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Rivera presenta el 26-J como un 'plebiscito' que medirá el apoyo al independentismo en Catalunya

El líder de Ciudadanos arremete contra Colau al insinuar que el Ayuntamiento de Barcelona pagó la conferencia de Varoufakis para pedir el voto para Podemos.

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El candidato de Ciudadanos (C's) a la presidencia del Gobierno, Albert Rivera (i), conversa con la líder de C's en Cataluña, Inés Arrimadas (d), en un acto en el barrio barcelonés de Nou Barris en el primer fin se semana de campaña. EFE/Alejandro García

MADRID.- Ciudadanos rechazó en su día que las elecciones catalanas pudieran ser leídas como un plebiscito que mediría el apoyo al independentismo. Pero este sábado ha sido el propio Albert Rivera quien ha presentado las próximas elecciones generales como tal. "Estoy convencido de que somos más los catalanes que quieren regenerar España que los que intentan romperla. El 26-J vamos a contar los votos", sentenció en su mitin del barrio barcelonés de Nou Barris.

El soberanismo fue protagonista del evento, precisamente, porque el candidato naranja aprovechó la leve interrupción de un espontáneo que gritó "independencia" hasta en un par de ocasiones en medio del acto, para mostrarse como víctima y hablar de "libertad". "Así creció Ciudadanos, con tres diputados aguantando escraches y pintadas en la puerta de mis padres. Pero los que no respetan la libertad tienen un problema con nosotros: que amamos la libertad. Así que bienvenidos a la democracia", mitineó casi en tono lacrimógeno.

En realidad, la primera en hablar del 'problema catalán' aprovechando la coyuntura geográfica fue la líder de C's en la Comunidad, Inés Arrimadas. "Aquí empiezan a hablar de cuartas elecciones autonómicas en 6 años", inició su intervención usando la táctica de la política del miedo. "Puigdemont reconoce ahora que no tienen mayoría para seguir adelante con su proyecto fracasado. Lo único que hemos conseguido desde que se empezó a hablar de referéndum en 2010 es que las decisiones más importantes de Catalunya se tomen en una asamblea de la CUP", sentenció entre los aplausos de los más de 700 asistentes al acto -según cálculos del partido-.

"Estoy convencido de que somos más los catalanes que quieren regenerar España que los que intentan romperla. El 26-J vamos a contar los votos"

La líder de la oposición en el Parlament aprovechó también la crisis entre Junts pel Sí y la CUP para vender el programa social y regenerador de C's frente al discurso soberanista. "Mas y Puigdemont no quieren que se hable del 3%, de Pujol, de que Catalunya es la comunidad que menos PIB dedica a sanidad y educación, de que sus funcionarios son los únicos que no han recuperado su paga extra desde 2012 mientras es donde más cobran los cargos públicos", enumeró. Y siguió: "Ellos piden el voto para Podemos para que se siga hablando de referéndum. Pero no quiero elegir entre una España que no funciona o una Catalunya que sale de la Unión Europea. Quiero reformar España. Y lo vamos a conseguir", vitoreó antes de dar paso al presidente de su partido.

Después, el discurso antiindependencia le sirvió a Rivera, asimismo, para arremeter contra Podemos y contraponer su "cambio a mejor" frente al "cambio a peor" de los de Pablo Iglesias y Alberto Garzón. "Decía Iglesias que el cambio en Europa empieza por Grecia. Pues ¡toma cambio! Un 30% menos en pensiones. ¿Ese es el cambio que quieren para España? Yo prefiero el de Trudeau en Canadá, el de Renzi en Italia, o a Valls mejor que a Le Pen. Nosotros no queremos populismos, ni salir del euro ni que mi hija tenga que pasar con pasaportes ninguna frontera", siguió Rivera.

Rivera, a Colau: "¿Y si no hacemos conferencias pagadas por el Ayuntamiento para pedir el voto para Podemos?"

Además, siguiendo su estrategia actual en la que ha pasado 'al ataque', arremetió duramente contra la gestión de Ada Colau en la capital catalana. Incluso llegó a acusarla de haber pagado la conferencia del exministro de Finanzas griego para pedir el voto para Podemos. "En Barcelona ya sabemos lo que es el cambio a peor. Colau piensa que el cambio es comprar edificios para los okupas y pagar el hotel de lujo a Varoufakis. ¿Y si pensamos más en los comerciantes y vecinos de Gràcia que pagan sus impuestos? ¿Y si no hacemos conferencias pagadas por el Ayuntamiento para pedir el voto para Podemos?", insinuó.

"Hay que trabajar para los que cumplen y pagan impuestos", zanjó tras incidir en que el "cambio a mejor" no es "prohibir que vengan hoteles a Barcelona o prohibir las terrazas". "Eso es no conocer la 'Marca Barcelona' en el mundo; eso es tener prejuicios, intransigencia y sectarismo", añadió en un tono incluso mucho más duro de lo habitual. "España necesita un cambio, pero no una aventura, no necesita disparates. Y por eso vamos a confrontar esta campaña con los del cambio a peor. Porque la solución no es dividir a los catalanes, no es votar independencia, sino poner este país en marcha", zanjó Rivera, prometiendo reformar la ley de financiación autonómica y pidiendo el voto abstencionista: "En política, cuando no la haces, la hacen por ti. Vayan a votar", concluyó.

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