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Puertas giratorias La regulación de las puertas giratorias sigue fuera de la agenda política

Más de un tercio de los ministros del último Gobierno de Rajoy han dado el salto al sector privado.

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Rafael Catalá, Soraya Saenz de Santamaría, Mariano Rajoy y Fátima Báñez | Europa Press

El goteo de nombres asociados al Ejecutivo de Mariano Rajoy que han sido fichados por empresas privadas no ha cesado desde la moción de censura impulsada por el actual presidente del Gobierno en funciones Pedro Sánchez. Consultoras, bancos, multinacionales o prestigiosos bufetes de abogados han abierto sus puertas de par en par a antiguos ocupantes de algunas de las carteras más importantes de los ministerios.

Según los últimos datos emitidos por el Portal de Transparencia, desde enero de 2014 hasta el pasado 13 de marzo, un total de 139 ex cargos de Estado recibieron luz verde para dar el salto al sector privado. Todos ellos solicitaron a la Oficina de Conflictos de Intereses del Ministerio de Hacienda la autorización para poder desempeñar su actividad en alguna compañía.

Más de un tercio de los ministros que ocuparon un sillón durante el último Consejo del Ejecutivo de Rajoy cruzaron la barrera al sector privado tras la irrupción de Sánchez al poder. Y todos obtuvieron la correspondiente compatibilidad pese a que la Ley 3/2015, reguladora del ejercicio de Personal de las Administraciones Públicas, establece que durante los dos años posteriores a la fecha del cese, los altos cargos no podrán prestar servicios en entidades privadas que hayan resultado afectadas por decisiones en las que éstos hayan participado.

Sin embargo, ni PP ni PSOE han tenido a bien introducir la reforma para la regulación de las puertas giratorias entre los temas pendientes en la agenda política.

Últimas puertas giratorias: Catalá y Saenz de Santamaría

El último trasvase de lo público a lo privado lo protagonizó el pasado martes al ex ministro de Justicia Rafael Catalá, quien renunció a su acta de diputado el 21 de mayo. Tan solo dos meses después, Catalá ya había obtenido la compatibilidad para poder trabajar en la empresa Codere, líder en el negocio de las apuestas deportivas y juegos de azar.

El exministro defenderá al sector del juego en plena ofensiva política contra las casas de apuestas

El ex ministro, abogado de profesión, ha sido fichado para desempeñar las funciones de asesoramiento en materia regulatoria y normativa en plena ofensiva política contra las casas de apuestas, y vuelve así a la que fuera su casa durante 2005 y 2011, cuando ejerció como secretario de su Consejo de Aministración.

Polémico fichaje fue también el de la ex vicepresidenta de Gobierno y compañera de partido Soraya Saenz de Santamaría. La que fuera 'número 2' de Rajoy comenzaba su andadura en el sector privado a principios de marzo como socia del área mercantil del despacho de abogados Cuatrecasas.

Un fichaje polémico si se tiene en cuenta que en 2015 Emilio Cuatrecasas, expresidente del bufete, fue acusado de cometer ocho delitos fiscales por desviar gastos personales a la empresa y evitó la cárcel gracias un pacto con la Fiscalía mientras Sáenz de Santamaría era vicepresidenta

El ministerio de Báñez y la patronal

Quizá, el caso más misterioso en cuanto al fenómeno de las puertas giratorias sea el de la ex ministra de Empleo Fátima Báñez, impulsora, entre otras medidas, de la polémica reforma laboral. 

Báñez se retiraba oficialmente de la política el pasado 15 de marzo. Pocas semanas después, su nombre se comenzó a asociar a la CEOE. En su caso, en calidad de asesora del presidente de la patronal, con quien la expolítica ya había mantenido buenas relaciones durante su etapa como ministra.

Sin embargo, su presidente, Antonio Garamendi, declinó hacer declaraciones sobre este fichaje y optó por no confirmar ni desmentir el movimiento de la ex responsable de la cartera gubernamental de Empleo. Aunque si ha asegurado que será en septiembre cuando "se despejarán las dudas que haya que despejar", también en cuánto a quiénes estarán al mando del resto de vicepresidencias. Una decisión que aún sigue siendo una incógnita.  

El PSOE, también salpicado por las polémicas

Pero el fenómeno de las puertas giratorias también ha salpicado al PSOE. Los casos más recientes que se han dado en filas socialistas apuntan a nombres como el del ex ministro de Industria, Turismo y Comercio durante la última legislatura de Zapatero, Miguel Sebastián, que el pasado 31 de enero fichaba por la multinacional Indra como consejero de la compañía.

Sebastián se incorporaba a la empresa para ocupar uno de los dos sillones con los que se había hecho la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), máxima accionista de la empresa con el 18,7%. El otro sillón disponible se le otorgó a Antonio Cuevas Delgado, diputado socialista en el Congreso durante más de dos décadas, que se incorporaba también a la alta cúpula.

Polémicos fichajes a los que también se suma Cristina Garmendia, ex ministra de Ciencias e Innovación durante la segunda legislatura de Zapatero y recientemente nombrada consejera de CaixaBank.

Sin medidas frente a las puertas giratorias

Sin embargo, ni PP ni PSOE han tomado medidas para regular las controvertidas puertas giratorias. Una preocupante situación que obligó a Unidas Podemos a registrar el pasado febrero una proposición de ley en el Congreso.  

Ni PP ni PSOE han tenido a bien introducir la reforma de la regulación de las puertas giratorias entre los temas pendientes

Desde la formación morada proponían tipificar como delito esta práctica, y penarla con hasta cinco años de cárcel en los casos más graves. Pablo Iglesias ponía el foco en las empresas del Ibex, a las que tachaba captadoras de políticos. Un tránsito que para la formación evidencia la existencia de un “conflicto de interés”, y la “predisposición” de los fichajes de “actuar contra el pueblo y a favor de unos pocos”. Pero sus propuestas se desoyeron.

La difusa normativa sobre el control de las puertas giratorias ha permitido que, incluso, ex presidentes del Gobierno como Felipe González o José María Aznar, hayan trabajado para empresas como Gas Natural o Endesa. Que la mayoría de empresas del Ibex tengan en sus Consejos de Administración a políticos. Y que más de un tercio de cargos del anterior Ejecutivo se encuentren hoy en el ámbito privado. 

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