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Rajoy llegó a recurrir a ETA para negarse a reconocer la responsabilidad franquista en la matanza de Gernika

En 2003, el ahora presidente y entonces número dos del gobierno de Aznar utilizó la excusa del terrorismo para justificar la falta de reconocimiento sobre la responsabilidad del dictador español en el ataque contra la villa vizcaína, del que este jueves se cumplen 81 años.

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Gernika tras el bombardeo de 1937. / EFE

Sonaron campanas. El cielo se volvió diablo, y la tierra infierno. Cuentan que las primeras bombas cayeron a las cuatro de la tarde. Muchos murieron. Otros quisieron morir. El final, el tantas veces temido final, ya estaba ahí, sobrevolando por sus cabezas. Era el 26 de abril de 1937 y Gernika acababa de convertirse en un amasijo de escombros y cadáveres. 81 años después, aún existen dificultades para reivindicar a esos muertos. Las trabas vienen del Partido Popular, que aún mantiene vivo el discurso de los “dos demonios”.

La agenda prevista para conmemorar este nuevo aniversario refleja este asunto a la perfección. No tanto por las actividades que aparecen, sino por las que no están. Este mismo mes de abril, el PP utilizaba su mayoría absoluta en el Senado para impedir que la Comisión de Justicia aprobase una moción del PSOE que promovía la celebración de un congreso internacional sobre el bombardeo de Gernika y la creación de una comisión de historiadores que investigase aquel terrible episodio, en el que murieron alrededor de 300 personas.

La respuesta del PP a esta propuesta corrió a cargo de la senadora Cristina Ayala, tal como puede comprobarse en el Diario de Sesiones del pasado 9 de abril. “Siempre se les olvida una parte: que nuestra guerra civil, la que enfrentó a españoles entre sí, no solo es 1937, también es 1936, 1938 y 1939; y también son los bombardeos republicanos de Córdoba, de Granada, de Baeza, de Oviedo o, como me ha comentado el compañero que se sienta a mi izquierda en el escaño del Pleno, el alcalde de Cabra, Fernando Priego, el bombardeo de su localidad, Cabra, con más de un centenar de muertos y más de doscientos heridos”, dijo la política conservadora para justificar el voto negativo al acto de homenaje que planteaban los socialistas.

En ese contexto, su intervención estuvo dirigida a comparar el bombardeo de Gernika con otros actos atribuidos a la República. Así fue que Ayala habló de “las sacas y los paseos de ambos bandos porque era una guerra señoría; como usted bien dice, era una guerra total, pero como en todas las guerras, llena de atrocidades en ambos bandos”. “Memoria, desde luego que sí, pero nunca una memoria con sesgos; una memoria debe ser colectiva, de todos, y con esto nuevamente no podemos estar de acuerdo”, sentenció.

No era la primera vez que el PP buscaba justificaciones para rechazar una resolución en torno a la masacre cometida por la Legión Cóndor –siguiendo órdenes de Franco- aquella tarde de abril de 1937. Hace algo más de un año, en febrero de 2017, el partido de Rajoy utilizó su mayoría en el pleno del Senado para frenar una proposición del PNV –que además había sido consensuada con PSOE, Unidos Podemos, ERC y Compromís- en la que se planteaba que el Ejecutivo reconociera “la responsabilidad del ejército sublevado y del posterior Gobierno franquista, del ataque, daño y sufrimiento, causado por el bombardeo de Gernika del 26 de abril de 1937, como símbolo de todos los ataques aéreos contra la población civil, y de todos y cada uno de los municipios del Estado español bombardeados durante la guerra provocada por el alzamiento franquista”. También reclamaba que el Estado mostrase “sus disculpas al pueblo de Gernika y a todos y cada uno de los municipios del Estado bombardeados, por todo el sufrimiento injustamente causado”.

En esa ocasión, la posición del PP fue presentada por Iñaki Oyarzabal. El senador vasco no dudó en calificar el bombardeo contra la localidad vizcaína como un hecho “absolutamente repugnante, deplorable, injusto, siniestro”, aunque descartó apoyar el pedido de perdón reclamado por los grupos de la oposición porque, a su juicio, lo que en realidad promovía el PNV era transmitir a los jóvenes “que la guerra civil española fue una guerra de España contra Euskadi, que la guerra civil española fue una guerra de España para aplastar las libertades del pueblo vasco, y, dos, que el actual Estado democrático español es heredero del ejército franquista y de los sublevados y que, por tanto, se puede cuestionar su legitimidad y la de sus instituciones democráticas”, aspectos que Oyarzabal rechazó de plano.

Cuestión de prioridades 

Rajoy dijo que la prioridad era "luchar contra la organización terrorista ETA"

En otras ocasiones, los populares recurrieron a ETA para negarse a realizar un reconocimiento oficial sobre la responsabilidad de la dictadura franquista en aquella masacre. En mayo de 2003, el encargado de defender esa postura en el Senado fue el ahora presidente Mariano Rajoy, quien por entonces era el número dos de Aznar. Lo hizo a raíz de una pregunta formulada por el entonces senador del PNV Iñaki Anasagasti, quien le preguntó si el gobierno tenía previsto cumplir con lo fijado en una resolución que el Congreso había aprobado en 1999 con los votos de todos los partidos –también del PP- para reclamar que desde el Ejecutivo se “manifestara oficialmente que la autoría de la destrucción de Gernika fue llevada a cabo por la Legión Cóndor alemana por orden del general Franco y no por los llamados rojos separatistas”.

A la hora de responder, Rajoy le indicó al representante nacionalista que la prioridad del gobierno era “luchar contra la organización terrorista ETA, para que ETA no se pueda presentar a las elecciones (sic), para que ETA no pueda hacer utilización de los medios democráticos, para que la gente pueda ser libre, para que pueda expresar su opinión libremente, para que se cumpla la ley, para que se respete el Estado de derecho, justo exactamente lo contrario de lo que ustedes están haciendo”. En esa línea, el actual mandatario llegó a decir que “lo que le preocupa a la gente en este momento no es lo pasado, que también, le preocupa mucho más lo que está ocurriendo en este momento y lo que puede ocurrir en el futuro”.

Un visitante pasa frente al Guernica de Picasso, en el Museo Reina Sofía. / EFE

“No quieren irritar al sector franquista” 

Anasagasti no olvida aquellas palabras. “El PP nunca ha querido reconocer nada; la argumentación ha sido que no hay que remover el pasado”, afirmó a Público el veterano dirigente del PNV. A la hora de encontrar una explicación, sostuvo que los populares buscan “no irritar al sector franquista que tienen dentro y que es muy numeroso”. “No olvidemos que AP la fundó un ministro de Franco”, subrayó.

Esas mismas impresiones son compartidas por el senador de EH Bildu Jon Inarritu, quien también ha formulado preguntas al gobierno en torno a Gernika. En una respuesta enviada en marzo de 2017, el Ejecutivo definió el “bombardeo contra la población civil en Gernika que produjo la muerte de cientos de españoles” como “uno de los episodios más sangrientos de aquella guerra fratricida, reflejada en símbolos de la cultura española como el célebre cuadro de Pablo Picasso”. Ni una palabra sobre la responsabilidad del franquismo en aquella masacre.

A criterio de Inarritu, “en el PP está firme el relato de que hubo una guerra civil entre hermanos, que hubo bombardeos en muchos sitios y que Gernika fue uno más”. “Esa es su teoría para no condenar, no reconocer y no actuar a favor de las víctimas del fascismo”, comentó.

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