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Los posibles aliados de Rajoy anuncian que venderán muy caros
sus apoyos para investirle

El PP se propone lograr que su líder revalide su sillón en el Palacio de La Moncloa a finales de julio, aunque fuentes parlamentarias creen que las negociaciones requerirán más tiempo y serán “muy complejas”

Rajoy, durante su llegada este martes a la cumbre de la UE en Bruselas. REUTERS/Eric Vidal

MADRID.- “Mariano Rajoy va a ser investido presidente del Gobierno”, asegura con convicción a Público un experimentado diputado nacional del PP que ha revalidado su escaño en la jornada electoral del pasado domingo. “Pero va a ser una negociación extremadamente compleja y difícil”, advierte a continuación.

Esa es la convicción que existe en el equipo que rodea al actual presidente del Ejecutivo en funciones apenas dos días después de haber finalizado el recuento de papeletas que, según este parlamentario, “está preparado para varios escenarios de diálogo”. “Vamos a poner toda la carne en el asador”, insiste este interlocutor refiriéndose al PP y al propio Rajoy, a diferencia del escenario surgido de las pasadas elecciones del 20-D

El escenario de partida para las próximas negociaciones presenta una aritmética aparentemente sencilla: Ciudadanos, con 32 escaños y el PNV, con otros 5, reúnen 37 escaños que añadidos a los de la bancada popular, 137, suman 174 votos; una cifra cercana a la mayoría absoluta de 176. Los dos votos que tienen Coalición Canaria y Nueva Canaria se revelan, también, decisivos para lograr una votación favorable.

Pero, de entrada, las posiciones manifestadas por los actores susceptibles de participar en una alianza de apoyo explícito a la investidura de Rajoy se encuentran muy alejadas de ese objetivo. De hecho, el listón marcado este martes por el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, y por el portavoz parlamentario del PNV, Aitor Esteban, se encuentra en las antípodas de ese punto.

Rivera, en Bruselas, ha sido taxativo: “Si siguen Rajoy, Montoro o Fernández Díaz, desde luego que no cuenten con nosotros”. El portavoz del grupo vasco, por su parte, se ha mostrado muy escéptico por el repentino interés mostrado por sus escaños: “El Gobierno de Rajoy nos ha despreciado durante los años de su mayoría absoluta. Si no hay un giro de 180 grados no estamos molto fanáticos para dar un respaldo al PP”.

El diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, coaligado con el PSOE se muestra sorprendido por el “inusitado protagonismo" que le dan. "Haré lo que decida mi partido, desde la lealtad al PSOE”, ha dicho, lo cual hace presagiar que no se abstendría ni votaría a favor de Rajoy. 

Rivera, en Bruselas, ha sido taxativo: “Si siguen Rajoy, Montoro o Fernández Díaz, desde luego que no cuenten con nosotros”

Esas posiciones son, de momento, meras declaraciones, pero pronostican unas duras negociaciones, según se admite desde el PP. Rajoy, por su parte, ha hecho también en Bruselas su propia declaración de principios ante el proceso negociador tras proclamar que se propone despachar “con todos”. “Lo deseable es mantener toda clase de negociaciones con discreción; lo que no se puede hacer es estar radiándolas continuamente”.

Esa actitud difiere radicalmente de la mostrada por el PP y el propio Rajoy tras el 20-D, cuando hubo una posición rocosa que se tradujo en la incapacidad de lograr siquiera un sólo voto añadido a los de la bancada del PP para una sesión de investidura, opción que descartó en su primera reunión con el propio jefe del Estado.

Sin embargo, desde la formación conservadora no se ha trasladado, de momento, ningún marco negociador al resto de las formaciones con representación parlamentaria. Salvo el criterio manifestado por Rajoy de intentar “lograr un Gobierno con el mayor respaldo parlamentario posible”. Una declaración de intenciones que para nada despeja el duro escenario que tiene por delante.

Con todo, desde el PP se quiere imprimir un “ritmo” diferente a las conversaciones con sus posibles aliados de las que se desarrollaron en los meses pasados entre el PSOE y el equipo de Pedro Sánchez con Ciudadanos, Podemos y el resto de formaciones minoritarias que, al final, no lograron la investidura del aspirante socialista.

Desde el PP se quiere imprimir un “ritmo” diferente a las conversaciones con sus posibles aliados de las que se desarrollaron en los meses pasados entre el PSOE y C's

Así, desde la formación conservadora se ha trasladado la voluntad de que a finales de julio Rajoy pueda someterse ya a una sesión de investidura, es decir apenas una semana después de que se constituyan el Congreso de los Diputados y el Senado elegidos el pasado domingo e inmediatamente después de que el jefe del Estado haya realizado la preceptiva ronda de contactos para proponer a un candidato.

Este calendario se considera “precipitado”, según indican fuentes parlamentarias. Aunque existe unanimidad de que en esta ocasión todo el proceso sea más rápido que el de la anterior legislatura fallida. En una conversación informal con periodistas este martes en el Congreso de los Diputados el portavoz parlamentario de Podemos, Íñigo Errejón pronunció un lacónico “¡ójala”! a la pregunta de si era posible un nuevo Gobierno a primeros de agosto.

El proceso negociador, según diversas fuentes parlamentarias consultadas por Público, estiman que en esta ocasión el “paquete” que se planteará en la negociación entre el PP y el resto de sus posibles aliados contemplará la composición de la Mesa de la Cámara baja, el órgano de dirección de la institución que tendrá una gran importancia en una legislatura con un Gobierno sin mayoría absoluta garantizada.

La elección de la Mesa de la cámara que todavía preside el socialista Patxi López hasta el 18 de julio próximo se negoció con una composición de grupos que no es exactamente la actual y de forma aislada al resto de conversaciones para la investidura de Pedro Sánchez. El PP pretende lograr en esta ocasión la presidencia y una mayoría pactada con Ciudadanos. El nombre de Jesús Posada se perfila para repetir en el puesto.

Ciudadanos exige una agenda reformadora de amplio espectro, similar al acuerdo alcanzado en la legislatura pasada fallida con el PSOE.

Ciudadanos exige una agenda reformadora de amplio espectro, similar al acuerdo alcanzado en la legislatura pasada fallida con el PSOE. En los últimos días de la campaña planteó sus “10 medidas para los primeros 100 días". Todo un programa de reformas para marcar diferencias con la actual gestión del Gobierno de Rajoy.

Además, la formación naranja no transigirá con buena parte de la actual nómina gubernamental. Este será uno de los escollos más difíciles de salvar para Rajoy, junto con el contenido del acuerdo alcanzado por Albert Rivera y su equipo con el PSOE, con 200 medidas concretas, para respaldar la investidura de Pedro Sánchez. Ese documento es un trabajo del que Ciudadanos presume.

Por su parte, el PNV, con toda seguridad, pondrá sobre la mesa la versión actualizada de su “agenda vasca”. Esto es, el catálogo de reivindicaciones que se basan en las inversiones públicas del Estado en el País Vasco, especialmente en la Y vasca del AVE; la potenciación del sector energético y del puerto de Bilbao; y, sobre todo, la negociación de un nuevo cupo del concierto económico, esto es la cantidad que debe abonar el Gobierno vasco a la administración central por los servicios que presta el Estado, como por ejemplo la red diplomática o la defensa.

Desde Canarias, tanto Coalición Canaria como Nueva Canarias tienen también su propia “agenda” que, tradicionalmente, reivindica una actualización de su régimen fiscal e inversiones en servicios para compensar su peculiar situación geográfica e insularidad. El escaso peso en el conjunto del arco parlamentario ha sido administrado hábilmente por sus representantes durante varias legislaturas.