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La resaca del 2D El PSOE de Andalucía apoya sin fisuras a Sánchez en el endurecimiento de su política hacia Torra

El sector sanchista garantiza en la reunión del comité director del PSOE de Andalucía que el presidente defenderá la unidad de España y reclama a la dirección de Díaz integración y que el PSOE andaluz sea de nuevo la columna vertebral del proyecto federal

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La secretaria general del PSOE-A y presidenta andaluza en funciones, Susana Díaz, recibe los aplausos de los miembros de la ejecutiva en la reunión que el Comité Director, máximo órgano entre Congresos. EFE/Julio Muñoz

Fue una reunión serena y triste la que se produjo en el hotel Alcora de Sevilla. Unos 280 cuadros y dirigentes del PSOE de Andalucía acudieron al comité director, máximo órgano entre congresos, al que fueron convocados por la dirección de Susana Díaz para analizar los resultados de los comicios del pasado 2D, que ganaron, pero de manera insuficiente para gobernar de nuevo la Junta de Andalucía. Era la primera vez que muchos se veían después de la noche de la derrota, de la noche en que los socialistas perdían por primera vez, de la mano de una alianza entre las derechas , PP y Cs, y la ultraderecha, Vox, el Ejecutivo andaluz.

Es tradición en estos encuentros que sea la secretaria general quien abra el fuego del debate. Así, Susana Díaz arrancó con un discurso “sin paños calientes” en el que enumeró cinco razones para explicar una victoria que es una derrota. Estas fueron: Una, la crisis y la lentitud en la recuperación de la agenda social que ha causado descontento y malestar en muchos ciudadanos. Dos, los 36 años de gobierno consecutivos, que han lanzado un mensaje de hartazgo. Tres, la abstención que afectó a la izquierda, y el aumento de votos nulos, como forma de protesta. Cuatro, el relato de la corrupción del pasado, cuyas consecuencias han llegado hasta hoy. Y cinco: La política nacional.

“Siempre pensé que no nos iba a afectar, pero si uno ve los datos, solo ha habido dos fuerzas, que no han hecho otras cosa que hablar de Catalunya, que han subido: Ciudadanos y Vox”, resumió la presidenta. “Comparto con mi compañero José Borrell que lo nacional ha influido. Quiero mandar todo mi apoyo al Gobierno de España que hoy está anunciando que no va a permanecer impasible hacia lo que está sucediendo, que todos estamos obligados a cumplir la ley”.

El sector sanchista, después de que la semana pasada amagaran con iniciar una guerra para liquidar a Díaz, no fue esta tarde particularmente beligerante, y sus rostros más conocidos, Alfonso Gómez de Celis, delegado del Gobierno, y Kiko Toscano, alcalde de Dos Hermanas, reclamaron integración a la dirección de Díaz y apoyo para la dirección federal de cara a las próximas municipales de mayo, según distintas fuentes consultadas. “Necesitamos un partido sin exclusiones, un partido inclusivo”, dijo Celis. “Con diálogo, responsabilidad y generosidad, con el menor ruido posible para no fracturar”, agregó.

Unidad de acción

El delegado del Gobierno, sanchista de primera hora, reclamó que el PSOE de Andalucía vuelva a ser, como en los tiempos de Manuel Chaves, el sostén principal, la columna vertebral del PSOE federal, porque los debates que vienen y que afectarán a las próximas municipales serán nacionales. Así aseguró -después de explicar que lo que habían hecho estos meses desde el Gobierno de España era dirigirse a los ciudadanos y ciudadanas de Catalunya para que comprobaran la deriva en la que se hallan los líderes independentistas- que el presidente Sánchez hará lo que tenga que hacer para garantizar la unidad de España. “A todos nos une la defensa de la unidad de España y la defensa y recuperación de los derechos de los trabajadores”, dijo Celis. Y agregó, según las fuentes consultadas: “Si cruzan líneas rojas, haremos lo que haya que hacer para preservar la unidad de España”.

Díaz: "Rivera tendrá que decidir si quiere ser Macron o Salvini"

La reunión evidenció de este modo que la división entre el sector que apoya a Díaz, hoy mayoritario, y el sanchista, minoritario, sigue aún bien abierta, pero también emergió cierta unidad de acción y de análisis, porque los intereses de todos ellos a corto plazo son los mismos. La gestión de la crisis en Catalunya y recuperar el resultado de estas autonómicas en los próximos comicios son los retos para ambos. “Somos los primeros en el ciclo electoral. ¿Sucederá [la victoria de la derecha radicalizada] en el resto de elecciones?”, se preguntó la secretaria general y presidenta en funciones, Susana Díaz. “Ahora vienen las elecciones municipales. El PSOE se va a dejar la piel”, agregó.

La presidenta en funciones reivindicó el millón de votantes que obtuvo el PSOE y garantizó que no se va a abstener ante un posible acuerdo PP-Ciudadanos. Díaz esbozó de hecho, sin decir que de eso se trataba -“tenemos que construir el futuro inmediato”- las líneas maestras y las banderas que los socialistas andaluces enarbolarán en la oposición: el autogobierno, la defensa del Estatuto de Andalucía, del 28F, del 4D, de las políticas memorialistas, y de las políticas feministas. Una frase de Díaz lo resumió todo: “Cualquier votación requiere del apoyo de Vox, que tendrá que ser un colaborador activo. Rivera tendrá que decidir si quiere ser Macron o Salvini y si eso, [apoyarse en Vox] lo va a hacer también en el resto de España”. “Al PSOE de Andalucía no lo va a poner de rodillas nadie”, remachó la secretaria general.

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