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Procés Un mes colapsando la Meridiana para visibilizar el conflicto político

Los vecinos del barrio de Sant Andreu de Barcelona organizan cada día un corte en la concurrida avenida para denunciar la represión, reclamar la liberación de los presos políticos y mostrar la excepcionalidad que vive Catalunya. Es la única acción que se ha hecho ininterrumpidamente desde que el Tribunal Supremo anunció la sentencia del juicio del 1-O.

Imagen de los cortes en la Meridiana./ @Cdr_nv_sg_cgr

- ¡Va, va, va!

Son 8 de la tarde y pocos segundos y el semáforo del paso de peatones que atraviesa la Meridiana de Barcelona a la altura de la estación de Sant Andreu Arenal acaba de pasar de color rojo a verde. Un centenar de personas, en lugar de cruzar hasta el otro lado de la vía se quedan en medio de la calzada. Esta acción ya se ha convertido en un ritual porque hace un mes que el Tribunal Supremo (TS) hizo pública la sentencia del juicio al procés. Desde entonces cada día un grupo numeroso de vecinos del barrio de Sant Andreu y de los alrededores para el tráfico unas horas por la noche.

En la concentración se encuentran a diario vecinos de todas las edades y con todo tipo de obligaciones. Esto hace que la cifra de asistentes vaya variando y al mismo tiempo crea vínculos entre personas que de otro modo quizás no se habrían conocido, a pesar de vivir cerca. En este encuentro cada vez más rutinario -y no por ello más normalizado- se pueden ver todo tipo de complementos en las solapas de las chaquetas y una gran diversidad de banderas y símbolos.

La movilización tiene la intención de ser un pequeño foco de acción política para exigir la liberación de los presos políticos y para hacer visible el descontento de al menos algunos sectores de la sociedad con la clase política. En este sentido, mientras dura el corte en la que es una de las vías más transitadas de la ciudad, cualquier persona que decida acercarse podrá ver desde banderas estelades y pancartas a favor de la liberación de los presos, hasta banderas antifascistas o del colectivo LGTBI. Igualmente los lazos amarillos, las chapas que claman por la libertad de los presos políticos y los pasamontañas calados hasta la altura de los ojos de personas más jóvenes son capaces de convivir y los manifestantes aseguran que no se ha registrado ningún tipo de problema a nivel interno.

Un movimiento comprometido

A la hora de explicar la estrategia de la acción, Gloria se limita a decir "pues eso", mirando fijamente a una Meridiana que antes y después de los manifestantes se encuentra parada por completo y que sólo cuenta con la atención a unos metros de distancia de una pareja de agentes de la Guardia Urbana. Gloria viene acompañada de Jaume y los dos han formado parte del corte desde el primer día sin perderse ninguna convocatoria, o quizás alguna sí, "pero pocas".

Precisamente desde que se hizo pública la sentencia, las acciones en la calle organizadas por diferentes sectores del independentismo han crecido de manera considerable al tiempo que han tenido lugar hechos de gran envergadura. Sin embargo, y al contrario de Tsunami Democràtic, esta es una manifestación que tiene como objetivo ser un punto de encuentro de proximidad. Últimamente las grandes acciones convocadas implican un desplazamiento largo por carretera o en transporte público que no todo el mundo puede asumir. "Nosotros no pudimos estar en la Jonquera ni en Girona, pero esto nos queda cerca de casa y es nuestra manera de participar", comenta.

La movilización reúne gente de todas las edades y perfiles muy diversos y se escucha de todo menos cánticos y proclamas

Ellos dos explican que no se trata de la única iniciativa así que se ha articulado en un barrio de la capital catalana, pero que son del barrio y por eso participan en la acción. Todo ello lo expresan en medio de todo tipo de cánticos y proclamas: por la independencia, por la libertad de los presos, haciendo gala de los principios antifascistas, pidiendo la dimisión del consejero de Interior Miquel Buch, etc.

Entre el mar de proclamas también está Anna, que reconoce que es el primer día que se dirige a la acción. No vive en Barcelona, pero una parte de su familia es del barrio y se ha acercado más o menos por casualidad. Ha acompañado a su hija a un ensayo en un local cercano al punto de convocatoria y ha decidido que "mira, por estarme sentada esperando que ella terminara, voy a ver el ambiente". Había visto las imágenes de otros días a través de la televisión y ahora ella también está aquí. Opina que se trata de una acción más "simbólica" que no el corte fronterizo en la Jonquera, pero que en este tipo de protesta también se puede incorporar otra gente que quizás no ve con buenos ojos el cierre de la frontera por las consecuencias para terceras personas que puede suponer.

El tall de dimecres de la Meridiana. JORDI SANS.

El corte de la Meridiana este pasado miércoles./ JORDI SANS.

Hay relevo

La acción del Tsunami Democràtic en la provincia de Girona -en la Jonquera y en Salt- aparece de manera recurrente en las conversaciones repartidas en una calzada de Meridiana desierta a ambos lados. Algunos que habían tomado parte en ella explican vivencias en carne propia y otros escuchan con atención mientras en los alrededores se puede observar de vez en cuando una mochila grande con una colchoneta y caras cansadas que llevan ropa de montaña.

Unos chicos jóvenes -algunos de ellos encapuchados- que se encuentran en medio de la concentración hablan entre ellos mientras desenvuelven unos bocadillos que se convertirán en la cena. Al día siguiente a primera hora tienen clase -algunos de ellos en la universidad- y la concentración acabará lo bastante tarde como para tener que cocinar. Hablan de los exámenes que acaban de hacer y de la universidad, pero también de las últimas manifestaciones y de cómo ha afectado a la vida en el barrio.

Precisamente, Jaume y Gloria se muestran agradecidos con la labor que está haciendo la nueva generación. Comentan que creían que "estaban dormidos" pero que en las últimas semanas han demostrado que "están muy por delante de ellos" con respecto a las ideas y la capacidad de acción. Ponen como ejemplo que ellos a la edad de estos chicos "hacían lo que les decía el partido", pero que en cambio los jóvenes tienen iniciativa propia y no se dejan condicionar por ninguna facción política.

La concentración ha durado tres horas, tal como decidió la asamblea. Ha habido momentos de tensión pero la mayoría de personas al día siguiente volverá. A las 8 de la tarde, en el semáforo de delante de la estación de Sant Andreu.

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