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Las relaciones entre PSOE y Unidos Podemos Los ambiguos encuentros de Sánchez e Iglesias

Ambos dirigentes pocas veces han alcanzado acuerdos, aunque en el último año se ha recuperado la confianza perdida entre ambos tras las difíciles negociaciones que mantuvieron en la fallida investidura de 2016

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Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en una imagen de archivo - EFE

No se han reunido mucho -al menos lo que se ha conocido públicamente- el ahora presidente del Gobierno ,Pedro Sánchez; y el líder de Unidos Podemos, Pablo Iglesias, en los más de seis años que llevan ambos como actores principales en la escena política española.

Y el balance de sus encuentros ha sido más que ambiguo, donde pocas veces se han alcanzado acuerdos, y la lectura hecha por cada uno de las respectivas reuniones solía ser muy diferente y hasta contradictorio.

Curiosamente, el primer encuentro entre ambos sí fue fructífero. Ocurrió el 4 de junio de 2015 en un restaurante de un hotel madrileño. Ambos dirigente alcanzaron entonces un amplio acuerdo para intentar echar al PP de Comunidades Autónomas y ayuntamientos tras las elecciones municipales y autonómicas. Ambos cumplieron lo pactado, y así Unidos Podemos llegó a las Alcaldías de Madrid o Cádiz; y el PSOE pudo gobernar comunidades autónomas como Aragón o Valencia. La mayoría de los pactos se han mantenido hasta ahora.

El segundo gran encuentro fue a principios de febrero de 2016, cuando Pedro Sánchez decidió presentarse a la investidura tras la renuncia de Mariano Rajoy. Sánchez salió algo esperanzado de aquella reunión, pero Iglesias dejó entrever que el acuerdo no sería posible.

Se hizo los días posteriores la escenificación de reuniones de equipos de trabajo de ambos partidos, pero ambos dirigentes no se volvieron a ver más hasta la celebración del pleno que culminó con el voto en contra de Unidos Podemos, haciendo fallida la investidura. De hecho, el PSOE dijo a mitad de la negociación, que no le daría a Iglesias otra foto con Sánchez a no ser que hubiera pacto, por lo que no hubo un nuevo encuentro.

Aquello, además de doler a Sánchez, le provocó una seria desconfianza hacia Iglesias. De hecho, en corrillos privados comentaba que no era una persona de fiar y que todo lo que se hablaba con él lo utilizaba a su favor, filtrándolo posteriormente y manipulando lo ocurrido y lo hablado.

Pese a estas consideraciones y con total desconfianza, el 30 de marzo de ese mismo año, una vez fracasada la investidura, ambos volvieron a reunirse para intentar salvar la convocatoria de nuevas elecciones. Aquí ocurrió lo contrario, Iglesias dijo que hasta renunciaba a ser vicepresidente o estar en el Gobierno si con ello habría un acuerdo para formar un Gobierno “a la valenciana”, pero Sánchez ya no tenía ninguna confianza en ello. Sabía que el PSOE no le iba a permitir una investidura con los partidos independentistas, y se aferró a que se mantenía en el acuerdo que sí alcanzó con Ciudadanos para la investidura fallida, sabiendo que Unidos Podemos nunca lo iba a asumir.

Tras la travesía en el desierto de Sánchez y tras volver a la Secretaría General del PSOE, ambos dirigentes volvieron a reunirse el 27 de junio de 2017. El ambiente había cambiado por ambas partes, y ambos se conjugaron que el enemigo a batir era el PP. De aquel encuentro salió un acuerdo de realizar una acción conjunta en el Congreso, que llevó a una nueva reunión de ambos líderes el 17 de julio, con su equipos respectivos, para planificar una agenda de iniciativas. Fue la única reunión y nunca hubo acción conjunta entre ambos partidos, que más bien jugaban a pisarse las iniciativas.

No consta que ambos se vieran tras anunciar el PSOE la presentación de la moción de censura, aunque mantuvieron numerosa conversaciones telefónicas y a través de mensajes de móvil, pero cuando Sánchez llevó a la Moncloa quiso tener la deferencia de que fuera con Iglesias la primera reunión, el pasado 14 de junio. Fue un encuentro secreto, donde también hubo ambiente de mayor confianza entre ambos. De hecho, tres días antes ambos habían hablado cuando Sánchez acudió al tanatorio tras el fallecimiento del padre de la portavoz de Unidos Podemos, Irene Montero.

La reunión de hoy apunta a que será una continuación de la anterior para concretar asuntos y ver qué grado de acuerdo puede existir. Se dice que el clima personal entre ambos ha mejorado, así como el político, pero sigue habiendo un punto de desconfianza al menos por parte del presidente del Gobierno que, según personas muy cercana, no olvida aquella rueda de prensa de Iglesias tras ver al Rey Felipe VI, en la que se autoproclamó vicepresidente y repartió la mitad de las carteras del hipotético Gobierno de Sánchez.

No obstante, Sánchez es plenamente consciente de que de Unidos Podemos depende en gran parte la duración de la legislatura y, además, conseguir un buen entendimiento con Iglesias podría hacer reeditar los pactos en ayuntamientos y comunidades tras las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2019.