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"Rabia y dolor" en Altsasu ante otros cuatro encarcelamientos: "Quieren que odiemos, pero no somos como ellos"

Tras conocerse el ingreso en prisión de los detenidos este martes, las calles de la localidad navarra vuelven a ser escenario de otra jornada de movilización.

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Concentración en Altsasu contra la detención de los cuatro jóvenes. - EFE

Técnicamente no era más que un cartel pegado en la ventana de un bar, pero en realidad significaba mucho más. Esa hoja de letras negras y rojas encerraba los temores que desde hace año y medio persiguen al pueblo de Altsasu. "Hoy trabajaba Iñaki, pero ha sido detenido", se leía en la ventana del establecimiento donde Iñaki Abad se desempeña como camarero. Este martes no pudo estar detrás de la barra: a primera hora de la mañana, la Guardia Civil lo metió en uno de sus coches verdes y se lo llevó a Madrid.

Abad tenía un móvil que una noche acabó por los suelos. Ocurrió el 15 de octubre de 2016, mientras grababa la situación que se registraba fuera del bar Koxka de este municipio navarro. Allí se produjo la ultramediatizada pelea nocturna con dos guardias civiles sin uniforme, que un año y medio después ha acabado con condenas de entre 2 y 13 años de cárcel para ocho jóvenes de Altsasu. Iñaki, que vio cómo uno de los agentes involucrados en la pelea le tiraba el teléfono de un manotazo, está entre ellos.

A primera hora de este martes, exactamente cuatro días después de que el tribunal presidido por la jueza Concepción Espejel ─casada con un coronel de la Guardia Civil y galardonada por ese cuerpo─ publicara su sentencia, varias dotaciones de la Benemérita se han presentado en Altsasu para llevarse cuatro de los cinco condenados que permanecían en libertad. Otros tres (Adur Martínez de Alda, Jokin Unamuno y Oihan Arnanz) llevan en la cárcel desde hace 570 días. Otra joven condenada, cuya pena ha sido de dos años, no ha sido detenida.

El peor de los amaneceres posibles dejó paso a un día cargado de tensión en Altsasu. El colectivo de madres y padres reveló que la Guardia Civil había "identificado, insultado y denunciado a numerosos vecinos". A uno de ellos le multaron por negarse a saludar a los guardias civiles que realizaban las detenciones.

Tras una tensa mañana, la espera de noticias sobre las medidas que se adoptarían en Madrid contra los cuatro detenidos ─quienes fueron trasladados hasta la Audiencia Nacional en furgones de la Guardia Civil─ se hizo eterna. La llamada llegó en torno a las 18.50: finalmente, el tribunal ordenó el ingreso en prisión sin fianza de Julen Goikoechea , Jon Ander Cob, Aratz Urraizola (condenados a nueve años de cárcel) e Iñaki Abad, cuya pena asciende a 13 años.

Tras conocer esa noticia, una multitud volvió a salir a las calles de Altsasu para reclamar la libertad de los detenidos. "Nos quieren llevar a una dinámica de odio, pero nosotros no somos como ellos", subrayaron las madres y padres en una declaración.

La movilización avanzó entre comentarios sobre las imágenes registradas durante la mañana, con guardias civiles recorriendo las calles para detener a los cuatro jóvenes, tal como había ordenado la Audiencia Nacional. En realidad, la presencia de la Benemérita se olía desde el día anterior: según han señalado a Público varias personas próximas a los condenados, varios agentes de paisano se dejaron ver durante la tarde-noche del lunes, lo que hacía presagiar una inminente redada.

En ese sentido, las madres y padres de Altsasu calificaron esta actuación como "absolutamente innecesaria y exagerada". "Una vez más, y desde que empezó todo este montaje van unas cuantas, nos han vuelto a ocupar el pueblo, han vuelto a venir a generar rabia y dolor", remarcaron.

Esa rabia y ese dolor marcó la manifestación que este martes recorrió Altsasu. Si el pasado viernes eran miles los vecinos que protagonizaban la movilización contra las condenas, esta vez no han sido menos quienes han vuelto a salir a la calle para pedir justicia. También ha habido movilizaciones de solidaridad y denuncia en otras tantas localidades vascas.

El 16 en Pamplona

En Altsasu, durante el trayecto hubo gritos de solidaridad con los jóvenes detenidos, quienes en ese mismo momento ingresaban en prisión. Con las órdenes decretadas este martes, son ya siete los encarcelados por la pelea de bar del 15 de octubre de 2016. Unos hechos que inicialmente fueron catalogados como "terrorismo", aunque posteriormente la Audiencia Nacional admitió que no era posible condenarles por semejante delito.

No obstante, el tribunal presidido por Espejel insiste en su sentencia sobre el carácter ideológico de la pelea, mientras que en Altsasu siguen advirtiendo que se trata de un despropósito. Así lo han gritado al atardecer de este martes y así volverán a hacerlo el sábado 16 en Pamplona, donde protagonizarán una nueva manifestación.

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