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El proyecto de una macroestación de esquí en el Pirineo tensa el cuatripartito de Lambán

La llegada de las máquinas de una empresa semipública a las laderas pirenaicas de Castanesa tensiona las relaciones entre PSOE y Par, por un lado, y Podemos y Cha por el otro y abre una crisis que ningún partido ve imposible de reconducir pero tampoco da por cerrada, mientras Ciudadanos aprovecha para presentarse como eventual apoyo de socialistas y aragonesistas de centro

Las máquinas de Aramón, propiedad al 50% del Gobierno de Aragón y de Ibercaja, llevan unas semanas trabajando en las laderas de Castanesa.
Las máquinas de Aramón, propiedad al 50% del Gobierno de Aragón y de Ibercaja, llevan unas semanas trabajando en las laderas de Castanesa.

El proyecto para crear en Castanesa, en el extremo más oriental del Pirineo aragonés, el mayor dominio esquiable de Europa está provocando en el Gobierno cuatripartito de Aragón que preside Javier Lambán unas tensiones de incierto desenlace que ninguno de los implicados ve, al mismo tiempo, irresolubles ni resueltas. Es la segunda vez en apenas un año que este asunto genera tiranteces.

"No creemos que vaya a llegar la sangre al río", señalan fuentes del socio mayoritario del ejecutivo, el PSOE, mientras en Cha, que repite coalición con los socialistas, apuntan que "el proyecto y las discrepancias ya existían antes que este Gobierno", y en Podemos anotan que el conflicto "sigue abierto. Castanesa es un icono de cómo hemos de hacer las cosas con el cambio climático".

Con los focos centrados en la crisis sanitaria, esta crisis, que resulta ser una de las escasas discrepancias que trascienden del día a día del ejecutivo, ya sea por el tarifazo del agua o por las políticas del sector agroalimentario, ha dado lugar a un flirteo entre Ciudadanos, partido que en Aragón lleva tiempo esbozando trazos de ‘plan B’ después de que la deriva final de Albert Rivera impidiera consumar el ‘plan A’, y el ‘núcleo duro’ del ejecutivo autonómico, integrado por PSOE y Par, que hace algo más de un año lo tuvo como primera opción.

"El Gobierno de Aragón tiene que aclararse y dejarse de postureos entre sus miembros", señala el portavoz de los naranjas en las Cortes autonómicas, Daniel Pérez Calvo, que ofrece el apoyo del partido no solo para este proyecto: "Desde el primer momento hemos tenido la mano tendida. No vamos a adoptar una postura de comodín, pero sí que vamos a apoyar todas las medidas sensatas". Y consideran que impulsar Castanesa lo es.

"Celebro que las conversaciones con Ciudadanos vayan por muy buen camino", había dicho Lambán poco antes, al ser preguntado acerca de en qué "dirección prefiero que se produzca la mayoría" para los Presupuestos Generales del Estado.

Un proyecto que genera tensiones por segunda vez en apenas un año

¿En qué consiste el proyecto de Castanesa, que ha desatado las tensiones por segunda vez en apenas un año en el Gobierno de Aragón? Básicamente, en la creación del mayor dominio esquiable de Europa, con un complejo de 41,6 kilómetros cuadrados de pistas entre los 1.682 y los 2.838 metros de altitud, en las montañas de los municipios oscenses de Montanuy, en la zona limítrofe de Aragón y Catalunya, y de Benasque, que vería crecer en esa dirección la actual estación de Cerler.

A finales de la pasada década, y sobre el papel, Castanesa iba a ser una estación autónoma financiada con la venta de las más de 3.000 viviendas proyectadas en un valle en el que apenas viven 200 personas, un plan que abortaron los tribunales, mientras el crecimiento de Cerler saldría de comercializar otras 2.200 en esa zona, en una iniciativa que, hoy por hoy, sigue vigente aunque con unas expectativas de cumplimiento tan bajas como las del este.

Las máquinas de Aramón, propiedad al 50% del Gobierno de Aragón y de Ibercaja, llevan unas semanas trabajando en las laderas de Castanesa.

El promotor del complejo es Aramón, el hólding semipúblico del esquí aragonés, participado al 50% por la comunidad y por Ibercaja, con urgencia por iniciar las obras: tiene Castanesa anotado con un valor de 35,35 millones de euros en un balance de 132, y eso supone que si caduca la DIA (Declaración de Impacto Ambiental) a finales del año que viene por no haber iniciado los trabajos se vería en una situación de quiebra técnica.

El origen de la crisis se encuentra en la combinación de esos factores: la urgencia por comenzar las obras, el redimensionamiento del proyecto y las discrepancias sobre el proyecto de los socios del ejecutivo, que para nada atenúa la ambigua redacción del punto 88 de su acuerdo de gobierno:  "Impulsar el turismo (…) a partir de mejoras estratégicas como las de las estaciones de esquí (…) priorizando e impulsando de forma significativa aquellos proyectos sostenibles desde los puntos de vista social, medioambiental y económico".

Vertebración del Territorio paraliza las obras

La Consejería de Vertebración del Territorio, que dirige José Luis Soro, de Cha, solicitó hace unas semanas a Aramón que le aclarara varios cambios introducidos en el plan de obras (una carretera más ancha y una toma de agua en una fuente natural, básicamente) antes de seguir con ellas al tiempo que le indicaba que la expropiación de terrenos que solicita requiere varios trámites previos.

A día de hoy, y a falta de conocer oficialmente si el proyecto ha cambiado y si la DIA lo ampara, las obras no arrancan por orden de una consejería del mismo Gobierno que las promueve, mientras la filtración por la PDM (Plataforma de Defensa de las Montañas) del negocio inmobiliario de dos millones de euros que la familia de la actual alcaldesa de Montanuy, Esther Cereza, cerró con Aramón añade más interrogantes al panorama.

Por su parte, tanto Aramón como la parte socialista del Gobierno de Aragón dan por desestimados los planteamientos inmobiliarios de hace una década por inviables, lo que equivale a descartar el proyecto de la estación de Castanesa como un complejo autónomo y reducirlo a la ampliación de Cerler por las laderas situadas a su este.

“Se trata de hacer las cosas bien”

Sin embargo, Cha y Podemos, que ya forzaron una reunión de la mesa de seguimiento del pacto de Gobierno para resolver las tensiones que el proyecto desató el pasado otoño, abogan por abandonarlo de manera definitiva.

"No se trata de romper el Gobierno sino de hacer bien las cosas", explica Joaquín Palacín, presidente de Cha, que considera el proyecto inviable técnica, ambiental y económicamente, entre otros aspectos por la escasez en la zona tanto de nieve como de agua para producirla de manera artificial.

"Nuestro modelo para el desarrollo de las zonas de montaña es muy diferente de este, al que el cambio climático convierte en inviable", añade.

"Castanesa no es un tema de discurso sino de gestión", indica Marta de Santos, secretaria de Transición Energética y Cambio Climático de Podemos Aragón, para quien un proyecto de ese tipo vulnera el acuerdo de gobierno porque "no es sostenible económica ni ambientalmente".

"Hace unos años el esquí parecía la panacea del desarrollo, pero hoy, con el cambio climático, eso es más que cuestionable", dice, al tiempo que apela a "hacer las cosas correctamente" y "valorar si los proyectos como este son resilientes".

Mientras los socios de gobierno siguen sin resolver sus diferencias en este asunto, Ciudadanos trata de explotarlas políticamente pidiendo la comparecencia de Soro en las Cortes. "Resulta rocambolesco que una parte del propio Gobierno paralice unas obras que impulsa este", anota Pérez Calvo, que considera que "la ambigüedad del acuerdo hace que ni unos puedan decir que las incluye ni otros que va contra él. Por eso vamos a pedir un pronunciamiento alto y claro".

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