo echó a los nacionalistas y entregó el edificio al dictador Franco. Luego, la dictadura se lo pasó a la democracia… Pero no al PNV, su legítimo dueño.

Durante el gobierno de Aznar, el ahora senador nacionalista Iñaki Anasagasti llegó a mantener contactos con el entonces vicepresidente, Francisco Álvarez Cascos, para tratar de conseguir su devolución. “Nos ofreció dinero, una cantidad bastante interesante, pero ese palacete está en el mejor sitio de París y tiene mucha historia”, explica Anasagasti a Público.

Hace algo menos de un mes, el rey Felipe VI aprovechó su viaje oficial a la capital francesa para visitar este edificio. “Me parece de una insolencia y de una chulería increíble que el rey haya estado allí –sostiene Anasagasti-. Es una falta de respeto a la historia; están legalizando una acción de guerra cometida, nada más y nada menos, que por la Gestapo”. “Algunos se dan el lujo de decir que siempre estamos mirando al pasado –agrega-, pero si te roban tu casa, lo lógico es que la reivindiques”.

En caso de que el gobierno no atienda estos reclamos, el PNV no descarta recurrir a una iniciativa legislativa para tratar de forzar la devolución de los bienes incautados por la dictadura y que aún siguen en manos del franquismo. “Para nosotros, esta simbología tiene un valor muy grande. Nuestros abuelos fueron fusilados por defender esas banderas”, comenta Esteban. Este diputado se muestra convencido de que “no es un tema sólo del PNV, sino de todos los movimientos que defendieron la República”. Ahora toca esperar la respuesta del Gobierno.

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