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Sánchez se mantiene firme en su "no" a Rajoy frente a los barones socialistas críticos

El líder socialista convoca al núcleo duro de la ejecutiva socialista y del grupo parlamentario el mismo día en que el PP debate su respuesta a las condiciones de Rivera para la investidura del candidato conservador.

Al líder socialista Pedro Sánchez se le ha acusado de estar ausente de la actualidad política y mediática en las últimas dos semanas. / EFE

JUAN ANTONIO BLAY

MADRID.— Pedro Sánchez no cede ni un milímetro. Los diputados del grupo parlamentario socialista en el Congreso de los Diputados votarán “no” en el debate de investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. Es una decisión firme y nada ha cambiado desde que el comité federal del PSOE, máximo órgano entre congresos, respaldó por unanimidad la propuesta que planteó el propio Sánchez el pasado 9 de julio.

Para que esa postura quede, una vez más, diáfana, el líder del PSOE ha convocado este miércoles una reunión del núcleo duro de su ejecutiva —la comisión permanente— con la dirección del grupo parlamentario socialista. El propósito de este sanedrín de incondicionales de Sánchez no es otro que ratificar el “no” frente a las continuas presiones de que los parlamentarios socialistas cambien el sentido de su voto y permitan sin problemas la investidura del aspirante del partido conservador.

“El mensaje tiene una doble dirección. En primer lugar, interna para que los barones de la organización cierren filas frente a las presiones externas. Sobre todo aquellos que son críticos con el secretario general que han abogado por otras soluciones como la abstención”, asegura a Público un miembro de la dirección del grupo parlamentario que pide el anonimato.

"Nadie le pidió al PP que se abstuviese para permitir la investidura de Pedro Sánchez en la pasada legislatura”

Dirigentes regionales como el extremeño Fernández Vara, o el castellanomanchego García Page —presidentes de sus respectivas comunidades— fueron especialmente activos solicitando la abstención socialista en la votación de Rajoy aludiendo al “sentido de Estado” del PSOE.

Otros como la andaluza Susana Díaz o el aragonés Javier Lambán, de forma más sibilina, han defendido la necesidad de que se forme un gobierno, lo que implica la abstención socialista. Ex dirigentes como Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero o Alfonso Guerra también se han pronunciado, con argumentos más o menos artificiosos, por permitir que gobierne Rajoy.

Desde el exterior Sánchez también ha recibido fuertes presiones. Por lo tanto, según las mismas fuentes, el mensaje de ratificación del "no” va dirigido también a ese ámbito. De hecho, el propio PP y sobre todo Rajoy insisten hasta este mismo momento y con gran contundencia en exigir la abstención del PSOE. “Si el señor Sánchez y el PSOE no cambian el 'no', vamos a unas terceras elecciones”, ha dicho reiteradamente Rajoy.

También Ciudadanos, machaconamente, viene reiterando una y otra vez la necesidad de la abstención socialista. Rivera ha apelado incluso al contenido del pacto que firmó con Sánchez para respaldar su investidura en la pasada legislatura como argumento para que, en esta ocasión, esos contenidos sean tenidos en cuenta a la hora de hacer un pacto de gobernabilidad con Rajoy.

La elección de este miércoles para celebrar el cónclave del núcleo duro de Sánchez no es casual. Se hace coincidiendo con la reunión que celebrará la dirección del PP para responder a Rivera. "Nuestro mensaje consiste en reiterar el 'no' a todos aquellos que desde fuera del PSOE están presionando, incuso desde importantes medios de comunicación”, explican las citadas fuentes socialistas.

Desde Ferraz, sede federal del PSOE, se consideran esas presiones “inauditas y sin precedentes. Nadie le pidió al PP que se abstuviese para permitir la investidura de Pedro Sánchez en la pasada legislatura”, agrega una fuente cercana a la dirección del partido.

El PP ha respondido ipso facto diciendo que Rajoy es su candidato “hasta el final”

Hay que recordar que en 1981, tras el intento de golpe de Estado del 23-F, a nadie se le ocurrió plantear una abstención de la bancada socialista para facilitar la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como presidente del Gobierno, siendo una situación tremendamente más delicada que la actual. Los 116 diputados socialistas –también los 21 del PCE – votaron en contra dos días después de la intentona militar.

Además de ratificar la posición firme del PSOE ante el proceso de investidura de Rajoy, desde el entorno de Sánchez, a quien se le ha acusado de estar ausente de la actualidad política y mediática en las últimas dos semanas, se intenta por todos los medios rebajar la presión que recibe el líder socialista. El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, ha lanzado una propuesta que supone toda una novedad, bastante llamativa, en el discurso socialista, teniendo en cuenta que la formula un líder territorial cercano a Sánchez.

El dirigente del PSC considera que una alternativa para intentar asegurar una investidura consiste en que el PP proponga a un candidato diferente a Rajoy para así negociar apoyos extra. O, en su defecto, apostar por un candidato independiente —la Constitución no exige que el candidato a la investidura como presidente del Gobierno deba tener la condición de diputado—. El PP ha respondido ipso facto diciendo que Rajoy es su candidato “hasta el final”.

En consecuencia, este miércoles de mediados de agosto se perfila como una fecha clave para constatar si es factible desatascar la investidura de Rajoy mediante la respuesta, previsiblemente favorable con matices, que traslade el PP a las condiciones impuestas por Albert Rivera y Ciudadanos para abrir una negociación entre ambas formaciones. En paralelo, el PSOE de Sánchez se reafirmará una vez más en su “no” al candidato conservador. Las espadas, pues, siguen estando en alto.