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Políticas progresistas o un PP con liderazgo fuerte: estas son las recetas para frenar a Vox

La proyección de la ultraderecha se ha frenado en aquellos territorios donde los populares han tenido un candidato sólido. No obstante, ¿qué papel tiene la izquierda en esta disputa?

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente del Gobierno, Pero Sánchez, durante su última reunión en La Moncloa, a 7 de abril de 2022.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente del Gobierno, Pero Sánchez, durante su última reunión en La Moncloa. Alberto Ortega / EUROPA PRESS

Desde la irrupción de Vox en el Congreso tras la repetición electoral de noviembre de 2019 a través de sus 52 diputados (en los comicios de abril ya entró en el Parlamento con 24 diputados), los resultados obtenidos por la ultraderecha han variado en los diferentes territorios que han celebrado elecciones hasta la fecha: Euskadi, Galicia, Catalunya, Madrid, Castilla y  León y Andalucía.

En esencia, su auge o proyección al alza se ha visto afectada en aquellos lugares en los que el liderazgo de la derecha, especialmente el PP (a costa de un Cs en caída libre) ha sido fuerte, como fueron los casos de Alberto Núñez Feijóo en Galicia, Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid y, más recientemente, Juan Manuel Moreno Bonilla en Andalucía.

En estos últimos comicios, celebrados el pasado domingo 19 de junio, el líder popular arrasó con una histórica mayoría absoluta mientras que la candidata ultra, Macarena Olona, a pesar de que mejoró levemente los resultados del partido con respecto a las elecciones de diciembre de 2018 —ganó dos escaños y obtuvo 80.000 votos más—, se quedó bastante lejos de las expectativas de su formación y de la propia demoscopia hasta el punto de ser irrelevante para la gobernabilidad de Andalucía.

Asimismo, Vox no rascó ni un solo escaño en las elecciones gallegas celebradas el 12 de julio de 2020 toda vez que en la convocatoria anticipada de la Comunidad de Madrid sólo sumó un diputado más con respecto a los resultados de 2019. "En España, la penetración de Vox en los barrios más humildes todavía no se ha producido de forma muy contundente, mientras que en Francia es al revés", apunta la socióloga y politóloga Cristina Monge, para apuntalar: "Vox es un voto conservador, por lo que lo detiene la derecha, que es con quien se disputa el voto".

En una conversación con este medio, Monge destaca la importancia del "territorio" y el "momento" para defender por qué Feijóo, Ayuso o Bonilla han impedido el crecimiento de Vox aun teniendo perfiles distintos. También, sobre esta idea ahonda Ignacio Jurado, politólogo y profesor de la Universidad Carlos III.

"La estrategia de Bonilla, más moderada, le ha permitido luchar contra Vox al conseguir transferencias de voto del centro izquierda, y puede ser efectiva. Ayuso fue la contraria: polarizar y conseguir anular el ascenso de Vox. Si algo tienen en común Bonilla y Ayuso es que ambas candidaturas eran percibidas por ser capaces de gestionar aun con planteamientos muy distintos", comenta a Público.

Estas conclusiones ganan todavía más fuerza si se tienen en cuenta la penetración de Vox en otras regiones donde las derechas de PP y Ciudadanos han tenido menos fuerza e incluso han sufrido fuertes batacazos, como en Euskadi, Catalunya, y Castilla y León. En este último territorio, la formación de Santiago Abascal ejecutó uno de los mayores ascensos de la extrema derecha en Europa en elecciones recientes.

¿Qué papel juega la izquierda?

Frente a estos datos, también hay otra cuestión sobre la mesa a tener en cuenta. Es el caso de la falta de movilización de la izquierda y su posterior debacle cosechada, especialmente en las tres últimas elecciones que se celebraron en la Comunidad de Madrid, Castilla y León y Andalucía. Ante esta realidad, las formaciones a la izquierda del PSOE han recordado la necesidad de impulsar políticas progresistas para evitar que Vox capitalice el descontento social en la calle.

¿Qué papel juega esta variable en el freno a Vox? "Para frenar a Vox hace falta un mix de políticas públicas, lo material, y también ofrecer certezas y horizontes de esperanza de vida. Lo que ofrece Bonilla es una gestión reconocible para su electorado, continuista al PSOE, y eso combate a la extrema derecha", comenta el politólogo Eduardo Bayón.

En esta línea, la politóloga y socióloga Aída Vizcaíno señala que tanto las políticas progresistas como un liderazgo fuerte en el PP confluyen "en la lógica electoral". Aunque otra cosa es —apunta— si la izquierda ha sabido "sacar rédito" de sus políticas para hacer frente a la pandemia y a las consecuencias derivadas de la guerra en Ucrania. "Vamos a una velocidad política insoportable. Entonces, ¿cómo se evidencia la gestión que requiere tiempo y comprensión? Tienen que ser los territorios quienes pongan en valor su gestión. Que se palpen los logros".

Cristina Monge tiene claro que el posible desconocimiento de los efectos de las medidas impulsadas por el Gobierno no se debe a un problema de comunicación. "Si lo has contado mal es que no lo has hecho tan bien", añade. Y es que, a su entender, se debe a un problema de "no poner en valor lo que haces y pelear por el debate público", como por ejemplo la excepcionalidad ibérica para rebajar la factura de la luz. "Hay que salir a pelear para colocar lo tienes", apostilla.

En cualquier caso, esta politóloga incide en que "la política del Gobierno es relevante para sacar a la gente de la abstención", y pone de ejemplo los comicios andaluces: "En los barrios más humildes ha habido mucha abstención, y eso depende de que el Gobierno sepa hacer llegar lo que está haciendo". Sobre esta idea también ahonda Ignacio Jurado. "En España se van a Vox votantes del PP o Cs, por lo que la izquierda puede frenar el ascenso de la extrema derecha a través de crear más movilización del voto, pero realmente su ascenso ocurre dentro del bloque de la derecha.

El miedo al lobo, una "baza agotada"

Si hay algo en lo que coinciden los cuatro expertos consultados es en que atizar el miedo a Vox para frenar su avance, como ha hecho principalmente el PSOE desde 2019, es una estrategia que obtiene cada vez menos efecto. "Es una baza completamente agotada. Vox está normalizado en las instituciones, ha entrado en el Gobierno de Castilla y León y es contraproducente porque lo retroalimentan", señala Bayón.

"Hasta ahora era que venía el lobo y ahora ya está aquí, y en algunos territorios va a seguir. Esa explicación del miedo se activará o reforzará por evidencia, pero no sé si será bandera para movilizar", sostiene Vizcaíno. Esto, sumado a las políticas del cordón sanitario a la ultraderecha, como se ha intentado hacer en España, "les refuerza en su rol de outsider", anota Monge.

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