Público
Público

Rivera sigue sin decidirse: "El cambio sensato dará la mano a izquierda o derecha si quieren cambiar las cosas"

El líder de Ciudadanos se presenta como la alternativa al "populismo e independentismo" de Podemos y pide el voto de los indecisos para seguir siendo "decisivo"  en una plaza del centro de Madrid que no logró llenar.

El candidato a la presidencia del gobierno por Ciudadanos, Albert Rivera (c), interviene durante el acto de inicio de campaña que la formación celebra esta noche en la madrileña Plaza de la Villa. EFE/Kiko Huesca.

MADRID.- Ni blanco ni negro; ni izquierda ni derecha. El presidente de Ciudadanos volvió a presentarse en el inicio de campaña como el candidato de "centro" que no quiere desvelar con quién pactará. Volvió así a sus orígenes ambiguos y, sabiéndose con casi ninguna posibilidad de alcanzar la Presidencia del Gobierno -a tenor de las encuestas-, pidió el voto indeciso para seguir siendo, al menos, "decisivo" con sus 40 escaños. 

"El cambio sensato dará la mano a izquierda o derecha si quieren cambiar las cosas", dijo tras apelar al electorado desencantado tanto de PP como de PSOE. Aunque los mayores ataques del líder de C's se los llevó Podemos, "el cambio a peor", según sus palabras. "Los mejores cambios han llegado a España siempre desde el centro, nunca desde los extremos", añadió, incidiendo en su autoidentificación con Suárez aunque en esta ocasión no llegara a citarle expresamente.

Rivera pinchó en Madrid. Si en el inicio de campaña de las pasadas elecciones logró reunir a más de 650 personas que incluso hicieron cola -pese al frío- en las afueras del Hotel Eurobuilding, hoy la Plaza de la Villa se quedó a medio gas. Apenas 500 personas -según fuentes del partido que han estimado al alza- se congregaron para ver al líder de Ciudadanos, que estuvo acompañado por buena parte de la Ejecutiva del partido, los líderes madrileños Ignacio Aguado y Begoña Villacís y otros miembros de la lista provincial como Miguel Gutiérrez, Paco de la Torre, Marta Rivera de la Cruz y Patricia Reyes.

El gesto de todos nada tenía que ver con el de la "ilusión" de aquel entonces. Aunque e candidato apeló en varias ocasiones a recuperar ese sentimiento, sus caras decían más bien todo lo contrario. Rostros serios miraban cómo media plaza se quedó vacía mientras su presidente intentaba arañar votos a izquierda y derecha (PP y PSOE) y también los de la otra nueva política ("el cambio a peor", para él) de Podemos. La mayor (y casi única) sonrisa era la de Rivera, pero en el cartel de campaña que lleva por lema "Tiempo de acuerdo. Tiempo de cambio" y que, como signo de modernidad, no se pegó a la manera tradicional, sino que se desplegó -tras el toque de Rivera- digitalmente en una pantalla mientras el escaso público asistente gritaba "presidente, presidente".

Albert Rivera, rodeado de miembros de su equipo, en la plaza de la Villa de Madrid, donde no llegó a llenar en el inicio de campaña. PÚBLICO

Hubo más gritos, pero de participantes en una carrera que pasaba por allí y 'boicoteó' -sin quererlo- el acto de Rivera. En su línea habitual (el líder de C's se desconcentra cuando hay ruido y pide silencio a cada momento), el protagonista del evento se lamentó: "Esto es lo que tiene hacer actos en la calle", espetó. 

"Yo no tengo un catálogo de Ikea, tengo un programa económico muy serio. No se trata de hacer eslóganes, sino de cuadrar las cuentas",

Después, continuó con su discurso, arremetiendo contra la 'pinza PP-Podemos', que impidió "poner el país en marcha" por pensar "más en sus sillones que en España" y vendió su programa electoral, "el mejor programa social porque es aquel que se puede cumplir". "Yo no tengo un catálogo de Ikea, tengo un programa económico muy serio. No se trata de hacer eslóganes, sino de cuadrar las cuentas", mitineó, atacando tanto a Rajoy por prometer una bajada de impuestos que nunca cumple como a Iglesias por prometer "rentas básicas que se pagan con impuestos". 

Asimismo, acusó a los conservadores de inmovilistas que no buscan la regeneración y a los morados de "populistas y separatistas". Frente a ello, presentó a Ciudadanos como el partido de las "manos libres y limpias" que, no obstante, reconoció, no podrá cambiar el país "solo". Aun así, pidió más apoyos para poder ser "decisivo": "El único que puede hacer al país más grande es el cambio sensato". 

"Y el cambio sensato dará la mano a izquierda y a derecha si tienen ganas de cambiar las cosas", siguió con su discurso ambiguo respecto a sus futuros apoyos a uno u otro lado del espectro político. Tras poner como ejemplo la labor de "bisagra" de C's en Madrid o Andalucía, Rivera se creció y vendió que "Si Ciudadanos no es decisivo, ni PP ni PSOE cambiarán una coma".  "El centro ha venido para quedarse -agregó-. Si nosotros somos fuertes, España tendrá Gobierno y tendrá cambio. Si llegan otros, el cambio será a peor", incidió en su ataque a Unidos Podemos. 

Por último, se dirigió específicamente al 30% del electorado indeciso: "Que piensen de dónde venimos y a dónde vamos y que el 26-J no tengamos que arrepentirnos. En política, cuando no la haces, la hacen por ti", advirtió. Y terminó con la promesa de trabajar en campaña pese a las limitadas expectativas que tienen en en partido: "No lo haré por conseguir más escaños, ni más votos ni uno u otro ministerio. Lo voy a hacer por mi hija, por mis padres y por España", concluyó. 

Más noticias de Política y Sociedad